domingo, 30 de abril de 2017

¿Francia anti-sistema?: Macron vs. Le Pen

Exclusivo: El presente artículo es publicado en EquilibrioInternacional.com bajo la expresa autorización de su autor.

(Por Andres Gomez Polanco *) - Emanuel Macron y Marine Le Pen se enfrentarán el próximo 7 de mayo en un ballotage para definir quién será el próximo presidente de la República francesa. El banquero outsider y ex Ministro de Economía de Hollande obtuvo el 23% en la primera vuelta, mientras que la lideresa del Frente Nacional quedó en segundo lugar con el 21% de los votos. Seguidos del representante de la derecha gaullista, Fillon con 20%, y en cuarto lugar el candidato de la Francia Insumisa, Jean Luc Melenchon, con el 19%.


Los resultados demuestran claramente el hartazgo de la sociedad francesa con el actual sistema económico y político, y, sobre todo, con los efectos perversos de la globalización neoliberal. Sino no se puede comprender que los dos actores clave del actual modelo económico y político hayan sido derrotados, tanto la derecha francesa como el partido socialista (6% de los votos) fueron incapaces de pasar a segunda vuelta, lo cual es un mensaje de rechazo irrefutable de parte de los ciudadanos.

Tanto Macron como Le Pen sustentaron sus campañas con mensajes contra el sistema hegemónico imperante, sin duda alguna Le Pen con mayor intensidad, virulencia y profundidad hasta el punto de prometer acabar con el euro, cerrar las fronteras, recuperar la soberanía política y económica, y arrasar con los inmigrantes. Por otro lado, Macron se posicionó como el candidato pragmático, apolítico, apartidista, que promete reformar el sistema pero no dar un salto al vacío, no es un populista irresponsable, sino un outsider práctico. Al contrario de la candidata del Frente Nacional Macron cuestiona al sistema sin amenazar con su abolición, porque ha sido parte del mismo, en otras palabras promete un reformismo que garantice una continuidad sin sobresaltos.

A pesar de que la política es imprevisible y en época electoral mucho más, si nada extraordinario ocurre el próximo 7 de mayo Emmanuel Macron derrotará por buen margen a la candidata xenófoba y racista Marine Le Pen. Dado que la mayoría de organizaciones políticas, líderes, ex candidatos presidenciales, a excepción de Melenchon, e inclusive el actual presidente socialista han declarado que votarán por el candidato de En Marche. Lo cual demuestra tres cosas. En primer lugar, a pesar de los esfuerzos por cambiar su imagen, suavizar su discurso, y dejar de ser vista como una amenaza el Frente Nacional ha alcanzado su tope, su proyecto incendiario puede amenazar al sistema, pero no materializar su amenaza. Por el simple hecho de perder capacidad de maniobra, su radicalismo los paraliza, y los deja sin opciones en escenarios polarizados.

En segundo lugar, si el Frente Nacional no existiera o si Marine Le Pen no se habría posicionado como la defensora de los humildes, seguramente la segunda vuelta sería entre Macron y Melenchon, con grandes posibilidades de victoria para este último. Sin embargo, el problema de la Francia Insumisa es que Le Pen, una candidata de extrema derecha xenófoba, les quitó una amplia gama de votantes que supuestamente deberían elegir opciones de izquierda como son: los obreros, desempleados, campesinos, clase media baja, trabajadores precarizados, y pobres. Es decir los otrora votantes comunistas no votan a la izquierda, sino a la derecha ultraconservadora, seguramente sienten que los representa mejor. Es para un caso de estudio.

En tercer lugar, si el candidato del sistema, outsider político, y encarnación de la globalización liberal gana, el mundo tomará un respiro después de la derrota de Hillary Clinton. Pero, además, podría quedar claro que el problema no es el sistema en sí mismo, más allá de las necesarias reformas, sino quien encarna políticamente al liberalismo en contextos electorales. En otras palabras, Macron no es Hillary; ni en imagen, estrategia, ni en su mensaje, ni como candidato, afortunadamente, y por eso va a ganar. El problema no es el mensaje, sino el mensajero.

Finalmente, el posible triunfo de Macron mantiene con vida no solo los valores y principios de la Revolución Francesa –Libertad, Igualdad, y Fraternidad- que hubieran sido enterrados con Le Pen; sino a la Unión Europea, al Euro, y a la globalización liberal. Sin embargo, tendrá que hacer reformas, encontrar gobernabilidad, y ser pragmático y estratégico como en su campaña, pero, esta vez, gobernando y tomando decisiones. Caso contrario, si Macron resulta ser un fiasco, en vez de ser el sepulturero de Le Pen, puede ser su último escalón para tomar el poder.

* Andrés Sebastián Gómez Polanco. Politólogo. Quito, Ecuador. asgomez@udlanet.ec

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