martes, 22 de noviembre de 2016

El "Ahora Yo" de los Pueblos

El presente artículo es publicado en EquilibrioInternacional.com bajo la expresa autorización de su autor.

(Por Diego Pappalardo *) - Como no podía ser de otra manera, el triunfo electoral de Trump en los Estados Unidos ha impactado totalmente en el mundo entero.


Sabemos que una muy ínfima minoría en el mundo pensaba que los Deplorables y Trump iban a dar esa estocada histórica a la oligarquía global. Pero tenemos que reconocer que  la primera vez que escuchamos  tal predicción fue de un joven de 21 años, mi caro amigo Matías R., quien por junio del 2015 me vaticinó que Trump se iba a convertir en una ola popular y vencería al establishment en noviembre de este año. Predicción que formulaba no basándose en mera opinión sentimental sino por aguda observación.

A partir del 9/11 hay esperanzas renovadas, odios profundos y explícitos, conjeturas de todo tipo y los primeros indicios de los potenciales  desalineamientos/alineamientos.

Con un Soros que  lanzó ya su espectáculo de la "revolución púrpura" para ver si puede condicionar a Trump para posteriormente  eyectarlo  de la Casa Blanca.

Incontestablemente,  a los Deplorables y a Trump hay que ubicarlos fuera del Poder Global del Dinero. Principalmente son el emergente ineluctable de la lógica de la Historia y de la  física social porque el  globalismo, cuya base y poder son las Finanzas Internacionales, ha venido  ininterrumpidamente destruyendo a los Estados Unidos como país.

El conocimiento básico y las anteojeras ideológicas de ciertos analistas internacionales de fuera de los Estados Unidos soslayan en su exposición que con la globalización en marcha,  los Estados Unidos como Estado- Nación está perdiendo exponencialmente.

En efecto, el Poder Global  del Dinero para su pretendida gobernanza absolutista no requiere de un Estados Unidos unitivo, fuerte,  reindustrialista  y con poblamiento cultor de Dios y del  patriotismo y, por ende, mayoritariamente observante  del Orden Natural.

Los Deplorables no ven con buenos ojos el satanismo, la destrucción por amor al odio y a Lucifer; la gran guerra mundial, el multiculturalismo, el predominio de las finanzas sobre la economía real, la anarquía y la conflictividad permanentes en su nación. Y Trump pertenece a a una facción del nivel alto de la clase media global  que tampoco tiene concordancia con los objetivos supremos y la totalidad de la mecánica del  Poder Global del Dinero. En suma, no les agrada para nada  la gobernanza mundial.

El deterioro general, progresivo y demencial de los niveles intermedios de la clase medias y superior de la clase baja encontraron, en Trump, primeramente,  un referente; una voz que exponía pública y masivamente sus  inquietudes, sufrimientos, demandas y anhelos para luego convertirlo en su líder. Guste o disguste, dicha simbiosis expresó -expresa- lo políticamente incorrecto.

De ahora en más, de Trump dependerá si cumple -total o parcialmente- con sus promesas y objetivos asumidos ante millones de sus votantes que rechazan el formato de la globalización. Deberá contender contra la Élite de los Super Ricos Globalistas y con algunas tendencias que  habrá en su administración cuando le toque ejercer la primera magistratura de los Estados Unidos.

En el presente momento postelectoral  8/11  está dando señales  muy evidentes de la continuidad  en el rumbo asumido en campaña electoral.

Trump sigue hablando  de revocar gradualmente la deslocalización, inyectando con ello billones de dólares en el mercado interno. Revisar  también gradualmente mecanismos y acciones de la Reserva Federal;fomentar el pleno empleo, abandonar la creencia en el fraude del cambio climático, poner tope al multiculturalismo invasivo  y demás obstructores que han hecho de los Estados Unidos un país incordiado, pauperizado y  moralmente decadente.

Por nuestro lado, el de los  antistémicos no estadounidenses, tenemos que asumir que no todo está totalmente perdido.

El Hombre y sus expresiones comunitarias son una complejidad y no pueden ser ininterrumpidamente manipulados y controlados hasta su destrucción universal.

Ontologicamente el Sistema Hegemónico del Dinero no es  una divinidad. Tampoco es verdadero el criterio que sostiene que  los antogonistas del Sistema avanzan solamente por fallas intrínsecas del mismo  Sistema.

La Historia  generalmente -en realidad, siempre- también tiene como protagonistas a Dios y al Espíritu del Hombre y no solamente al Poder Global del Dinero tal y  como lo piensan muchas personas que pueden tener sinceridad en sus corazones pero en este punto se dejan guiar por razonamientos simplistas , el cual termina siendo colaborativo del  Poder que dicen combatir.

El arcón de lo Histórico nos enseña ello y mucho más. En no pocas ocasiones, lo que para las mentalidades  de los incrédulos,  cobardes y  acomodaticios resultaba imposible, para los valientes, inteligentes, indómitos, honorables y superadores resultaban  objetiva y entitativamente materializables. De ese modo comenzaron a lanzar estocadas contra sus enemigos, forjando hazañas victoriosas.

Sólo el Dios Padre Increado es el dueño absoluto de este mundo.

Por amor patrio y por imperativo existencial en el presente interregno tenemos que  laborar con  mayor tesón y realismo fecundo  para reposicionarnos.  Con mentalidad estratégica, fe inconmovible y voluntad firme.

Creando y potenciando una  masa crítica necesaria para la movilidad social horizontal y ascendente en términos de construcción y cooptación del poder estadual/comunitario histórico.
Poder que tendrá que ser sí o sí  propio, patriota y proyectivo. Industrialista, inclusivo y respetuoso de la Religión.

* Diego Pappalardo es investigador, promotor cultural. 

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