sábado, 14 de noviembre de 2015

Alan García y las Elecciones Perú 2016




El presente artículo es publicado en EquilibrioInternacional.com bajo la expresa autorización de su autor.


(Por Andres Gomez Polanco *) - Sin duda alguna si se tendría que elegir un político latinoamericano que ha sobrevivido a contextos económicos y sociopolíticos adversos, acusaciones de corrupción, desprestigio, deslegitimación, linchamiento e inclusive que ha sobrevivido a sí mismo es el líder del partido aprista Alan García Pérez. Este político peruano de gran verso, inmenso comunicador, carismático, pero, también polémico y contradictorio podría ser el único líder político en la historia del Perú en ser elegido 3 veces Presidente de la República, si el hermano pueblo peruano le favorece mayoritariamente con su voto en abril del 2016.


Alan García, también conocido por su apelativo de “caballo loco”, fue Presidente en 1985-1990 y 2006-2011, estos periodos presidenciales se caracterizaron por dinámicas, especificidades y resultados totalmente diferentes. En su primer periodo un García de 35 años alcanzó el poder después de más de medio siglo de lucha y clandestinidad del APRA y del gran caudillo Haya de la Torre. Tenía un programa político nacionalista con ciertos rasgos de izquierda, lo cual materializó nacionalizando la banca, confrontándose con el FMI, disparando el gasto público, devaluando la moneda como su principal estrategia económica y generando proyectos sociales. Los resultados de estas políticas fueron catastróficas, más allá de las excusas y externalidades, hiperinflación del 1000%, enormes colas por el desabastecimiento generalizado de productos de primera necesidad, escándalos de corrupción y la expansión del terrorismo con Sendero Luminoso. En otras palabras, un gobierno para el olvido y que como consecuencia tuvo la emanación del outsider Fujimori quien limpió la casa, acabó con el terrorismo y puso la economía en orden, pero a costa de violaciones de derechos humanos, asesinatos selectivos, la implantación de un neoliberalismo salvaje y el autogolpe de estado.    

Después de 10 años de exilio y una vez terminado el régimen mafioso fujimontesinista Alan García regresó a hacer lo inimaginable, lo impensable, y lo casi imposible que era volver a la presidencia después de su primera y desastrosa experiencia. En su primer intento, en el año 2001, comenzando con un 6% supo remontar y entrar a la segunda vuelta (con 25%) en la cual perdió contra Alejandro Toledo. Sin embargo, 5 años después y, nuevamente remontando desde un 3%, el líder aprista entró a la segunda vuelta (24% de los votos) y derrotó al actual mandatario Ollanta Humala. Pero, a diferencia de su primer gobierno, su programa se sustentó en un liberalismo económico con tintes sociales, firmando tratados de libre comercio, abriendo el mercado interno, dando paso a los grandes proyectos mineros, atrajo la inversión y los capitales privados tanto nacionales como foráneos, y su entendimiento con la arquitectura financiera internacional (FMI –BM). Tal es así que tuvo tasas de crecimiento económico del 8%, realizó importantes obras públicas y redujo en 18 puntos porcentuales la pobreza (24%). Sin embargo, el talón de aquiles de Alan García tanto en su primer gobierno como en su segundo mandato han sido los casos de corrupción como por ejemplo: petroaudios, narcoindultos, colegios emblemáticos, la tragedia en el Bagua, entre otros. Los cuales sin duda alguna han sido y serán utilizados por sus adversarios para restarle posibilidades de alcanzar por tercera vez el Palacio de Pizarro.

Indudablemente, Alan es el mejor candidato entre Keiko Fujimori, Pedro Pablo kuchinsky, Alejandro Toledo, Cesar Acuña y Daniel Urresti. Esto se debe a su experiencia y cualidades superlativas demostradas ya en 3 elecciones presidenciales, de las cuales ganó 2 y remontando. Además de su indiscutible capacidad oratoria, su encanto popular, su cercanía con la gente, su talento para posicionar los temas de campaña, su capacidad para descolocar y deslegitimar a sus adversarios, una estructura organizada nacional (APRA) y, sobre todo, su transversalidad para posicionarse ante el electorado como el mal menor o el cambio responsable. Sin embargo, la cuarta campaña presidencial de García no será nada fácil, Keiko Fujimori se proyecta como la favorita con un 33% de las preferencias, seguido de kuchinsky con 18% y rezagado una vez más Alan con 7%. Igualmente, el ex Presidente tendrá que sobreponerse a un 27% de los peruanos que piensa que es el político más corrupto del país, a las acusaciones de corrupción y al desprestigio de la clase política tradicional.

Por ende, la estrategia de Alan García se sustentará en descolocar, deslegitimar y liquidar políticamente a Pedro Pablo kuchinsky para entrar en una segunda vuelta electoral con la hija del encarcelado Alberto Fujimori. Para en tal escenario, una vez más, buscar la centralidad y recibir el voto de la mayoría de los peruanos que repudian la reimplantación de la mafia fujimontesinista, a quienes García no les convence, pero para evitar la victoria del fujimorismo votarían por el líder aprista. Por lo tanto, el caballo loco, por cuarta vez, buscará subir en las encuestas paso a paso, captar las preferencias de los indecisos que son el 34%, y en segunda vuelta polarizar la elección contra Keiko.

Perú enfrenta importantes desafíos en términos políticos, económicos y sociales debido a que al bajar los precios internacionales de los commodities la economía del país se desaceleró y existen conflictos sociales en zonas mineras que pueden explotar en cualquier momento. Además hay una preocupación generalizada por la expansión de la criminalidad, la inseguridad y el narcotráfico, la desigualdad social, la pobreza extrema en los sectores rurales y la informalidad laboral. Por ello, el candidato que haga el mejor diagnóstico, exponga soluciones eficaces y creíbles, y las comunique de manera efectiva podrá capitalizar el descontento por la sensación de estancamiento en la cual se encuentra la sociedad peruana.        

Finalmente, muchos políticos, intelectuales, periodistas y analistas peruanos consideran que el tiempo de García ya fue, que no pasará a la segunda vuelta y si pasa lo más probable es que pierda. Sin embargo, haciendo honor a su apodo Alan desde atrás, tratará de remontar uno por uno como un caballo loco a sus competidores para alcanzar su sueño: ser el único líder en ser tres veces Presidente del Perú. El hermano pueblo peruano decidirá en abril del 2016 si otra vez Alan contra todo pronóstico se impone, o este desafío solo queda en un sueño como el que hizo referencia el líder aprista en un magnífico discurso tras su retorno del exilio en 2001: “a mí me parece súbitamente un sueño estar frente a ustedes, y a mí me parece súbitamente una añoranza cumplida estar frente a ustedes, y a mí me parece súbitamente que quizás he muerto y estoy frente a ustedes".

* Andrés Sebastián Gómez Polanco. Politólogo. Quito, Ecuador. asgomez@udlanet.ec