jueves, 5 de noviembre de 2015

¿Populismo vs. República?




El presente artículo es publicado en EquilibrioInternacional.com bajo la expresa autorización de su autor.


(Por Andres Gomez Polanco *) - El mes de Mayo de este ya casi extinto 2015, en mi calidad de Presidente de la Facultad de Ciencias Políticas y Relaciones Internacionales de la Universidad de las Américas en Quito-Ecuador, gestioné la participación de la reconocida y mediática politóloga guatemalteca Gloria Álvarez para que realice su famosa conferencia República vs Populismo. Gloria alcanza notoriedad mediática en Latinoamérica después que su conferencia en el Parlamento Iberoamericano de la Juventud en Octubre del 2014 obtuvo más de un millón de visitas en YouTube. En dicha conferencia básicamente esta inteligente, talentosa, buena comunicadora, carismática y muy guapa politóloga de 30 años hace una dicotomía entre el populismo como el camino del caos, el autoritarismo, el totalitarismo, la debacle social y económica, y la restricción de los derechos humanos. En contraposición, propone la reconstrucción de la República como un ente político donde los individuos puedan desarrollarse en total libertad, donde el Estado sea un árbitro que imparta seguridad y justicia, mientras los ciudadanos se desarrollan y tienen garantizados su derecho a la vida, libertad y propiedad.


Igualmente, Gloria Álvarez en todas sus conferencias realizadas en muchos países latinoamericanos como Ecuador, Colombia, Venezuela, Argentina, Brasil, Uruguay, Perú, Centro América y México. Así como en su programa radial y televisivo en Guatemala "Viernes de Gloria" e "Hijos de la Política" respectivamente, manifiesta sistemáticamente que los jóvenes deben tener una ideología, que la tecnología debe ser el revulsivo en educación cívica y política y que el socialismo del siglo XXI es una simple reorganización de los marxistas, la vieja izquierda, los partidos comunistas y los movimientos sociales que se articulan en el Foro de Sao Paulo tras el desplome de la URSS. Además Gloria constantemente expresa que el liberalismo económico, el libre mercado, el capitalismo, el desmantelamiento de toda barrera arancelaria, la libre importación y exportación, las privatizaciones, y la mano invisible del mercado son las soluciones para el desarrollo. Para esta politóloga estas recetas aún no han sido implementadas, ya que en los 90´s la liberalización económica no fue tal, ya que lo que existió fueron oligopolios y monopolios en favor de un capitalismo de amigos.

De la misma manera, esta lideresa del Movimiento Cívico Nacional (MCN) expresa que el Estado no debe intervenir en la economía, debe regular mas no ser protagonista, limitar el gasto público, menos impuestos, que los actores de la sociedad generen libremente riqueza y que el Estado no redistribuya nada, debido a que no es "Santa Clauss". Gloria piensa que la ecuación correcta es aplicar las libertades económicas de la derecha y las libertades civiles de la izquierda. En otras palabras, impulsa de manera legítima, pero en mi concepto equivocada, la ideología del libertarianismo como la gran panacea y alternativa de desarrollo frente al Socialismo del siglo XXI (populismo) y frente al capitalismo de cuates.

Sin embargo, como le expresé a la propia Gloria cuando di el discurso de introducción antes de su conferencia, ante estudiantes, empresarios, políticos de izquierda y derecha, intelectuales y académicos: La consolidación de las instituciones democráticas, la división de poderes, la eficacia productiva y el respeto a los derechos humanos son elementos fundamentales para la vigencia de una verdadera democracia. Sin embargo, la justicia social, la equidad, la redistribución de la riqueza, la actuación estratégica e inteligente del Estado en la economía y la reivindicación de los humildes son también elementos insustituibles de un régimen democrático digno de serlo. Además hablar de izquierda y derecha, de ideologías en pleno siglo de las comunicaciones y la tecnología, pero, sobre todo, hablar del populismo como un fenómeno unilateral de caos, empobrecedor, autoritario e izquierdoso es negar y desconocer un fenómeno político complejo y lleno de claroscuros. Ante mi intervención provocadora e irreverente lo único que recibí fue una sonrisa gentil de Gloria, pero no una respuesta, y demás esta decir muchas caras enojadas de sus asesores y colaboradores.

Por lo tanto, con todo el respeto y la consideración que Gloria me merece por su capacidad, méritos e influencia, creo firmemente que su análisis es equivocado, simplista, superfluo y banal. Además que no plantea ninguna alternativa relevante y que Gloria como conferencista es una excelente comunicadora, como analista política es una excelente comunicadora y como politóloga es una excelente comunicadora. Debido a que solamente decir que el populismo en el siglo XXI es el resultado de la reorganización de las antiguas fuerzas alineadas a la ex URSS es un reduccionismo descomunal. Es desconocer las particularidades políticas, económicas y sociales de cada país latinoamericano y que los fenómenos populistas fueron consecuencias de ello. Igualmente, Gloria al homogeneizar los fenómenos populistas ecuatoriano, boliviano, brasilero, argentino, venezolano e inclusive uruguayo desecha de un solo tajo las especificidades de cada proceso político para bien o para mal. No se puede comparar el chavismo militarista, con el correismo tecnocrático, ni con el indigenismo boliviano y mucho menos con el periodo de Lula caracterizado por las alianzas cupulares y la ayuda social. Cada proceso en sus fracasos y virtudes tiene su propia dinámica, estandarizarlos es la fórmula del desastre.

También mi objeción hacia lo que plantea esta valiosa politóloga guatemalteca, aunque debo reconocer su valentía, decisión y actitud propositiva, radica en que el libertarianismo no es una alternativa para nada ni para nadie. Debido a que a mi criterio es un neoliberalismo progresista reencauchado que apela a la libertad económica como antídoto de todos los males sociales, a las privatizaciones y la flexibilidad del mercado como Dios de la sociedad. En lo político plantea la preeminencia de las instituciones democráticas, lo cual está bien, pero sigue excluyendo a las mayorías sociales ya que las ven como amenazas de "horas barbáricas" que irrumpen a la política de elites.

En lo social ven a la pobreza como un fenómeno que tiene como solución el empoderamiento individual para que cada quien se desarrolle, ignorando las raíces estructurales de esta realidad lacerante. Por lo tanto, la libertad económica absoluta, una sociedad donde solamente se garantice la seguridad a la vida, propiedad y libertad, donde todos puedan emprender y el Estado sea un simple árbitro son los mismos planteamientos que hace 300 años John Locke hacía ante un contexto monárquico despótico. Pero que hoy por hoy no es una alternativa, ni un modelo de desarrollo, y mucho menos un proyecto de país para nadie, menos para Guatemala que tiene serios problemas de corrupción, narcotráfico y 70% de pobres. En un sistema mundial tan complejo, multidimensional, donde la economía esta financiarizada, el poder de los Estados soberanos es cada vez más limitado, las amenazas del crimen organizado transnacional, el cambio climático, la falta de oportunidades, el crecimiento de la desigualdad, la hegemonía de la economía del conocimiento y la integración en bloques continentales las ideologías y los fundamentalismo como el socialismo del siglo XXI y el libertarianismo son soluciones falsas y extemporáneas.

Por consiguiente, esta crítica constructiva a las tesis de Gloria Álvarez tiene como objetivo supremo plantear la construcción de una verdadera alternativa política latinoamericana de desarrollo, justicia social y libertad. La cual debe ser una construcción colectiva, plural, heterogénea, tolerante, donde reine la diversidad, sin estigmas ni satanizaciones como las plantea tanto el socialismo del siglo XXI como el libertarianismo (neo-neoliberalismo). Pero también esta alternativa que debe nacer de la ciudadanía, además de rotundamente democrática, tiene que ser ganadora. Y para ello no se puede renunciar a disputar la hegemonía política a los populistas latinoamericanos y a los neoliberales que finalmente se retroalimentan entre sí, sino solo basta revisar al demagogo de turno y la clase de "alternativa" que se plantea.

Por ende, una vez más tratando de ser provocador e irreverente, pero sabiendo que de imprescindibles, infalibles y omnisapientes están llenos los cementerios, si queremos ganar no podemos dejar para uso exclusivo del enemigo elementos que seducen y erotizan la política como: la creación de fronteras políticas, la dicotomización y polarización, la movilización de pasiones y emociones, la espectacularización de la política y la construcción de identidades colectivas. Los cuales no son como expresa Gloria elementos exclusivos del populista demagogo, sino que son vehículos para expresar y cautivar con razones, ideas y proyectos, que no tienen por qué ser antagonistas de los valores democráticos. En conclusión, el debate actual y futuro no es Populismo vs República, sino jugar para GANAR o para PERDER. Es decir como cuando el Che Guevara preguntó en una fábrica de la Cuba "revolucionaria" ¿Cuál es el primer deber de todo revolucionario? Unos dijeron tener conciencia revolucionaria mi comandante!,  otros ser un internacionalista!, y unos más despistados expresaron hacer la revolución en cualquier latitud en la que nos encontremos! El Che simplemente manifestó El primer deber de todo revolucionario es ganar. Por lo cual, para transformar en democracia hay que ganar, pero no solo basta con ganar, de hecho es insuficiente ganar, y si solo pensamos en ganar como medio y fin es antidemocrático. Pero, sin duda alguna, el primer paso para una transformación democrática es GANAR.

* Andrés Sebastián Gómez Polanco. Politólogo. Quito, Ecuador. asgomez@udlanet.ec