martes, 13 de septiembre de 2016

¿Nuevo proceso democratizador en América Latina?

Exclusivo: El presente artículo es publicado en EquilibrioInternacional.com bajo la expresa autorización de su autor.

(Por Violeta Yangüela *) - Decía la Dama de Inglaterra que Europa fue creada por la historia y Estados Unidos por la filosofía. Posiblemente habría que agregar que Iberoamérica fue creada por dictadores y caudillos.


Después de la independencia de Estados Unidos y de la Revolución Francesa comienza el proceso de las independencias de las colonias iberoamericanas. En el caso de Estados Unidos, las trece colonias se sentaron, pensaron, debatieron, escribieron y crearon una República fundamentada en la libertad.

Dice Niall Ferguson que Francia escogió a Rousseau y Estados Unidos a Locke.

Las colonias iberoamericanas, a pesar del sueño de Bolívar y su Gran Colombia, decidieron repartir la finca. Un pedazo para ti, otro para mí y así nacieron los estados naciones que hoy  conforman la otra América.

Así como en la Revolución Francesa sus dirigentes fueron guillotinados, en algunos casos, en Iberoamérica  los fundadores fueron “tragados” por el proceso y se decidieron por el exilio. Más luego, sus restos habrían de ser traídos a sus naciones para colocarlos en su Panteón de la Patria.

Desde la Patagonia hasta México los caudillos o dictadores, cual caricaturas de los  monarcas del Imperio, conformaron una supuesta República en la que la voluntad del gobernante de turno dirigía todo el entramado de las supuestas instituciones de esas Repúblicas.  Los ejemplos no faltan, sobran.

Y llegó el Siglo XX. Iberoamérica no podía salir del juego. El mundo se dividió en  dos, el Este y el Oeste y comenzó otro juego. Por un lado hacen su aparición las guerrillas como nombre y no como propósitos. Unas guerrillas con marca y promovidas desde  el Este y por supuesto el otro lado tenía que actuar y las intervenciones del Imperio norteamericano también hacen su aparición en Iberoamérica.

Al parecer ese conflicto entre los imperios puso fin a las dictaduras que empiezan a caer cual fichas de dómino con la excepción de Cuba que aún permanece anclada en un comunismo desparecido del juego global. Comienza un proceso de democratización en el que los gobiernos cumplen con el requisito democrático de celebración de elecciones trastocando una y otra vez el papelito constitucional que le permite quedarse. Asunto de formas y por supuesto de caudillismo. Otra vez los ejemplos no faltan, sobran.

Dice el último informe de Latinobarómetro que “la evidencia de 18 países iberoamericanos refleja, tal como funcionan las democracias en esta región, que no han producido demócratas”.

¿Son los recientes acontecimientos en Argentina, Colombia, Venezuela y Brasil señales de un nuevo proceso?

v.yanguela@codetel.net.do

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