viernes, 12 de febrero de 2016

Bernie Sanders: ¿A la caza de Hillary Clinton?




El presente artículo es publicado en EquilibrioInternacional.com bajo la expresa autorización de su autor.


(Por Andres Gomez Polanco *) - En política no hay que pensar y analizar con el deseo, sino en base a la realidad; porque si se construyen escenarios, estrategias, tácticas, alianzas y se toman decisiones sustentadas en lo que deseamos y no en la verdad aunque esta nos disguste, ganar es una simple quimera. Por consiguiente, el empate técnico en las elecciones primarias demócratas realizadas en Iowa, Clinton 50,5% y Sanders 49,5%, es en verdad una gran victoria para el senador del Estado de Vermont, ya que desmitifica y desacraliza la teoría de la invencibilidad de la ex Secretaria de Estado. Por lo tanto, parece que Hillary no va a ser por descarte y falta de rival la candidata inexorable a la Presidencia por el Partido Demócrata, se vislumbran unas primarias emocionantes.


Bernie Sanders es un político de 74 años que a lo largo de su trayectoria pública y personal ha estado vinculado al ala más izquierdista y progresista del Partido Demócrata. Ha sido miembro de la Liga Socialista de la Juventud, activista y organizador de protestas como parte del Movimiento por los Derechos Civiles. En la década de los 70’s Sanders realizó sin éxito campañas independientes para gobernador y senador, hasta que en 1981 ganó la alcaldía de Burlington, la ciudad más grande de Vermont, como independiente. Finalizó su primer mandato con un alto porcentaje de aprobación y fue reelegido tres veces. En 1990, fue elegido para representar el Distrito mayor de Vermont, cargo que ejerció durante 16 años antes de ser elegido senador en 2006. En 2012, fue reelegido con un amplio margen, obteniendo casi el 71 % del voto popular. Sin embargo, este líder que carga toda su retórica discursiva contra las elites de Wall Street y los billonarios, reivindicando a la clase media, tiene en frente a la organización política más poderosa que ha existido en los últimos 30 años en la democracia estadounidense: LOS CLINTON.

Hillary y Bill Clinton representan el núcleo duro del Partido Demócrata, su mainstream, tienen los principales aliados, afinidad con la estructura del partido, la maquinaria electoral, legitimidad internacional, experiencia en los círculos de poder, ingentes recursos economicos (donaciones) –Wall Street, farmacéuticas, aseguradoras- y la aceptación táctica del establishment económico, financiero, geopolítico, e inclusive de sectores del Partido Republicano. Sin duda alguna Hillary es una rival de armas tomar, muy poderosa y una estratega inteligente, pero ella y toda su maquinaria no son infalibles, lo cual ya se demostró en las primarias demócratas del 2007, donde Barak Obama después de una competencia durísima derrotó a los Clinton.

Pero, Bernie no es Obama, el contexto político, geopolítico, y económico es diferente al del 2008, el actual Presidente de los Estados Unidos fue un huracán, un maremoto, un fenómeno político, electoral y mediático, Sanders sencillamente no lo es. La Obamania y el Yes We Can derrotaron a Hillary Clinton, si Bernie pretende dar pelea en las primarias demócratas y tener posibilidades de ganar, tiene indudablemente que construir un fenómeno político-mediático, la Bernimania. Para tal fin tiene una base social estupenda, el 80% de los jóvenes demócratas apoyan su candidatura, es un punto de partida fundamental para construir ejes discursivos, identidades y movilizar emociones y pasiones en torno a temas como la inequidad, la justicia social, las libertades, y la reconstrucción del american dream. En otras palabras, Sanders tiene que polarizar y dicotomizar el escenario electoral demócrata para posicionar a Clinton como una representante del statu quo, del gatopardismo, de Wall Street, y posicionarse a sí mismo como el verdadero progresista.      

Pero, el gran lastre del senador de Velmont son los miedos, justificados o no, que genera en parte del electorado, el establishment, los círculos de poder y el statu quo estadounidense. Por lo tanto, si quiere ser competitivo tiene que Obamanizarce, el Presidente Obama se presentó como un reformista que prometía un cambio, pero no como un outsider incendiario anti-statu quo. Bernie tiene que des-radicalizarce y presentarse como lo que en verdad va a ser, un reformista que en el mejor de los casos puede humanizar el sistema, ya que hacer los grandes cambios en Washington requiere más que voluntarismo, es una cuestión de correlación de fuerzas. Y Sanders aunque quiera hacer la gran revolución no lo va a conseguir solo por el hecho de desearlo, tiene que ser inteligente y pragmático sin dejar de emocionar. Cuando Bernie se autocalifica como socialista democrático, en un país que libró y ganó la Guerra Fría, que es la cuna del capitalismo, más allá de las diferencias conceptuales-ideológicas entre socialismo y comunismo que a nadie le interesa, el votante promedio las asocia con URSS y Sanders se autorretrata como un trasnochado y desubicado comunistoide. ! Cuando en verdad no lo es! Otro error que debe corregir es su aparente debilidad en temas de seguridad, lucha contra el terrorismo, diplomacia y geopolítica que son temas cruciales ante la sociedad y en el que Clinton le saca distancia. Sin mencionar que si Bernie gana la nominación demócrata, el candidato republicano sea cual sea que resulte electo (Tedd Cruz, Donald Trump, Macro Rubio) tendrá más posibilidades de ganar que si se enfrenta a Hillary Clinton, por una simple cuestión de miedos y capacidad de aglutinar apoyos heterogéneos.

Por otro lado, la gran virtud de Bernie, y a partir de la cual puede construirse como fenómeno político para derrotar a Clinton, es que su discurso, propuestas y proyecto para la gente, humanista y anti-Wall Street sintonizan con el cansancio y desesperanza de la clase media estadounidense. Sanders tiene que emocionarlos, transformar su miedo en esperanza, su desilusión en alegría, y su apoyo en victoria. El efecto Bernie ha posicionado ideas como: la equidad, el acceso universal a la salud, los onerosos créditos universitarios, el acceso al sistema educativo, la influencia desmedida de Wall Street y los billonarios en el sistema electoral y de financiación de campañas imperante, el cambio climático, derechos LGBTI, reforma migratoria, control de armas, entre otros en las primarias demócratas.

En conclusión, como este autor lo manifestó en un artículo publicado hace algunos meses, Hillary Clinton es la candidata con mayores probabilidades de ganar la candidatura demócrata para la Presidencia, y derrotar al candidato republicano. La única posibilidad de Sanders es que el efecto Bernie se convierta en una revolución política-electoral como sucedió con Obama en las primaras 2007. Ojala me equivoque pero el gran aporte de Bernie va a ser que Hillary se corra más a la izquierda para asegurar su nominación, nada más, no va a ser fácil, serán unas primarias muy disputadas, pero a menos que Bernie Sanders se convierta en un estratega pragmático sin dejar de emocionar, la candidata reformista del establishment será la elegida.

* Andrés Sebastián Gómez Polanco. Politólogo. Quito, Ecuador. asgomez@udlanet.ec