miércoles, 9 de marzo de 2016

¿Cómo gobernaría el presidente Trump?




El presente artículo es publicado en EquilibrioInternacional.com bajo la expresa autorización de su autor.


(Por Santiago Silva Jaramillo *) - Aceptémoslo, la posibilidad de que Donald Trump sea el candidato presidencial  estadounidense por el partido Republicano es una realidad. Y esto aumenta su chance -teórico, por supuesto- de convertirse en el hombre más poderoso del país más poderoso del planeta.


Ignoremos el escalofrío y evaluemos lo que, según sus principales propuestas y declaraciones, sería la presidencia de Donald Trump.

Aunque sus propuestas para la política interna de su país resultan inconvenientes, no se diferencian sustancialmente de las ideas de algunos de sus contendores republicanos. Curiosamente, las diferencias más sustanciales en términos programáticos entre los republicanos se refieren a sus posiciones de política internacional. Las ideas de Trump, además, lindan con el absurdo pero revisarlas levantan dos dudas ¿se pueden hacer? Y ¿qué consecuencias tendrían para su propio país y el planeta?

Empecemos con el vecindario. Trump ha señalado su intención de apretar la política migratoria de Estados Unidos, aumentando los controles para la llegada de ilegales y persiguiendo a los que ya viven en Estados Unidos para expulsarlos. Lo primero se realizaría, sobre todo, con la construcción de un muro en la frontera con México que Trump ha sostenido sería pagado por el mismo gobierno mexicano. La bravuconada -que lo es- no solo tendría serias consecuencias en una de las relaciones más subestimadas pero importantes de los estadounidenses. De hecho, México es uno de los principales socios comerciales de Estados Unidos y un acto hostil como la construcción de un muro en toda la frontera, además de la exigencia de pago al gobierno mexicano, ganarían un incidente internacional bastante grave.

Todavía más, la sola presencia de Trump en la presidencia estadounidense implicaría un resentimiento como pocos en la imagen internacional de Estados Unidos. En efecto, los únicos líderes mundiales que han señalado algún reconocimiento a Trump como líder político son enemigos geopolíticos de Estados Unidos como Vladimir Putin –e incluso de sus elogios a Trump habría que desconfiar, pues tener a un inexperto e impulsivo hombre como Trump sería terriblemente conveniente para Putin-.

Otra de las propuestas más populistas de Trump –y apreciadas por sus seguidores, por supuesto- es la amenaza de adelantar una guerra comercial contra China que, según el candidato republicano, balancee el intercambio comercial en rojo que tiene Estados Unidos con la potencia asiática e incluso haga regresar las fábricas de varias empresas estadounidense a suelo propio. Esta propuesta, delirante por sí misma, podría tener profundas consecuencias sobre el comercio internacional y la economía global si Trump intenta llevarla a cabo. Las importaciones estadounidense de China suponen ya una buena parte de los bienes de consumo de sus ciudadanos y reemplazarlos resultaría imposible, esto sin contar que el comercio es de lado y lado y que seguramente China respondería con sanciones propias a los productos estadounidenses su los suyos son vetados.

Finalmente, su ligera afirmación de derrotar al Estado Islámico y “tomar el petróleo” en su poder. Trump ha bravuconeado –de nuevo- con la que sería su estrategia efectiva para derrotar a la organización terrorista Estado Islámico rápidamente y luego apropiarse de las fuentes de petróleo que controla. En su simpleza, esta idea ignora la complejidad de los conflictos en Siria e Irak y el campo minado que supone la política regional en Medio Oriente. Más allá de su torpeza, la idea parece señalar el poco conocimiento de Trump en asuntos como estos y/o su disposición a decir tonterías grandilocuentes para ganar puntos en las encuestas y concretar votos en las votaciones.

Algunos meses atrás habíamos analizado las razones de la popularidad inesperada de Trump y sus perspectivas de ganar las elecciones estadounidenses. En ese momento su candidatura no era más que una situación peculiar, pero ahora que sus perspectivas son reales es imposible no preguntarse ¿en qué estarán pensando los estadounidenses al dejar que llegue a la presidencia?

* Santiago Silva Jaramillo es Politólogo, analista y columnista colombiano. Twitter: @santiagosilvaj. Escribe regularmente en el sitio web realpolitikmundial.com