lunes, 18 de julio de 2016

Golpes a la democracia: Atentado en Niza e intento de golpe en Turquía

Exclusivo: El presente artículo es publicado en EquilibrioInternacional.com bajo la expresa autorización de su autor.

(Por Santiago Silva Jaramillo *) - Esta semana el mundo nos recordó que la historia no nos da un respiro; que, en su ritmo imparable, parpadear nos deja en el camino. Un parpadeo, y ocurre un terrible atentado terrorista en la ciudad francesa de Niza, otro parpadeo, y una facción del ejército turco intenta derrocar a su presidente democráticamente electo.


Los eventos se vuelven la historia. Nos impresionamos con la crueldad de los perpetuadores, nos aliviamos con las anécdotas de valentía y sacrificio de las víctimas y nos aterramos con el número de muertos y heridos. Pero en ocasiones, la mediatización del hecho nos esconde las consecuencias a largo plazo, la cadena de eventos que se desencadenan por ese único hecho.

En Francia, por ejemplo, las víctimas no habían terminado de contarse y ya se hablaba de un aumento en la popularidad de partidos de extrema derecha como el Frente Nacional de Marine LePen. La respuesta al miedo siendo más miedo. De hecho, la consecuencia natural al terror-casi un lugar común en política-, es el aumento del apoyo a decisiones draconianas, como cerrar fronteras a los inmigrantes o aumentar los controles sobre las libertades ciudadanas.

En Turquía, el intento de golpe solo sirvió para fortalecer la posición del presidente Erdogan, un líder que poco a poco ha girado hacia el autoritarismo, la islamización y el totalitarismo. En efecto, su partido político es la representación de los intereses del islam político en un país en el que el laicismo es un principio defendido a sangre y fuego -literalmente-. El mismo golpe, del que faltan claridades para sanjar cuestiones,  parece haber nacido de la histórica preocupación del ejército de mantener a la religión por fuera del Estado. Ahora Erdogan tiene este impulso en popularidad y apoyo internacional que le permitirá seguir apretando las tuercas a los ciudadanos y sobre todo, al ejército de su país.

La peor tragedia de estos días supera a las víctimas de los hechos puntuales; se extiende a los millones de personas que sufrirán sociedades menos democráticas.

Santiago Silva Jaramillo es Politólogo, analista y columnista colombiano. Twitter: @santiagosilvaj. Escribe regularmente en el sitio web realpolitikmundial.com

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