martes, 18 de octubre de 2016

Colombia, Uribe, y la paz

Exclusivo: El presente artículo es publicado en EquilibrioInternacional.com bajo la expresa autorización de su autor.

(Por Andres Gomez Polanco *) - La paz como valor supremo, para ser cultivada en sociedades históricamente azotadas por la guerra, necesita irremediablemente de acuerdos incluyentes. No se puede entender la construcción de una paz estable y duradera, mediante un proceso de negociación, sin la instauración de un régimen de justicia transicional. En otras palabras, en guerras civiles y conflictos armados internos, si no hay un claro vencedor por la vía militar, se debe sacrificar un poco de justicia por obtener paz.

Alvaro Uribe

Las FARC no son el FSLN de los 80’s, ni el Frente Farabundo Martí, por su actos terroristas, masacres, secuestros, extorsiones, y crímenes contra la humanidad son odiadas por los colombianos. Tienen el 98% de imagen negativa. Pero, no fueron derrotadas totalmente por las fuerzas armadas, por ende, Santos negoció una paz donde el orden constituido no se subvertía, no se tocó la constitución, no se crearon mecanismos institucionales para compartir del poder, ni se les otorgó territorios. Es decir dada la correlación de fuerzas el Estado colombiano ganó, porque las FARC no pudieron tomar el poder por las armas, ni apropiarse de espacios claros de poder en la negociación.    
Sin embargo, la negociación no podía tener como destino final el encarcelamiento de los cabecillas de las FARC. Eso hubiera pasado si el Estado ganaba la guerra, pero no lo hizo. No negociaron una rendicion incondicional. Timochenko no se iba a sentar a dialogar sabiendo que iba a terminar en la cárcel. Eso es irreal, y quienes tenían ese objetivo podrán ser guerreristas o justicialistas; pero no entienden nada de procesos de negociación política.

Es absurdo pensar que las FARC iban a abandonar las armas para ser ajusticiados. Para eso se quedaban en la selva haciendo la guerra y muriendo en combate. Pero, es igual de absurdo pensar que un proceso de paz exitoso podía excluir totalmente a la fuerza política más importante de la última década y media en Colombia: El Uribismo. Álvaro Uribe gobernó el país cafetero por 8 años (2002-2010), el Nobel de la Paz Santos se hizo elegir con su discurso (2010-2014), el uribismo ganó la primera vuelta en el 2014 y fue derrotado en el ballotage en la reelección de Santos. Es la segunda fuerza en el senado, y tiene gobernadores, alcaldes y concejales en toda la república.

Por consiguiente, más allá del carácter guerrerista del Uribismo, en términos de pragmatismo político, Santos, como buen jugador de póker, debió incluir a Uribe en el proceso de negociación. Si bien es cierto la actitud del ex presidente ha sido fundamentalista, ahí recaía el verdadero reto de la paz. Este autor, en un artículo anterior –antes de la finalización de los acuerdos y del plebiscito- expresaba el carácter estratégico de la incorporación del Uribismo para la construcción de una paz verdaderamente estable  y duradera. Por lo tanto, la victoria del NO en el plebiscito es una consecuencia política de esta exclusión, aunque el resultado fue apretado, si el SI hubiera ganado la paz tenía unos cimientos muy frágiles, ya que para su viabilidad y legitimidad dependía de la no victoria del Uribismo en las contiendas presidenciales venideras. Es decir, se hubiera instaurado una paz dependiente de los vaivenes electorales, y no como el resultado de un gran acuerdo nacional.    

Finalmente, se tendrá que incorporar al Uribismo en la negociación, Santos tendrá el reloj en contra para realizar ciertas reformas a los acuerdos y lograr que las FARC acepten dichos cambios. En otras palabras, para alcanzar una paz estable, duradera, y legítima en Colombia tienen que sentarse Uribe, Timochenko y Santos. Excluir al Uribismo del acuerdo político más importante de la historia reciente colombiana, fue como excluir al Peronismo del sistema democrático argentino en los 70’s. Un error de estrategia política, pero sobre todo, porque la paz debe incluir a todos los colombianos, a las FARC, a Santos, a la izquierda, y por supuesto la paz debe incluir al URIBISMO.

* Andrés Sebastián Gómez Polanco. Politólogo. Quito, Ecuador. asgomez@udlanet.ec

2 comentarios:

  1. Comparto la hipótesis según la cual con Uribe abordo desde el proceso mismo de Diálogo, el Acuerdo de Paz no habría sido bloqueado en el plebiscito. Me pregunto cómo podría haber sido a sabiendas que desde el mismo momento en que se anunció la Mesa, vino la oposición de Uribe en ese momento exigiendo como condición el cese de hostilidades por parte de las Farc. Las exigencias del uribismo han sido siempre caracterizadas por su inaceptabilidad por parte de las Farc y ellos saben de antemano qué es aceptable y qué no. Actualmente, la pregunta es cómo incluir al Uribismo en un Acuerdo cuando la propuesta de ellos implica hacer otro Acuerdo completamente distinto al actual en contenido y forma. Lo único que mantienen es el cese bilateral, obvio porque es la condición que querían que se tuviera hace 6 años para someter a la guerrilla, no para dialogar con ella. Sé que la creatividad humana es infinita pero también sé que la realidad a veces es tozuda. Pienso que un nuevo Acuerdo sí debe integrar algunas cosas muy sensibles para quienes hayan votado no, que deben ser estudiadas con sensibilidad social y política por las Farc y el gobierno, pero no veo el escenario para que el uribismo acepte algo distinto a sus pretensiones de sometimiento a las Farc a la justicia ordinaria, y sólo a las Farc, con menos años de cárcel, y de cambiar los acuerdos en el contenido de tierras que es una causa del conflicto.

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    1. Hola Jaime, en primer lugar gracias por leer mi análisis y por tus valiosos aportes. Disculpas por la tardanza en la respuesta. Estoy totalmente de acuerdo contigo en relación a la intención explicita del Uribismo, desde el primer momento, en destruir las negociaciones y el acuerdo.

      Sin embargo, considero que a pesar de la firma del nuevo acuerdo modificado, el desarrollo de la paz y el posconflicto va a someterse a un referéndum impliícito en la elección presidencial del 2018, en el que Santos ya no será candidato. Por ende, su perdurabilidad, y estabilidad dependerá de los resultados de esta elección.

      Saludos.

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