lunes, 5 de octubre de 2015

Sobre las “propuestas” y expresiones de Donald Trump

DONALD TRUMP

Elecciones Estados Unidos 2016

El presente artículo es publicado en EquilibrioInternacional.com bajo la expresa autorización de su autor.

(Por Andres Gomez Polanco *) - “Los mexicanos son asesinos, narcotraficantes y violadores”, “Voy a construir un muro en toda la frontera con México para impedir la inmigración ilegal y el gobierno mexicano lo pagará”, “En mi gobierno todos los indocumentados serán deportados, incluso los hijos de ilegales nacidos en suelo americano”, “Haré añicos el acuerdo nuclear con Irán”, “Enviaré tropas a combatir a ISIS y nos apoderaremos de los pozos petroleros en Iraq para impedir su financiamiento”, “Acabaré con el NAFTA”, “El cambio climático es un invento para hacer de China una potencia industrial”, “Haré que los trabajos y la industria vuelva a Estados Unidos”, “Haré que el sueño americano renazca”, “los refugiados sirios que vengan, si gano, se van”, “No soy un político, soy un hombre exitoso de negocios, los políticos como Hillary Clinton no han creado un solo empleo, yo millones”.


Todas las “propuestas” y expresiones anteriores son el eje de campaña discursivo del multimillonario, magnate inmobiliario, racista y xenófobo Donald Trump. El problema no es que estas estupideces sean discriminatorias, crueles, ilógicas, anacrónicas y violen los más elementales derechos humanos; sino que tales locuras cavernarias sean rentables en términos electorales, mediáticos y políticos en la sociedad estadounidense. Trump al contrario de las evidencias no es un idiota, es un hombre práctico sin principios ni convicciones, que sabe lo que tiene que decir y hacer para captar el voto del electorado más conservador y recalcitrante del Partido Republicano para de este modo ganar la nominación presidencial. Muchos dicen que cualquier persona con dos dedos de frente y con un mínimo sentido de la ética se da cuenta de las barbaridades y payasadas de las que habla Donald Trump, mi respuesta es un sí y un no. Concuerdo con que las propuestas de Trump son una amalgama de racismo, insensatez y barrabasadas de eso no hay duda. Lo que no comparto es la visión simplista de los políticos, intelectuales, académicos y comunidad latina que hacen referencia a que la mayoría de los estadounidenses con el simple uso del sentido común desmantelarían la farsa del magnate, debido a que todo este proyecto reaccionario tiene un solo propósito, convertir a Trump  en un fenómeno mediático, en un rockstar, en un showman en un outsider.

Por ende, el éxito de Trump –encabeza las encuestas entre los pre-candidatos del Partido Republicano y se acerca peligrosamente a Hillary Clinton en las encuestas- radica en patear el tablero político, en romper la lógica de sus adversarios, en no jugar el partido con las reglas del enemigo sino con las propias e imponer la agenda. En otras palabras, Trump ha construido milimétricamente su estrategia política, mediática y comunicativa para presentarse como el hombre de negocios exitoso que ha creado miles de empleos, que habla directo, sin ambages ni dubitaciones, señalando culpables, sin la hipocresía de los políticos profesionales, en si siendo políticamente incorrecto. Tal es así que él mismo reconoce que como multimillonario su lobby inmobiliario ha financiado e influenciado a la clase política estadounidense y, por consiguiente, es él como outsider y como rockstar el que reconstruirá el american dream.

Trump ha empleado instrumentos de la acción y estrategia política que son solo eso instrumentos, que bien se los puede utilizar para ganar en pos de la gente y el buen gobierno, o bien para propósitos absurdos, carnavalescos y temerarios, como es el caso del multimillonario. Estos son (I) la creación de identidades colectivas para dicotomizar y polarizar el espacio político entre buenos y malos, Trump ha edificado a su enemigo: la inmigración ilegal. (II) La movilización de pasiones, emociones y sensibilidades que convocan y persuaden más que la razón y los argumentos técnicamente elaborados, Donald lo hace invocando un chauvinismo o nacionalismo xenófobo, y también a través de su repudio a la incompetencia de la clase política. (III) La espectacularización de la política, que no es otra cosa que llegar al ciudadano común, saber persuadir, comunicar y convencer de manera estratégica, inteligente y carismática. El magnate xenófobo lo hace al edificar y comunicar ideas sencillas, claras, fuertes y políticamente incorrectas al electorado. (IV) La utilización de fronteras políticas para dividir el campo sociopolítico entre los que están con Trump, el pueblo americano que sufre por la crisis económica, la pérdida de empleo y oportunidades, por la inseguridad y el narcotráfico versus la clase política tradicional que ha gobernado durante décadas a Estados Unidos, profundizando sus problemas, siendo incompetentes, creando más problemas que soluciones, usando la política para su propio beneficio antes que para servir al país, personificados en la “dinastía” de los Bush y los Clinton. Es decir se posiciona como el outsider. (V) Ser un fenómeno político que no deje a nadie indiferente, que imponga la agenda en los medios de comunicación, siendo un rockstar al que los medios busquen y persigan, ser el centro permanente del debate político tanto de demócratas como de republicanos. Por lo cual, los medios le dan más cobertura, los demás pre-candidatos tiene que responderle, atacarlo, apoyarle, lo que sea, pero tomar una postura ante él, lo cual retroalimenta el fenómeno mediático. En síntesis posiciona los temas a tratar y quien pone los temas en política generalmente gana el debate.    

Por lo tanto, a Trump hay que saber jugarle, hay que plantearle la competencia política en sus propios términos, los demás pre-candidatos republicanos e inclusive la favorita Hillary Clinton tienen que utilizar los elementos anteriormente descritos para posicionar sus ideas políticas y deslegitimar las propuestas ridículas, inviables y discriminatorias del magnate racista. No es suficiente con hacer análisis sesudos, milimétricamente bien pensados y tecnocráticos en los cuales se explique qué desconocer el pacto nuclear alcanzado con Irán botaría al tacho de la basura todas las alternativas diplomáticas y pacíficas para lidiar con el gobierno de los ayatolas, dejando la alternativa armada y la carrera nuclear en el región como únicas posibilidades. No basta con explicar que la recuperación económica que propone Trump sería una profundización de las políticas económicas que desataron la crisis financiera, no basta con decir que es inconstitucional deportar ciudadanos estadounidense cuyos padres son migrantes ilegales, no basta con explicar que el dichoso muro en la frontera costaría 20 mil millones de dólares, que el 40% de los migrantes indocumentados llega a USA por avión, y que el gobierno mexicano no va a pagar dicho muro por más lloriqueos y berrinches de un multimillonario desquiciado. En fin no son suficientes los argumentos y las razones –son insustituibles pero no suficientes- hay que saber venderlos, saber explicarlos, saber llegar a la gente, desnudar a Trump como lo que verdaderamente es: un magante sin escrúpulos que cree torpemente que sus 10 mil millones son suficientes para ganar la nominación, la presidencia e imponer al mundo su voluntad. Y para ello Marco Rubio, Jeb Bush y Clinton tendrán que crear identidades y fronteras políticas, espectacuralizar la política y movilizar pasiones y emociones del pueblo estadounidense a su favor.

En conclusión, el peligro no es solo que Donald Trump gane la nominación y después la presidencia, lo cual sería un enorme problema para el mundo y para los propios estadounidenses porque qué se puede esperar de un idiota ególatra que tenga el control del ejército más poderoso del mundo y de armas nucleares. Sin embargo, el mal menor también es preocupante ya que los pre-candidatos republicanos ante el avance de Trump están radicalizado sus posturas para captar el voto conservador, lo cual dificultará en el futuro una posible reforma migratoria, acuerdos globales para combatir eficazmente la pobreza y el cambio climático. Además de la estabilidad y paz en Oriente Medio, el desescalamiento del conflicto en Ucrania y las relaciones con Rusia (otra potencia nuclear), el papel de Estados Unidos en un mundo cada vez más multipolar ante el auge chino y la recuperación económica global, ya que la Reserva Federal tiene una gigantesca influencia en la economía mundial con su manejo de las tasas de interés.

Finalmente, hay que parar la realidad política llamada Donald Trump para que no se convierta en una pesadilla y solo sea un recuerdo cantinflesco, pero para ello no hay que desconocerlo ni ignorarlo y, mucho menos, no tomarlo en serio. A través de los argumentos, las ideas y las razones Trump ha sido desnudado ante el mundo, ahora hay que ganarle, hay que vencerlo política y mediatamente en Estados Unidos. Espero que cualquier pre-candidato republicano moderado lo logre o Hillary Clinton. Aunque ahora que están tan de moda las reelecciones indefinidas en algunos países sudamericanos, si en USA fuera también el caso, este análisis no tendría sentido porque no tengo dudas que OBAMA lo derrotaría sin problemas, porque por más críticas que haya a su gestión, muchas justificadas, como candidato Barak Obama es mucho mejor que Trump, Clinton, Marco Rubio y Bush juntos.

* Andrés Sebastián Gómez Polanco. Politólogo. Quito-Ecuador. asgomez@udlanet.ec

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