miércoles, 28 de diciembre de 2016

Siria: genocidio e indiferencia

Exclusivo: El presente artículo es publicado en EquilibrioInternacional.com bajo la expresa autorización de su autor.

(Por Andres Gomez Polanco *) - La indiferencia no es una opción, y si lo es, es la peor de todas; porque es una cobardía. El mundo ha optado por la cobardía frente a la tragedia humanitaria que ocurre en Siria. Punto. Las cosas como son. Pero ¿acaso existe otra alternativa?  Pues sí, siempre hay alternativas frente al estancamiento, la inercia, y la hipocresía. No es solamente una cuestión de intereses geopolíticos, geo-económicos, estratégicos, y militares. Hay parte de ello, es innegable. Pero, fundamentalmente lo que pasa en Siria (Alepo) es un problema eminentemente humanitario.


La guerra civil en Siria ha dejado de ser un conflicto interno, si alguna vez lo fue, Rusia, Estados Unidos, Turquía, Arabia Saudita, Irán, Irak, , la Unión Europea, China, ISIS, Al Qaeda, Hezbolá, grupos rebeldes laicos y extremistas; en fin un sin número de actores ensangrienta a la población civil. Más de 200 mil muertos, entre ellos niños, ancianos y mujeres, más de 3 millones de refugiados y desplazados, el Mar Mediterráneo convertido en un cementerio por las miles de personas fallecidas en su intento desesperado de escapar; eso es Siria.

La pregunta clave es ¿Qué hacer? Hay que ser realistas para encontrar una solución, no por un asunto de pesimismo pragmático y fatalista,  sino para diagnosticar adecuadamente, saber qué obstáculos afrontamos, y poder encontrar soluciones viables que salven vidas. Por ende, al ser un problema geopolítico, la solución tiene que ser política y diplomática; en otras palabras a través de acuerdos y negociaciones con objetivos y metas papables y cumplibles. La otra opción es seguir con la guerra.

Rusia, el régimen de Bashar al-Ássad –que es un asesino de su propio pueblo- Estados Unidos, y las potencias regionales (Arabia Saudita, Turquía e Irán) tienen necesariamente que llegar a un acuerdo que se sustente en mínimos. Guardando los equilibrios de poder de cada actor en la región, con un cese al fuego inmediato, desescalar el conflicto, promoviendo la apertura de un corredor humanitario, que permita estabilizar el país y la región para iniciar la reconstrucción. El único actor que debe ser excluido es el terrorismo de ISIS, que dicho sea de paso es el principal beneficiado de esta tragedia.

El régimen sirio es un genocida, no hay duda, pero no ha sido derrotado, por consiguiente, su posición de negociación es fuerte, no hay forma de exigir que al Ássad abandone el poder, lo que se debe es negociar un régimen de transición democrática con impunidad, sí impunidad, pero que genere paz, cohesión social, y garantice la coexistencia pacífica de las diversas facciones en Siria. Rusia debe mantener sus bases militares e influencia en Siria, el régimen saudí y los ayatolas iraníes deben encontrar un equilibrio de poder, la Turquía de Erdogan no debe convertirse en un actor que desestabilice la región, y Estados Unidos tiene que dejar de actuar como el hegemón indiscutible, porque después del desastre de Irak ya no lo es más.

Finalmente,   cuando la política fracasa en el escenario internacional triunfa la guerra y la muerte. Por eso, a pesar de la indignación existente en el mundo entero en torno a la política, no hay que satanizarla y mucho menos deslegitimarla. La política bien entendida y encauzada correctamente salva vidas, genera desarrollo, garantiza la paz, la equidad, y la libertad. En Siria la política ha fracasado llevándose por delante millones de inocentes. Es hora de hacer política en serio, y acabar con la tragedia siria.

* Andrés Sebastián Gómez Polanco. Politólogo. Quito, Ecuador. asgomez@udlanet.ec

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