viernes, 24 de marzo de 2017

Europa y el rifirrafe

Exclusivo: El presente artículo es publicado en EquilibrioInternacional.com bajo la expresa autorización de su autor.

(Por Violeta Yangüela *) - Alemania prohíbe la celebración de un mitin turco para promocionar la votación de los ciudadanos turcos en Alemania en el referéndum para un cambio constitucional en Turquía. El ministro turco de Asuntos Exteriores, Mevlut Cavusoglu, decidió desoír la prohibición y celebró un mitin desde el balcón de la residencia del Cónsul turco.

El ministro respondió al gobierno de Merkel “no nos den lecciones de derechos humanos  y democracia, solo nos arrodillamos ante Ala, ante nadie más”.

Y ahí comenzó lo que algunos han llamado el rifirrafe.

El gobierno de Holanda  le niega el permiso de aterrizaje al ministro alegando que “conllevaría riesgos para el orden público y la seguridad”. Al mismo tiempo la ministra turca de Asuntos Familiares, junto a su delegación, han sido declaradas “personas no deseadas” y deportadas. No se le permitiría dar un discurso político en territorio holandés.

El ministro de Asuntos Europeos de Turquía, Omer Celik, ha respondido que “el fascismo ha despertado en Holanda y ha tomado el el escenario. Holanda es la capital del fascismo”.

El presidente Recep Tayyip Erdogan, además de llamar a los holandeses nazis y reminiscencias fascistas, amenaza con impedir el aterrizaje de los aviones holandeses en Estambul y hace un llamado a los organismos internacionales a decretar sanciones contra Holanda.

Afirma el aspirante a Sultán, que “el comportamiento de las autoridades holandesas es indecente y no quedará sin respuesta.  Occidente es islamofóbico y ha mostrado su verdadera cara”. Acusa a Ángela Merkel de apoyar a los terroristas en referencia a la tolerancia de las reuniones del Partido de Trabajadores de Kurdistán. (PKK)

Alemania, Suecia, Suiza, Bélgica, Dinamarca y Austria han prohibido los actos públicos relacionados con el referéndum turco.

La Unión Europea ha emitido un comunicado que “corresponde al Estado miembro implicado decidir sobre la celebración de reuniones en su territorio, de acuerdo con la normativa nacional e internacional y le exige al gobierno turco que evite las declaraciones excesivas y las acciones que constituyan un riesgo de empeorar la situación. La OTAN también se pronuncia y pide a los dos gobiernos respeto mutuo.

Por supuesto, la respuesta del ministro de Exteriores turco las calificó como “grave, está dando crédito a la xenofobia y al sentimiento anti-turco”.

Mientras tanto, la Unión Europea tiene un acuerdo con Turquía para  frenar el flujo de  los “inmigrantes y refugiados” que llegan desde Turquía a Europa a cambio de 6,000 millones de euros. En ese intercambio Turquía obtendría el no visado para sus ciudadanos y volver a las negociaciones de entrada a la Unión Europea.

Evidentemente, es más que un rifirrafe.

* v.yanguela@codetel.net.do

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