lunes, 27 de marzo de 2017

Ecuador Ballotage: Lasso o Lenín

Exclusivo: El presente artículo es publicado en EquilibrioInternacional.com bajo la expresa autorización de su autor.

(Por Andres Gomez Polanco *) - En la opinión pública de las elites políticas, mediáticas, económicas, empresariales, académicas, gremiales, y gubernamentales el ballotage para elegir el próximo presidente de la república en el Ecuador que se realizará el próximo 2 de abril, es crucial y determinante. Sin embargo, lo que se escucha en la calle, en el día a día, en los comentarios de la gente de a pie, del ciudadano común y corriente, del ecuatoriano promedio no refleja la transcendencia histórica de la elección que se avecina.


Esto demuestra que la visión de las elites (tanto del oficialismo como de la oposición) no es compartida por la gente, existe una fractura entre el país político (organizaciones políticas) y el país nacional (sociedad). Esto no quiere decir que la elección del domingo 2 de abril no tiene ninguna trascendencia, de hecho es muy importante, pero el gran problema radica en que ninguno de los 8 candidatos presidenciales, ni los dos finalistas (Moreno y Lasso), lograron encarnar las necesidades, problemáticas, esperanzas, emociones, sentimientos, pasiones, y plantear una alternativa de país que entusiasme a la gente. La campaña ha sido apática, aburrida, sin contenido, llena de infamias, insultos, mentiras, y polémica.

Por un lado la campaña de Moreno se ha centrado en hacer énfasis en lo que se ha hecho bien durante estos 10 años de Revolucion Ciudadana, recalcando que se corregirán los errores cometidos, y que el estilo de liderazgo se cambiará. Pasando de un liderazgo carismático-autoritario, Correa, hacia un estilo que buscará el diálogo, el consenso, el entendimiento, y el respeto a las libertades. Además Lenin ha centrado su discurso y estrategias, en las últimas semanas, en descalificar la candidatura de Lasso, al posicionarlo como un banquero neoliberal, responsable del feriado bancario y la migración de más de 2 millones de ecuatoriano en el 2000, que tiene empresas ficticias en paraísos fiscales, y que de ganar privatizaría la educación, salud, y absolutamente todo. En otras palabras, una campaña centrada en el miedo a retornar al pasado.

Por otro lado, Guillermo Lasso se ha enfocado en posicionar el cambio contra el continuismo, la lucha contra la corrupción, el respeto a las libertades, y la generación de empleo en su campaña electoral. También ha intentado retratar la candidatura de Moreno como un candidato títere, sin ninguna capacidad de decisión, dominado por Correa y Glas, que de ganar solo garantizará la impunidad para los corruptos, seguirá endeudando al país, destruyendo empleo y oportunidades, y profundizando la crisis económica. Sin mencionar, la vulneración de derechos humanos, la persecución a periodistas, la falta de independencia de los poderes del estado, la criminalización de la protesta social, y el linchamiento mediático desde los medios estatales.

Finalmente, el presidente que sea electo de manera democrática, soberana, pacífica, y transparente por el pueblo ecuatoriano el domingo 2 de abril tendrá un desafío inconmensurable en términos económicos, sociales, generación de empleo, macroeconómica, deuda, gobernabilidad, y una sociedad dividida y polarizada. Por ende, tendrá que ser pragmático al gobernar, buscar acuerdos, escuchar las voces disonantes, y ser estratégico. En conclusión, Ecuador ha atravesado una campana electoral que no pudo jamás conectar con la gente, lo cual abre de la ventana de oportunidad para la creación de una alternativa política que lo haga, distinta a la oposición actual y al oficialismo.

* Andrés Sebastián Gómez Polanco. Politólogo. Quito, Ecuador. asgomez@udlanet.ec

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