martes, 11 de abril de 2017

Ecuador: Ganarán pero no convencerán

Exclusivo: El presente artículo es publicado en EquilibrioInternacional.com bajo la expresa autorización de su autor.

(Por Andres Gomez Polanco *) - Hay una regla básica en cualquier sistema político democrático y, es simple, la disputa por el poder debe ser transparente, objetiva, y tiene que ser regulada por un árbitro medianamente creíble. Caso contrario los cimientos del sistema político son cuestionados, deslegitimados, y no reconocidos, es decir si no existen sistemas e instituciones electorales neutrales ante los ojos de los actores políticos y, sobre todo, ante la mayoría de la población la lucha por el poder deja de ser democrática, y puede derivar en caos, violencia, autoritarismo, y anarquía.

Lenín Moreno y su esposa Rocío durante los festejos en Quito. Foto: AFP

En Ecuador el gran problema no es el apretado resultado del ballotage entre el oficialista Lenin Moreno (51,16%) contra el opositor Guillermo Lasso (48,84%), en democracia se puede ganar o se puede perder con un voto de diferencia; ahí no radica en el problema, de hecho la mayoría de elecciones son apretadas. El gran problema reside en que la mitad del país y las principales organizaciones políticas opositoras consideran que el CNE es un ministerio más del ejecutivo. En otras palabras, el CNE en estos 10 años de correismo no ha dado la más mínima muestra de lo que debe ser un poder electoral, nada de transparencia, ni objetividad, peor aún ecuanimidad, y menos aún objetividad. Por ende, ante la duda, ni siquiera admitiendo que ha existido un fraude, sino ante la simple sospecha, al no tener un árbitro mínimamente decente pues impera el no reconocimiento de los resultados. Esa es la consecuencia de construir instituciones a la medida del partido político, del gobierno, del caudillo, o del líder.

La última semana los seguidores del banquero Guillermo Lasso han realizado marchas, movilizaciones, protestas, y denuncias de un supuesto fraude electoral. Si bien es cierto estas protestas han sido mayoritariamente pacíficas, existe el peligro de que en cualquier momento desemboquen en actos violentos. El CNE es acusado por Lasso de perpetrar un fraude electoral, y va a ser la misma institución cuestionada, más el Tribunal Contencioso Electoral, también controlado por el correismo, los que diriman el conflicto. Es decir el CNE nunca va a admitir la posibilidad de un fraude, y ante el resultado tan estrecho, igualmente ha cerrado la posibilidad de un conteo voto a voto. Por lo tanto, a pesar de la agitación y polarización poselectoral Moreno va a ser proclamado Presidente electo de la República, dado el sometimiento de toda la institucionalidad del país ante el oficialismo.

Sin embargo, esta victoria pírrica, polémica, y cuestionada trae consigo problemas de legitimidad, representatividad, y gobernabilidad. Lenin Moreno gana la segunda vuelta con todo el poder del Estado tras sí, utilizando recursos públicos, con instituciones que deberían ser neutrales a su favor, con un emporio de medios de comunicación públicos y privados que hicieron campaña por él, y a pesar de todo solo pudo ganar por 2 puntos porcentuales, suponiendo que no hubo fraude, claro. Y su rival era el peor rival posible que después de 10 años la oposición ecuatoriana pudo articular, un banquero del Opus Dei, conservador, sin carisma, y que no pudo aglutinar a la derecha y a toda la oposición tras sí, ni siquiera en el ballotage. Por consiguiente, en términos políticos Moreno si es posicionado como Presidente el próximo 24 de mayo, será un primer mandatario débil, deslegitimado por la mitad del país, con un Ecuador polarizado, que tendrá que enfrentar graves problemas económicos, macroeconómicos, el desempleo, la deuda pública y, todo eso, con una crisis de legitimidad y representatividad. Cabe resaltar que de lo poco que se ha visto de Moreno, una vez que fue anunciado como ganador del ballotage, se ve a un hombre sobrepasado por las circunstancias, que apenas puede articular unas cuentas frases, inseguro, nervioso, y sobrecogido. Sin mencionar que fue un pésimo candidato, que no quiso debatir, ni acudir a entrevistas incómodas. Además gobernará bajo la sombra de Correa que desde Bélgica será el poder tras el poder, y sin el menor temor a equivocarme Rafael será candidato presidencial en el 2021.

Por lo tanto, los próximos meses y años serán tiempos difíciles en términos económicos, sociales, y políticos para el país, por ende, es fundamental buscar la unidad, el diálogo, el respeto, escuchar al otro y no satanizarlo, y gobernar con pragmatismo si queremos materializar un futuro mejor. Un país tan maravilloso, tan extraordinario, lleno de oportunidades, con tantos desafíos y problemas, no puede estar dividido, polarizado, y odiándose la una mitad con la otra. Ninguna sociedad en la historia universal ha encontrado el desarrollo a través del odio, la división, y la frustración.      
En conclusión, un proyecto político, el correismo, que sustenta su legitimidad en el apoyo en las urnas, es decir en la soberanía popular, no puede permitir la más mínima sombra de duda en su victoria, ya que se deslegitimaría a si mismo ante la mitad del país. Por ende, debe darse todas las facilidades para que se realice un conteo voto a voto, casilla por casilla para que el presidente electo no tenga problemas de legitimidad y representatividad, lo cual puede ser una maldición en sus 4 años de gobierno, y derivar en una crisis e inestabilidad política en cualquier momento. Sin contar con que en el mediano y largo plazo ha quedado probado que el país necesita una nueva institucionalidad democrática, y una renovación de su sistema político.

Finalmente, la sociedad ecuatoriana debe impedir la instauración de un PRI criollo que irrespete la voluntad popular solo porque tiene secuestrada toda la institucionalidad, la segunda lección es que la oposición política en el pais sigue siendo mediocre y mezquina, a Lasso lo dejaron solo en segunda vuelta, Nebot tendrá que dar explicaciones a la historia. Y la lección más importante es que el país debe aprender a convivir de manera fraterna en la diversidad, dialogar y entendernos con los que piensan distinto, porque todos somos ecuatorianos, y la patria es el prójimo.

* Andrés Sebastián Gómez Polanco. Politólogo. Quito, Ecuador. asgomez@udlanet.ec

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