lunes, 23 de enero de 2017

OBAMA: Good Bye or Come back?

Exclusivo: El presente artículo es publicado en EquilibrioInternacional.com bajo la expresa autorización de su autor.

(Por Andres Gomez Polanco *) - Se pueden analizar los 8 años de Barack Obama en la Casa Blanca desde innumerables aspectos: sus logros, sus derrotas, sus promesas incumplidas, su liderazgo político, su relación con el mundo, su legado, su impacto en la sociedad estadounidense, entre otros. Sin embargo, el fenómeno político Obama deja una huella imborrable porque encarnó, encarna, y seguirá encarnando el significante político, tal vez más importante, la ESPERANZA.


Hablar de Obama es hablar de un líder político enormemente carismático, inteligente, y chévere. Así de simple, su sonrisa, su estilo, sus acciones, y palabras son recibidos por la audiencia con enorme entusiasmo, alegría, y confianza. Su liderazgo supo movilizar pasiones y emociones; llegó al corazón y mente de las personas, por eso ganó las elecciones presidenciales en dos oportunidades. Dicho sea de paso, por su incapacidad para conectar con la gente, en otras muchas razones, Hillary perdió. Porque aunque Trump esté incuestionablemente en el lado incorrecto de la historia, Hillary fue una pésima candidata y una presa fácil para el populismo antipolítico. El resultado de la elección con Obama hubiera sido muy diferente.

Además Barack es un comunicador innato, y eficaz; que a través de sus discursos, ideas, y proyectos inspiró a millones de personas, no solo en Estados Unidos sino alrededor de todo el mundo. Igualmente, la relevancia de haber sido el primer Presidente afro-americano de la historia en USA refleja el liderazgo multicultural, pluralista, abierto, tolerante, y firme del chico nacido en Hawái hace 55 años. Ese chico de padre africano y madre caucásica, que fue criado por sus a abuelos ante la muerte de su progenitora a causa del cáncer, es el líder que hoy por hoy representa el lado correcto de la historia ante el oscurantismo racista, xenófobo, homofóbico, ultraconservador, y chauvinista que se propaga por el mundo. El legado de Obama se resume en la preeminencia de la diversidad por sobre la homogeneidad autoritaria, el valor supremo de la igualdad frente a la exclusión, y la importancia de las libertades frente a la imposición totalitaria.

En otras palabras, Barack Hussein Obama representa el liderazgo político del futuro, lo que las nuevas generaciones esperan; un liderazgo con valentía, templanza, y carácter que afronte democráticamente los desafíos del siglo XXI. Aunque su mandato haya finalizado, Obama no es el pasado, Trump si, ya que es el resurgimiento del populismo reaccionario. Por ende, el esposo de Michelle y el padre de Malia y Sasha jugará un papel transcendental en los próximos años, seguramente no de manera protagónica, debido a que la enmienda vigésima segunda de la constitución estadounidense le prohíbe un tercer mandado. Pero si de manera implícita porque los valores, principios, el ejemplo, la ética pública, y el liderazgo con el que Obama ha inspirado al mundo, son inapelablemente valores compartidos por la mayoría de estadounidenses. Y, sobre todo, están en el lado correcto de la historia.

En conclusión, la inmensa mayoría del mundo despidió con tristeza y nostalgia a Obama y a su familia, pero esta despedida puede inspirar el resurgimiento de una alternativa política que en los próximos cuatro años se enfrente y derrote a Trump. Por lo tanto, antes que un good bye Obama, puede ser un come back, ya que como el mismo lo dijo en su último discurso ante el pueblo estadounidense ‘esto no es punto final en la historia de Estados Unidos (elección de Trump), es un solo una coma’.

* Andrés Sebastián Gómez Polanco. Politólogo. Quito, Ecuador. asgomez@udlanet.ec

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