domingo, 4 de diciembre de 2016

Y en eso llegó FIDEL

Exclusivo: El presente artículo es publicado en EquilibrioInternacional.com bajo la expresa autorización de su autor.

(Por Andres Gomez Polanco *) - Las calles de Miami se paralizaron, estallaron de emoción invadidas por cientos de cubanos, muchos de ellos provenientes del exilio, otros arribaron en balsas y neumáticos, y otros tantos pertenecen a la segunda y tercera generación (cubano-americanos). Paralelamente, en las callas de la Habana resonaba el silencio sepulcral y cortante de la incertidumbre, la tristeza, el dolor, y la resignación. Lágrimas de alegría y de dolor; sentimientos encontrados, pasiones contrapuestas, visiones polarizadas, explicaciones dicotómicas, y premoniciones antagónicas. ¿Qué personaje puede encarnar tantas emociones juntas? ¿Qué personaje puede ser una simbiosis de odio y amor? Que otro si no el Comandante Fidel Castro Ruz.


Fidel murió a los 90 años de edad, de los cuales gobernó como Comandante en jefe casi 50, asaltó el cuartel Moncada, formó una guerrilla en México, ganó una guerra de guerrillas, hizo la revolución, enfrentó más de 50 años a la principal superpotencia de la historia de la humanidad, fue un actor clave de la Guerra Fría, derrotó una invasión armada (Plata Girón), fue solidario enviando misiones humanitarias alrededor del mundo, y ejerció un liderazgo indiscutible en la política y geopolítica Latinoamérica y mundial del siglo XX.

Sin embargo, Castro también puede ser considerado un dictador, para preservar su revolución eliminó la democracia formal-representativa (elecciones), configuró un sistema político unipartidista, proscribió la disidencia, vulneró derechos humanos, fusiló y encarceló a opositores, cercenó libertades fundamentales y derechos civiles, y dividió a todo un pueblo.

Fidel y Pinochet son lo mismo ya que ambos fueron dictadores y tiranos totalitarios, solo que uno fue comunista y otro de extrema derecha. Pues están equivocados. Lo anterior no es cierto. En términos analíticos y académicos no fueron las mismas causas, razones, estrategias, contexto, coyuntura, y actores los que originaron la Revolucion Cubana y el golpe a Allende. No se puede comparar a Fidel con Pinochet, son diferentes personalidades, ideas, estilos, objetivos, tenían diferentes enemigos, diferente correlación de fuerzas, y diferente final.

Igualmente, están absolutamente equivocados los que dicen que en la Cuba de Fidel existe democracia, solo que es otro tipo de democracia, no la democracia capitalista, no la democracia burguesa, no es la democracia estadounidense; pero es una democracia social, democracia directa, democracia popular, o democracia revolucionaria. Están locos y los que defienden lo anteriormente expuesto simplemente hacen el ridículo. En Cuba no hay democracia formal, punto, no hay elecciones medianamente trasparentes para disputar el poder pacíficamente, punto, si eres un opositor que quiere implantar un proyecto por fuera de la Revolucion eres encarcelado, punto. Así de simple, no hay vuelta que darle. Ahora es más inteligente decir que para superar la amenaza imperialista y para preservar la revolución fue necesario suprimir la democracia, ese fue el precio a pagar.

Por lo tanto, hacer un juicio absoluto de Fidel Castro es una tarea imposible, que bien sea a favor o en contra será un análisis totalmente subjetivo, cargado de prejuicios, preconceptos, y carente de toda objetividad. Al mismo personaje muchos lo endiosan, crearán estatuas en su honor, y lo posicionarán como un referente ético de la política mundial. Pero al mismo tiempo, el mismo personaje, será retratado como un tirano, como la encarnación del mal, y muchos otros lo recordarán como un dictador y un asesino. Las dos visiones, profundamente fanatizadas, reclaman la verdad para su lado, pero ambas están equivocadas, Fidel no fue un Dios ni un diablo, fue un líder político de su tiempo, con sus claros y oscuros,  con defectos y virtudes, limitaciones  y talentos, principios y antivalores. En otras palabras, un simple ser humano como los que lo endiosan y como los que festejan su muerte.

Considero que el proyecto de nación que Fidel quiso implantar en Cuba, el comunismo político, económico, y social simplemente es un fracaso garrafal. Por el embargo –que es genocida y deben quitar- por el capitalismo mundial,  por condiciones internas, por condiciones externas, puede ser por lo que sea, pero su modelo fracasó, punto. Sin embargo, en términos estrictamente de liderazgo político considero a Fidel el líder político latinoamericano más importante del siglo XX, y uno de los más importantes del mundo. Nos guste o no, marcó una época. Pueden odiarlo, pero nadie puede decir que no fue valiente, que no fue un gran orador, que no fue un hombre que combinó eficazmente el pensamiento y la acción. Así como sus fanáticos no pueden decir que fue un demócrata, sus detractores no pueden decir que no emocionaba, que no movilizaba pasiones y emociones, que no llegaba a los corazones y mentes de las personas, que no era inteligente, ni sabio.

En otras palabras, como líder, Fidel es la esencia de la perseverancia, es la personificación del no rendirse nunca, por más difícil que sea la situación, y por más poderoso que sea el adversario. Fidel es la importancia del pensamiento y la acción en pos de transformar la realidad, Fidel es apelar a la gente, es confiar en la gente; pero, también, Fidel es la exageración del personalismo autoritario y mesiánico que vulnera libertades. En conclusión, no sé si la historia lo absolverá, no soy quien para sentenciarlo, lo que si se y, estoy seguro, es que la historia no lo olvidará jamás. Hasta siempre Comandante.

* Andrés Sebastián Gómez Polanco. Politólogo. Quito, Ecuador. asgomez@udlanet.ec

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