martes, 20 de junio de 2017

Lenin Moreno: ¿Parricidio político?

Exclusivo: El presente artículo es publicado en EquilibrioInternacional.com bajo la expresa autorización de su autor.

(Por Andres Gomez Polanco *) - Lenin Boltaire Moreno Garcés fue posicionado como presidente constitucional de la República del Ecuador por los próximos 4 años, después de un proceso eleccionario complejo, lleno de críticas, y con acusaciones de fraude. Sin duda alguna, Moreno tiene por delante grandes desafíos como por ejemplo: creciente desempleo, una deuda externa desbordante, crisis económica, una sociedad polarizada, inseguridad ciudadana, corrupción, un Estado autoritario, y la sombra de Correa merodeando hasta el 2021.


Por ende, Lenin Boltaire debe tomar decisiones rápidas y profundas; pero, sobre todo, construir un liderazgo y un proyecto de país que lo diferencie del caudillismo correista. Y, al parecer, ya empezó. En su toma de posesión, el pasado 24 de mayo, tomó distancia de su antecesor, diplomática y sutilmente, pero tomó distancia. Manifestó la eliminación de los ´´Enlaces Ciudadanos´´ (Sabatinas), parte de la excesiva burocracia (ministerios coordinadores y las Secretarías del Buen Vivir y de la Administración Pública), prometió cohesionar al país, tener un trato fluido y sincero con los medios de comunicación, respetar a todos y escuchar a todos. Además como su primera acción de gobierno eliminó el Plan Familia –proyecto retardatario para prevenir el embarazo adolescente- apartó al Vicepresidente Jorge Glas (hombre fuerte de Correa) de los sectores estratégicos, comenzó a buscar financiamiento en el Banco Mundial, prometió liberar a los presos políticos, y manifestó que no tiene ideología, que su gobierno será un gobierno a la ecuatoriana.

Indudablemente, las acciones y pronunciamientos precedentes tienen un carácter simbólico importante, pero todavía no son decisiones cruciales que darán forma a su gobierno, las cuales se verán al momento de poner en orden la casa en términos económicos, y en su interacción con la sociedad civil, y la oposición en términos políticos. Sin embargo, Moreno no es Correa, no es el caudillo, cuya decisión es irrefutable; hay círculos de poder al interior de Alianza País, agendas propias, lealtades a medias, y proyectos personales. Por ende, Lenin Boltaire deberá tarde o temprano decidir si rompe gradual o totalmente con la herencia correista, y, para ello, es necesario saber quién está con quien.

Rafael Correa volverá en el 2021 a lanzarse para la presidencia, de eso no hay la menor duda, y con reelección indefinida vigente dicho sea de paso; por ende la incertidumbre radica en cual va a ser su accionar durante los 4 años de mandato de Moreno. Esa es la clave del devenir político ecuatoriano en el corto plazo. Si Lenin Boltaire rompe con Correa tiene que hacerlo de manera gradual y estratégica; reconociendo primordialmente la correlación de fuerzas internas (AP), y externas (oposición).

Finalmente, en los próximos meses el Ecuador y el mundo sabrán si Lenin Boltaire será el Juan Manuel Santos ecuatoriano y cometerá parricidio político; o, en su defecto, será un simple alfil de transición en el ajedrez del caudillo.

* Andrés Sebastián Gómez Polanco. Politólogo. Quito, Ecuador. asgomez@udlanet.ec

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