viernes, 31 de marzo de 2017

VENEZUELA: Si esto no es una dictadura ¿Qué es? ¿Qué es?

Exclusivo: El presente artículo es publicado en EquilibrioInternacional.com bajo la expresa autorización de su autor.

(Por Andres Gomez Polanco *) - Nicolás Maduro y el régimen chavista han dado un auto-golpe de estado en Venezuela a través del poder judicial al quitar las competencias de la Asamblea Nacional, con mayoría de oposición, y la inmunidad parlamentaria a los asambleístas elegidos por el pueblo venezolano. Sin duda alguna, el cierre del parlamento, la imposición omnímoda de Maduro por sobre la constitución, la ley, y la voluntad popular; sin contar con el aplazamiento de las elecciones seccionales por parte del Chavismo son pruebas irrefutables, si faltaba alguna, de que en el país llanero se vive una DICTADURA, en forma y fondo.


Esto ya no es una simple cuestión de derecha versus izquierda, capitalismo contra socialismo, o nacionalismo versus imperialismo, simplemente es democracia o dictadura. Ninguna persona con dos dedos de frente o medianamente decente puede estar a favor de un golpe de estado en el siglo XXI, tan reprochables fueron los golpes parlamentarios contra Fernando Lugo, en Paraguay, Dilma Rousseff, en Brasil, o Zelaya, en Honduras, como el que acaba de cometer Maduro. La defensa de la dictadura venezolana y, a la vez, la condena de los que se rasgan las vestiduras por el imperialismo, la CIA, y la restauración conservadora solo tiene un calificativo: Doble Moral.

Violencia, inseguridad, escasez, desabastecimiento, asesinatos, corte de luz y agua, desempleo, hiperinflación, mercado negro, devaluaciones, y polarización social reflejan la realidad de un país destruido. Una realidad de guerra, hambre, y desolación. En otras palabras, no hay por donde perderse, el proyecto político bolivariano ha fracasado contundentemente. Ante este hecho incuestionable el Chavismo ha decidido transformarse en un régimen totalitario sin ambages, dado que, inclusive, ha desnaturalizado y negado su propio origen, que era apelar al voto de la gente y la soberanía popular para transformar el país.

Hugo Chávez Frías se apoyó en las urnas, en la voluntad del pueblo venezolano, elección tras elección, triunfo tras triunfo, para materializar su proyecto de transformación nacional. Chávez entendió que después de su fracaso en tomar el poder por las armas en 1992, golpe de estado, el camino para hacerse con el poder era a través de pueblo. Nos guste o no Chávez tuvo por 14 años seguidos un gigantesco apoyo electoral, y la esencia y legitimidad del Chavismo se sustentaba en la gente, en el voto, en la democracia plebiscitaria. Eso se acabó, el Chavismo ya no confía en el pueblo, lo teme, porque sabe que perderían de largo cualquier elección, por lo tanto se ha desnaturalizado y deslegitimado a sí mismo al impedir elecciones, cerrar la Asamblea Nacional, dar un auto-golpe, y secuestrar la democracia venezolana. No son más que unos ambiciosos vulgares que temen perder el poder, son una MAFIA.

Finalmente, el hermano pueblo venezolano, la comunidad internacional, y la sociedad civil mundial deben aunar esfuerzos para que en Venezuela se logre construir un proceso de diálogo que evite la violencia y posibilite una salida constitucional, pacífica, electoral y democrática. Pero, sobre todo, ningún país o líder puede quedar impávido ante el golpe de estado, nada de tibiezas, en el siglo XXI no se deben tolerar a los sátrapas y dictadorzuelos, ni en Venezuela ni en ninguna parte del planeta.

* Andrés Sebastián Gómez Polanco. Politólogo. Quito, Ecuador. asgomez@udlanet.ec

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