domingo, 24 de abril de 2016

Ecuador: unidos nos levantaremos

El presente artículo es publicado en EquilibrioInternacional.com bajo la expresa autorización de su autor.

Terremoto de Ecuador de 2016

(Por Andres Gomez Polanco *) - Un país herido por los destrozos económicos, sociales, en infraestructura, pero, sobre todo, por las pérdidas humanas (644 fallecidos hasta el momento) ocasionados por el devastador terremoto de 7,8 grados que golpeó duramente el Ecuador el sábado 13 de abril del presente año. Un pequeño país, ubicado en el centro del mundo,  atravesado por inmensas montañas, majestuosos ríos, increíbles playas, selvas biodiversas y por su extraordinaria gente. Eso es el Ecuador, un pueblo diverso, multicultural, hospitalario, solidario, amable, de gente buena, honesta y trabajadora.


Gente que, hoy por hoy, sufre la muerte de sus hermanos, lamenta la desolación de la tragedia, y llora el inconmensurable dolor de la patria. Hijos que perdieron a sus padres, padres que perdieron a sus hijos, familias fragmentadas, huérfanos, niños sin hogar, y familias que lo han perdido todo. Pero, también, esa misma gente que no se resigna ante la desgracia, que no admite la posibilidad de la derrota, que no acepta el inmovilismo ni el estancamiento, que con lágrimas en los ojos y dolor en alma se arremanga, se pone de pie, y emprende la reconstrucción de su país a través de la solidaridad. Eso también somos los ecuatorianos, gente que lucha por sus objetivos por medio de la fuerza de la esperanza.

Por lo tanto, una sociedad que ha sido castigada y golpeada por la devastadora fuerza de la naturaleza, la cual no distingue entre pobres y ricos, mestizos, blancos, negros e indígenas, que no excluye el dolor de la tragedia por ideología política, partido, pensamiento, credo o dogma no tiene otro camino que la UNIDAD. Los desafíos, adversidades, retos y problemas que afrontaremos en el corto, mediano y largo plazo son complejos y multidimensionales, por ende, es inconcebible, una estupidez, y casi una traición a la patria la división, el odio, el rencor, la polarización y la desunión entre nosotros. Solo UNIDOS podremos aunar esfuerzos, ideas, energía, estrategias y recursos para pensar lo impensable, conseguir lo imposible, romper paradigmas, demostrar que lo imposible es solo un mito, y reconstruir nuestro Ecuador.

Caso contrario si seguimos la lógica del odio, la división de la sociedad entre buenos y malos, amigos versus enemigos, y si se continúan priorizando los intereses politiqueros y electorales por sobre los supremos intereses de la patria, la reconstrucción del país será un martirio, en el que sufrirán los más pobres y necesitados. Si la unidad es un elemento insustituible que toda sociedad debe tener para alcanzar el desarrollo con justicia social y libertad, en tiempos de tragedia la cohesión social es un elemento de mínima supervivencia. En los últimos 9 años el oficialismo y la oposición han demostrado su irresponsabilidad, su ausencia de patriotismo, su carencia de pensamiento y espíritu de patria, y su mezquindad al imposibilitar la creación de acuerdos nacionales mínimos.

Sin embargo, ante la crudeza y el dolor de la tragedia es hora de llamar a la unidad nacional entre todos los sectores: gobierno, oposición, líderes locales, organizaciones políticas de todo signo, sector privado, comunidad internacional, sociedad civil, entre otros, con el fin de plantear un GRAN ACUERDO NACIONAL por la reconstrucción de los sectores afectados, en favor de las víctimas, y la recuperación integral del país. Se tiene que tener la capacidad, el amor de patria y la responsabilidad de dejar los odios, rencores, caprichos y boberías politiqueras a un lado, sentarse en una mesa, dialogar, trazar estrategias, conseguir consensos, y materializar los acuerdos en favor del Ecuador. Eso tiene que hacer un verdadero líder o lideresa, no porque sea un estadista, sino por un mínimo sentido de humanidad.

No es el momento de los insultos, de las recriminaciones, de echarnos la culpa entre nosotros, de bravuconerías, ni egolatrías personales; es la hora de la patria, es la hora de la gente, es la hora del Ecuador eterno. Muchas personas dicen que no es el momento de la política, opinión que considero incorrecta, HOY MAS QUE NUNCA ES LA HORA DE LA POLITICA, entendida como la capacidad de generar liderazgos colectivos, para buscar soluciones estructurales a problemas dramáticos, convocando y uniendo a gente diferente e inclusive contradictoria entre sí, tras objetivos nacionales. LA POLITIQUERIA es la que tiene que estar al margen en el Ecuador en estar hora aciaga de la patria, en menos de un año se celebraran elecciones presidenciales, ojalá no se politice la tragedia tras objetivos electorales mezquinos. Para evitar esta inmoralidad, es fundamental que los “líderes” convoquen a un gran CONSENSO NACIONAL, para que la reconstrucción sea una política de estado que trascendida las ideologías, los caudillismos y los partidos; porque es demasiado el sufrimiento como para instrumentalizarlo en pos de ganar una elección.

Finalmente, como ecuatoriano, me siento profundamente orgulloso de mi gente y de mi país, por su solidaridad infinita, por su capacidad de resurgir entre los escombros, por entender que la patria es el otro, por tener conciencia de que el amor al país se demuestra reivindicando a los más desfavorecidos. Por saber que somos capaces de levantarnos y hacerle frente a cualquier adversidad, no importa su gravedad ni intensidad, por demostrar que cuando estamos juntos lo podemos conseguir todo, que cuando estamos juntos lo imposible se hace posible, porque cuando estamos juntos, solo ahí, solo en ese momento, somos Ecuador. PORQUE SOLO JUNTOS, NOS LEVANTAREMOS.

* Andrés Sebastián Gómez Polanco. Politólogo. Quito, Ecuador. asgomez@udlanet.ec

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