lunes, 8 de mayo de 2017

¿Qué hará Obama?

 Exclusivo: El presente artículo es publicado en EquilibrioInternacional.com bajo la expresa autorización de su autor.

(Por Andres Gomez Polanco *) - En sus primeros 100 días en la presidencia Donald Trump no ha tenido mayores avances en sus ridículos y peligrosos planes como: construir el muro en la frontera con México, deportar masivamente a los inmigrantes, acabar con el TLCAN, salirse de la OTAN, y deshacerse del Obamacare. De hecho, a pesar de que los republicanos tienen mayoría en la cámara de representantes y en el senado, sus iniciativas legales no han podido materializarse. Gracias a la fuerte institucionalidad democrática, todavía vigente en los Estados Unidos, la justicia, las movilizaciones sociales, y también porque los dos grandes partidos, incluido el republicano, nunca han sido partidos caudillistas. Pero, sobre todo, porque Trump se chocó con la realidad, una cosa es hacer campaña y otra muy diferente gobernar.


Pero este análisis no se trata de Trump, sino del Partido Demócrata, sus iniciativas, su resistencia, su construcción de liderazgos, y como va a afrontar el gobierno de Trump. Los demócratas tienen que recuperar espacios perdidos, y plantear un proyecto de país que les permita regresar a la Casa Blanca en 4 años. En este contexto, y al no existir liderazgos claros que puedan tomar la posta, encarnar un proyecto de país, ser transversal, lograr la cohesión interna, y entusiasmar a los estadounidenses –Sanders y Clinton ya no pueden ser las únicas opciones, el partido tiene que renovarse- Obama tiene un inmensa responsabilidad.

Por consiguiente, está muy pero muy bien que Obama y su esposa se hayan ido de vacaciones después de 8 años de estar en la palestra de la política y opinión pública mundial, pero no puede regresar simplemente a dar charlas en universidades, escribir libros, y dar conferencias a ejecutivos de grandes multinacionales para cobrar miles de dólares. No puede darse el lujo de un retiro dorado. Es un referente y un símbolo no solo del partido demócrata, del contexto político estadounidense e internacional, sino histórico. En otras palabras, tiene demasiado capital político como para no usarlo.
Por lo tanto, Obama tiene que asumir su responsabilidad con su partido, con Estados Unidos, con la historia, pero, sobre todo, con la gente, con la American people, no puede ser posible que no diga y haga nada ante las locuras que tarde o temprano Trump va a ejecutar. Tiene un papel que jugar en la renovación de su partido, en impulsar nuevos liderazgos, en participar activamente no solo en campañas electorales, sino en las movilizaciones de la ciudadanía. No es suficiente dar un discurso, grabar un video, twittear, fundar una organización comunitaria porque el estancamiento y la pasividad serían una traición para lo que representa, y para su propio legado.

Finalmente, ante la debilidad, fragmentación, y atomización del Partido Demócrata el único liderazgo indiscutible para impulsar su renacimiento no es Sanders, ni Hillary, ni Bill, es Obama. Punto, no hay discusión en esto, es algo inapelable. Caso contrario si Obama no acepta este desafío/oportunidad histórica es muy probable que Trump tenga muchas posibilidades de materializar todas sus locuras, y de ganar una posible reelección. Ante esto la pregunta del millón es ¿Qué hará Obama?

* Andrés Sebastián Gómez Polanco. Politólogo. Quito, Ecuador. asgomez@udlanet.ec

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