lunes, 21 de diciembre de 2015

¿Por qué están perdiendo los gobiernos de izquierda en América Latina?




El presente artículo es publicado en EquilibrioInternacional.com bajo la expresa autorización de su autor.


(Por Santiago Silva Jaramillo *) - La primera década del 2000 fue la década de la izquierda en América Latina. A Venezuela, Brasil, Ecuador y Bolivia llegaron gobiernos de izquierda y en otros lugares como Chile, Argentina y Uruguay se profundizó el control político de partidos y políticos desde este espacio del espectro político. Para evaluar con justicia los alcances, logros y limitaciones de estos proyectos habrá que esperar un par de décadas, pero es claro que podemos determinar algunas de las razones por las que llegaron y se mantuvieron –sin muchos cambios por casi una década, más o menos- en el poder y sobre todo, el porqué de su reciente crisis.


Porque los gobiernos de izquierda parecen estar en problemas en América Latina y en el ambiente –aunque también en la realidad política de la región- se intuye un cambio en las tendencias políticas. Así, en Argentina Mauricio Macri venció once años de kirscherismo, en Brasil Dilma Rousseff enfrenta un juicio político por las denuncias de corrupción en su gobierno y el de su antecesor Lula Dasilva y en Venezuela Maduro acaba de perder la mayoría del chavismo en la asamblea nacional, mantenida a capa y espada por el gobierno desde que Hugo Chávez llegó al poder a finales de los noventa.

Los tres casos son particulares. En Argentina y en Venezuela el desgaste político jugó un papel fundamental, así como las denuncias de corrupción han sido determinantes en la crisis en la izquierda en Brasil. Pero también comparten condiciones, sobre todo económicas.

Lo cierto es que lo único que subió a principios del dos mil en América Latina no fueron los partidos de izquierda, a la par lo hizo la demanda mundial por materias primas, el rubro al que pertenecen la mayoría de las exportaciones de la región. Así, las economías de América Latina y el Caribe crecieron en promedio un 3,5% anual entre el año 2000 y el 2008, comparado con un crecimiento en promedio de 2,65% en la década anterior (Banco Mundial, 2015). Esto creó una fuente de ingresos inesperada para los gobiernos que llegaban al poder y la bonanza económica permitió financiar programas sociales e inversiones públicas pero, sobre todo, supuso un clima de prosperidad interna que consolidó la popularidad de los gobiernos latinoamericanos de la época.

Pero en 2009, con la crisis económica internacional y un par de años después, con la desaceleración china y su reducción en el consumo de material primas, la bonanza económica terminó. El precio del barril de petróleo, por ejemplo, que es la fuente de ingresos más importante de varios países de la región, se ha reducido en al menos el 50% entre 2013 y 2015.

Aunque la crisis no sea la culpable del cambio político en la región –los errores particulares de cada uno de los proyectos políticos internos tiene más velas en ese entierro- sí supuso un contexto contrario para los gobiernos de izquierda que han tenido que enfrentar estas crisis con presupuestos mermados y ciudadanos descontentos por el estancamiento económico.

En efecto, lo que los salvó a principios del milenio ahora los condena: la predilección de la historia por la ironía y las implacables fuerzas del mercado.

* Santiago Silva Jaramillo es Politólogo, analista y columnista colombiano. Twitter: @santiagosilvaj. Escribe regularmente en el sitio web realpolitikmundial.com