lunes, 23 de mayo de 2016

¿Pablo Iglesias o Gloria Álvarez?

El presente artículo es publicado en EquilibrioInternacional.com bajo la expresa autorización de su autor.

(Por Andres Gomez Polanco *) - Jóvenes, innovadores, outsiders de la política, ambos politólogos, buenos comunicadores, mediáticos, con impacto internacional, y con un futuro enorme en la política de España y Guatemala. Son Pablo Iglesias y Gloria Álvarez las nuevas figuras de la política iberoamericana, el líder de Podemos con tendencia a la izquierda, y la activista del movimiento libertario posicionada a la derecha.

Gloria Álvarez

Pablo y Gloria, ambos treintañeros, comparten características en común, ambos son animales políticos, encabezan un proceso de relevo generacional que descoloca a la clase política tradicional de sus países, y son académicos. Además entienden perfectamente el carácter estratégico de la comunicación política, tal es así, que Iglesias y Álvarez han estado vinculados directamente a medios de comunicación en programas políticos de radio y televisión.

Sin embargo, “el coletas” (Pablo) y la politóloga que se lanzó a la fama con el discurso contra el populismo (Gloria) se encuentran en las antípodas ideológicas uno del otro, son sus respectivas némesis políticas, encarnan y personifican una lucha histórica entre el comunismo versus el libertarianismo. Si bien es cierto Pablo perteneció a las juventudes comunistas, y se ha declarado abiertamente marxista y leninista, es un líder político pragmático que sabe perfectamente que ni las elecciones se ganan, y mucho menos se trasforma la realidad, con sectarismos dogmáticos. Mientras que Gloria es la cara fresca de la nueva derecha rejuvenecida, de la derecha buena onda, que se enfrenta abiertamente tanto a comunistas, socialistas del siglo XXI, populistas, y neoliberales. Es la derecha neoliberal reencauchada que idolatra al mercado, pero revestida de cierto progresismo social en lo referente a los derechos de las personas LGBTI, pro-aborto y a favor de la legalización de las drogas. En definitiva es la derecha buena onda, alejada del conservadurismo retardatario.

Por otro lado, Pablo Iglesias y Gloria Álvarez son jóvenes protagonistas de la nueva política en sus respectivas sociedades, lo cual tiene una trascendencia fundamental, porque han irrumpido para dar un golpe en el tablero en sus arcaicas sociedades políticas, caracterizadas por los viejos partidos, los líderes eternos, los candidatos de siempre, y las mismas ideas, discusiones, propuestas, rivalidades, enemistades, e insultos. Es decir las mismas opciones políticas de toda la vida. Es precisamente esta irrupción de ideas frescas, liderazgos renovados, discursos innovadores, estrategias atrevidas, y la fuerza propia de la juventud la que legitima el liderazgo de estos jóvenes políticos, independientemente de sus ideologías, ya que permiten que nuevas voces sean escuchadas, se plantean como una nueva alternativa. Y, sobre todo, con su existencia institucional canalizan los conflictos de manera pacífica en el sistema político, que se abre a nuevos actores, y viabiliza su renovación democrática sin rupturas institucionales dramáticas.

Pablo Iglesias
Tanto el líder de Podemos como la autora del libro “El engaño populista” tienen virtudes y defectos, ambos son politólogos, lo cual les da una perspectiva estratégica envidiable al momento de actuar políticamente, ya que no solo son políticos, sino que son políticos-politólogos. En otras palabras, para ejemplificar con un símil, serían Maquiavelo con carisma en época de elecciones. Pero, indudablemente, y aunque hacer comparaciones es odioso, Iglesias es un académico y un politólogo que posee un análisis mucho más sustancial, estratégico y enriquecedor que el de Gloria, quien generalmente solo esboza criticas generales, lugares comunes , clichés ,y estereotipos analíticos. En si Gloria Álvarez no es una politóloga académicamente brillante, ese es Iglesias, la guatemalteca como politóloga es muy buena comunicadora, y ahí radica su fortaleza, en saber comunicar con eficacia ideas simples, muchas veces imprecisas, pero que pegan en la audiencia y generan impacto.

Siguiendo la misma lógica, Iglesias si bien es cierto tiene una gran capacidad de análisis, su espada de Damocles radica en no terminar de desembarazarse de sus sectarismos ideológicos comunistas de juventud. Pablo no termina de ser absolutamente pragmático, muchas veces le traiciona su corazoncito, y sale el comunista, el marxista, el bolivariano, el chavista que no termina de morir, o de ocultar; lo cual le perjudica terriblemente. Dado que sus adversarios se valen de estas dubitaciones para generar una campaña de miedo que termina afectándolo de manera considerable, por errores infantiles que no se ajustan a la realidad.

En contraposición, Gloria Álvarez la tiene clara, es libertaria, todo lo que sea en favor de la libertad de mercado, empresarial, sexual, de consumo, libertad política, mediática, y cultural pertenecen a su eje discursivo. Todo lo que sea estatalismo, visión estadocéntrica, colectivismo o cualquier idea que se contraponga a su estribillo libertario son sus enemigos a los cuales deslegitima y destruye. En este sentido, Álvarez es congruente y no tiene ninguna duda ideológica, es más coherente que Iglesias. Pero el problema radica en que aunque la líder libertaria la tiene clara, no tiene sustancia, no tiene estrategia, su análisis es simplista, superficial y sin visión política para materializar un proyecto de país. Debido a que aunque comunique excelentemente bien, con su lema de menos Estado, más mercado, no se construye un proyecto político. Gloria todavía no desarrolla una estrategia para asaltar los cielos, para tomar el poder democráticamente, y trasformar la realidad.

En cambio Pablo ya lo ha hecho, para bien o para mal, nos guste o no, con PODEMOS, esa es la diferencia, ha planteado una estrategia electoral pragmática, con tintes leninistas, utilizando el populismo como mecanismo para captar el poder en una democracia electoral, y lógicas gramscianas para dicotomizar el espectro político entre la casta versus la gente. Iglesias se ha posicionado como una alternativa real de poder en la sociedad española, ha entendido el momento y el contexto político, y ha jugado para ganar. Esa es la diferencia con Gloria Álvarez, Pablo se ha atrevido, ha jugado para ganar, ha pasado de los blogs, los videos de YouTube y las redes sociales a la práctica política.

Finalmente, y respondiendo a la pregunta que titula este análisis, este autor entre Gloria Álvarez y Pablo Iglesias elige a Iglesias. No por su ideología, no por su relativo éxito, no por su coleta, no porque es medio freak, no porque fundó un partido, no por sus virtudes académicas, ni siquiera por su capacidad analítica. Sino porque, independientemente de sus ideas, planes de gobierno, políticas públicas, propuestas, y demás; Pablo se atrevió, materializó su sueño en la realidad, e irrumpió como un huracán en el sistema político español. Elijo a Pablo Iglesias porque juega para ganar, porque se cansó de perder siempre, y ante las críticas de propios y extraños dejó a un lado la cómoda posición de consolarse con la victoria estética de los perdedores (purismo ideológico) y entendió que en política como en la vida, no hay que merecerlo hay que lograrlo. Porque el cielo no se toma por consenso, se toma por asalto.

* Andrés Sebastián Gómez Polanco. Politólogo. Quito, Ecuador. asgomez@udlanet.ec

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