jueves, 22 de septiembre de 2016

Rusia prueba un nuevo ICBM, Corea del Norte e Irán

El presente artículo es publicado en EquilibrioInternacional.com bajo la expresa autorización de su autor.

(Por Luis V. Pérez Gil *) - Mientras se habla de las maldades sin límite a las que parece que está abocado el régimen tiránico de Corea del Norte que, en el paroxismo del uso del poder por el líder “carismático” Kim Jong-un, se dedica a realizar pruebas nucleares sin sujetarse a ninguna norma del Derecho Internacional, incluido el Tratado de No Proliferación Nuclear del que, hay que recordar, ya no forma parte, Rusia continúa con las pruebas regulares de cohetes de sus Fuerzas Nucleares Estratégicas.


Así, el 9 de septiembre de 2016 se llevó a cabo el lanzamiento desde el cosmódromo de Plesetsk en el norte de la Rusia europea de un ICBM Topol en la parte final de unos ejercicios de mando y control dirigidos por el comandante en jefe de las Fuerzas Coheteriles Estratégicas general Karakayev. El cohete intercontinental realizó la trayectoria balística programada y alcanzó el objetivo establecido en el polígono de pruebas de Kura, en la península de Kamchatka en el Extremo Oriente ruso, aproximadamente a 5.900 kilómetros del lugar de lanzamiento.

Según informó un portavoz del Ministerio de Defensa “se cumplieron en su totalidad los objetivos” que consistían en comprobar las principales características del cohete, ensayar una nueva ojiva avanzada destinada a superar los sistemas antimisiles. Como decimos no se trata de una prueba excepcional sino de uno de los disparos programados, uno más, dentro del programa de verificación permanente al que Moscú –y también Washington- somete a los diferentes componentes de sus Fuerzas de Disuasión Nuclear.

Las grandes potencias acordaron durante la Guerra Fría un régimen de estabilidad estratégica y, de forma paralela, un régimen de no proliferación nuclear, con la finalidad precisamente de disponer de la capacidad de represalia masiva en caso de ataque por parte de otra potencia nuclear y de la negación de estas mismas capacidades al resto de los actores del sistema internacional. Es verdad que más pronto o más tarde, el resto de los miembros del Consejo de Seguridad lograron disponer de armas nucleares e incluso otras potencias regionales lo consiguieron como es el caso de Israel, la India, Pakistán o la autodesnuclearizada Sudáfrica.

La proliferación nuclear es el mayor peligro para el régimen de estabilidad estratégica y por ello las dos grandes potencias se conciertan para su mantenimiento, tal es así que durante los años sesenta del siglo pasado barajaron la posibilidad de anular el emergente programa nuclear militar chino aunque diferencias políticas profundas hicieron que esas conversaciones preliminares no se terminaran de concretar en medidas de fuerza. Pero eso es, precisamente, lo que piden ahora la Presidenta de Corea del Sur Park Geun-hye y su gobierno: que se lleve a cabo un ataque preventivo “para neutralizar” las instalaciones nucleares y militares norcoreanas y si es preciso contra la misma capital del régimen norteño, Pyongyang, para que deje de una vez y para siempre de representar una amenaza para los vecinos regionales.

Pero en este mismo tiempo, Rusia e Irán han emprendido la segunda fase de la construcción de la planta nuclear de Busher, en el sur del país del Golfo Pérsico. El Director de la Agencia de Energía Atómica iraní Alí Akbar Salehi señaló en los actos de inicio de esta segunda fase el 10 de septiembre de 2016 que el proyecto Busher-2 supone una nueva etapa en el desarrollo nuclear de Irán.

Bien entendido que este nuevo proyecto se desarrolla en el marco del TNP y las directrices y salvaguardas que impone la Agencia Internacional de la Energía Atómica, es decir, con la aceptación de las grandes potencias tras los históricos acuerdos de julio de 2015. Sin embargo, parece que la gran catástrofe nuclear se acerca, se perciben sus síntomas y los realineamientos. Esto es consecuencia de que el sistema internacional ha cambiado demasiado rápido y, como recuerda Kissinger en su libro más reciente, no existen principios generales para el mantenimiento de la estructura internacional que sean aceptados por todos, sin duda ello es consecuencia de la creciente e intensa debilidad de los Estados Unidos.

Sobre Corea del Norte, la proliferación nuclear y las tesis de la “paciencia estratégica” del Presidente Obama véase Lara, B.: “La penúltima provocación de Corea del Norte”, Política Exterior núm. 173, septiembre/octubre de 2016, pp. 90-97.

* Luis V. Pérez Gil. Doctor en Derecho con Premio Extraordinario por la Universidad de La Laguna (ULL). Miembro de la Asoc. Española de Profesores de Derecho Internacional y Relaciones Internacionales (1997) y de la European Society of International Law (2010). Ha ejercido como Investigador y Profesor Asociado en el Dpto. de Derecho Internacional y Procesal de la ULL. Ha realizado estancias de investigación en el Centro de Estudios Internacionales de El Colegio de México, el Instituto de Estudios Internacionales de la Universidad de Chile, el Instituto de Estudios Avanzados de la Universidad de Santiago de Chile, el Instituto de Estudios Internacionales de la Universidad Arturo Prat (Chile), el Centro Iberoamericano de la Universidad de Pécs (Hungría). Ha sido coordinador de seminarios internacionales en la Universidad de Santiago de Chile y en la Universidad de Viena. Consejero de la revista "Política y Estrategia" (ANEPE, Chile) (2009-2010), Consejero Editorial Internacional de la misma (2011-2012, 2013-2014), Consejero Internacional de "Estudios de Seguridad y Defensa" (ANEPE) (2012-2014) y miembro del Consejo Asesor de "Iberoamericana Quinqueecclesiensis" (Pécs, Hungría) (2013).

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