viernes, 23 de octubre de 2015

Creciente importancia de China en las finanzas globales





(Por Marcelo Caprioli / Orieta Giacoletto *)
- En las últimas semanas el desempeño de la Bolsa china adquirió un protagonismo inusual en el mundo de las finanzas globales, habiéndose convertido en escasa cantidad de días en el foco de las miradas de los principales actores financieros alrededor del mundo. Dicha atención no fue injustificada, ya que sólo en el mes de Agosto sus índices registraron una caída del 12%, y un retroceso acumulado del 40% si se considera su evolución desde mediados de Junio pasado. Pero sus efectos no se circunscribieron únicamente hacia el interior de las fronteras del gigante asiático, sino que fue acompañada por una caída generalizada en el sistema financiero global, arrastrando a su paso a la Bolsa de Nueva York, de Tokio y de San Pablo, entre otras.

Shanghai

Frente a esta situación de contagio inmediato surgieron interrogantes acerca de la importancia actual que posee el sistema financiero chino en el mundo globalizado, ya que si bien el mismo ha registrado un crecimiento exponencial en los últimos años siendo capaz de generar contagios en terceros mercados, aún enfrenta importantes obstáculos para convertirse en una plaza financiera de primera línea.

En este sentido, creemos que es posible plantearse si los cimbronazos que se han observado en los mercados financieros del mundo en el último tiempo, fueron realmente consecuencia de un resultado negativo del mercado chino o si efectivamente se esconde detrás de ellos alguna razón adicional.

Un Poco de Historia

A partir de las reformas implementadas por el Gobierno de Deng Xiaoping a partir de 1979, China ha protagonizado un crecimiento sostenido sin precedentes. Como consecuencia de este crecimiento, el país se ha convertido en un protagonista central de la economía mundial, transformándose en 2014 en la mayor economía del mundo, medida en Paridad de Poder de Compra (PPP por sus siglas en inglés), así como también en el mayor participante del comercio mundial. Ello requirió un sistema financiero y bancario más eficiente, que estuviera acorde a las nuevas condiciones económicas del país.

De esta forma, este desarrollo económico fue acompañado por una serie de modificaciones en el ámbito financiero implementadas a partir del año 1989. Hasta ese momento, el sistema bancario y financiero chino sólo contaba con la existencia de un único banco, el Banco Popular, cuya función consistía básicamente en emitir dinero para alimentar a la economía, tomar depósitos de los ahorristas, y otorgar créditos a las empresas estatales.

De esta manera se llevaron a cabo una serie de reformas que consistieron esencialmente en la transformación del Banco Popular en Banco Central, en la creación de bancos estatales especializados en distintas áreas estratégicas, en el desarrollo de cooperativas urbanas y rurales, en la realización de un cambio en la estructura de las tasas de interés, y finalmente en la creación de instituciones financieras de carácter no bancario.

En esta línea de transformaciones, en Noviembre del año 1990 se produjo la apertura del nuevo mercado de valores de Shanghai, que había permanecido cerrado durante una gran cantidad de años a causa de los diferentes conflictos internos que atravesó el país.

Posteriormente, en el año 1992 tras la conocida “Gira por el Sur”, el líder Deng Xiaoping confirmó la profundización de las reformas emprendidas hasta el momento tendientes a la liberalización de los mercados, situación que produjo un nuevo boom económico que se tradujo en una mayor desregulación del sistema bancario, un exponencial incremento en el ingreso de flujos de Inversión Extranjera Directa, y en la consolidación de Shanghai como principal centro financiero del país. Pero las verdaderas reformas que impactarían en el sector financiero chino llegarían con la entrada del mundo en el nuevo milenio.

Con el pasar de los años, a medida que la economía china crecía y se diversificaba, fue necesario desarrollar nuevos vehículos financieros que le permitiesen a las empresas acceder al financiamiento. De igual manera, su desarrollo dio origen a una mayor riqueza interna que generó una demanda de productos financieros y de inversión progresivamente más fuerte y diversificada. Así, las autoridades comenzaron a permitir en formas limitada el acceso del público local a los mercados de acciones y bonos.

La Situación de los Mercados Financieros en China

Desde el punto de vista financiero, sus mercados han mostrado un considerable crecimiento, aunque aún no han adquirido una importancia superlativa como sucede en los mercados desarrollados. El crédito, a diferencia de países con mercados de primera líneas, encuentra una mayor concentración en bancos y una menor participación de los mercados de bonos y acciones. Por citar un ejemplo, los mercados de capitales de EE.UU. a finales de 2012 representaron un 668% de su PBI o U$S105.1 billones, mientras que en China representaron un 232% de su PBI o U$S19.4 billones.

Por el lado del crédito bancario, debemos destacar que tanto las principales empresas así como los principales bancos del país son de capitales estatales. Esta particularidad facilita el acceso al crédito a las compañías del Estado, dificultando a su vez el acceso al crédito de los privados, particularmente medianos y pequeños. Debido a ello, existe en China un importante sector financiero informal, en gran medida “tolerado” por las autoridades, que otorga acceso al crédito a quienes no lo encuentran en el mercado formal. La obvia contrapartida son los mayores costos y cierta pérdida de competitividad.

Por otra parte, muchos analistas consideran que los bancos chinos poseen gran cantidad de préstamos incobrables otorgados a entes y empresas estatales, producto de los incentivos financieros introducidos como consecuencia de la crisis de 2008-2009.

En cuanto a los mercados de capitales, existen actualmente tres Bolsas de Valores, la Bolsa de Shanghai, la Bolsa de Shenzhen y la Bolsa Hong Kong. Las dos primeras se encuentran sumamente restringidas a los inversores internacionales (solamente entre el 2 y el 4% de las acciones A son propiedad de extranjeros), mientras que la de Hong Kong no posee restricciones y permite acceder al mercado en China a través de acciones H. Los principales índices son el Shanghai Stock Exchange Composite (SSE Composite), el Shenzhen Stock Exchange Composite (SZSE Composite), y el HangSeng, siendo el de Shanghai el más relevante a nivel nacional.

El desarrollo y la liberalización del mercado financiero se han potenciado particularmente en los últimos años, principalmente a través del desarrollo de productos financieros cada vez más sofisticados, y a una mayor apertura a inversores externos, en su mayoría institucionales. Si bien todos los indicadores han manifestado significativos crecimientos, aún existen importantes limitaciones que dificultan la consolidación del mercado financiero chino con respecto a las principales plazas del mundo:

- En primer lugar, el perfil de inversores es mucho más “especulativo”, ya que se trata de inversores que, en su mayoría, toman posiciones basados mucho más fuertemente en las perspectivas de mercado que en el análisis del valor intrínseco de las empresas emisoras. Esto también se encuentra potenciado debido a que la mayoría de los accionistas no pueden ejercer un control sobre la administración y distribución de dividendos de las empresas, particularmente aquellas con mayoría estatal.

- En segundo lugar, la escasa presencia de inversores institucionales, ya sean locales o internacionales, también limita el tamaño de los mercados y el acceso a ellos por parte de las empresas.

- Finalmente, existen otras limitaciones formales (autorización de las autoridades) e informales (cuotas informales) para la emisión de nuevas Ofertas Públicas. Todo ello termina por restringir la capacidad de las empresas medianas y pequeñas de acceder a los mercados de capitales para financiarse.

La Economía Real y su Impacto en los Mercados Financieros

Como hemos visto, los mercados financieros de China han tenido un largo e importante desarrollo durante las últimas décadas aumentando su influencia global. Pero esa influencia no es aún tan fuerte como para motivar profundos impactos a nivel mundial. La mejor forma de explicar este punto es ejemplificándolo. Si tomamos como ejemplo el mes de Junio de 2015, una fuerte baja en Shanghai ha tenido una importancia relativa en los EE.UU. Sin embargo, en Agosto del mismo año otra importante baja en China generó un enorme impacto en los mercados financieros de los EE.UU.

Claramente, la diferencia no se encuentra en la importancia e interrelación entre ambos índices, sino en la influencia que genera la economía real sobre las expectativas de los mercados financieros.

Durante buena parte de 2015, la economía de China ha comenzado a mostrar signos notorios de que su crecimiento se ralentiza. Entre otros indicadores importantes de esta situación se destaca en las últimas semanas la revisión a la baja del crecimiento esperado para 2015 de 7% a 6,8%.

En este sentido, teniendo en cuenta que los mercados financieros basan la valoración de los activos que comercian en las expectativas de desarrollo y retorno futuros, una disminución en las expectativas de crecimiento en China representa una disminución en el valor de los activos financieros que de una u otra manera puedan tener relación con el crecimiento futuro de esa economía. Esto se explica porque luego de la crisis que comenzara en 2008 en EE.UU., la gran mayoría de las expectativas de crecimiento a nivel global fueron depositadas en las economías en desarrollo con una gran preponderancia de China.

Por ello, existe una fuerte relación entre las expectativas de crecimiento en China y las expectativas de expansión de la oferta de bienes y servicios en el resto del mundo. No llama la atención entonces que las novedades de las últimas semanas hayan generado una gran volatilidad en los mercados de todo el mundo, siendo un claro ejemplo las importantes bajas que mostraron los precios de los commodities a nivel global, de los cuales China es el principal consumidor.

Por consiguiente, el desplome en cadena de los mercados financieros no hace más que reflejar la alta interconectividad existente en la economía mundial, en donde cualquier movimiento de las variables económicas a un lado del planeta, repercute de forma inmediata en el resto del mundo globalizado.

El Horizonte del Gigante Asiático

Como conclusión, observamos que a pesar del importante desarrollo que han manifestado los mercados financieros chinos en el transcurso de los últimos años, su influencia sobre los mercados más desarrollados aún es limitada. Sin embargo, será la evolución de las variables de la economía real china y no la de sus mercados financieros, la que durante los próximos meses resultará determinante para marcar el curso de los acontecimientos en las principales plazas financieras del resto del mundo. Esta situación sugiere que, más allá de su influencia propia sobre otras plazas, el mercado financiero chino comenzará a tener mayor relevancia a medida que siga desarrollándose y mientras se lo considere un indicador válido de las perspectivas de crecimiento a futuro de la región.

En otro orden, teniendo en cuenta los niveles de desarrollo económico alcanzados durante las últimas décadas, difícilmente el gigante asiático pueda mantener el mismo ritmo porcentual de crecimiento. Este no es en sí mismo un signo negativo, sino que es un signo de maduración económica, lo que indicaría que comenzará a desenvolverse de forma similar a las economías de otras potencias, con crecimientos porcentuales menores pero más estables.

Para finalizar, todo parece indicar que a partir de la disminución en los niveles de crecimiento de China, el mundo se enfrenta a nuevo cambio de paradigma, en el cual China ya no será la única locomotora responsable de traccionar el crecimiento global. Esta situación obligará a los mercados a modificar sus expectativas o a encontrar nuevos mercados que suplanten al gigante asiático, o lo más probable, una combinación de ambas. Como toda situación de cambio estructural, en los mercados financieros esto generará una cadena de incertidumbres que se traducirá en una mayor volatilidad y en marcados vaivenes en el corto y mediano plazo.

El presente artículo es publicado en EquilibrioInternacional.com bajo la expresa autorización del portal de análisis internacional "Observanto". Link a la fuente original.

* Marcelo Caprioli Orieta Giacoletto es licenciado en Comercio Exterior de la Universidad del Museo Social Argentino (UMSA). Posgrado en Administración de Entidades Financieras de la Asociación de Marketing Banciaro Argentino (AMBA) y la Universidad de Buenos Aires (UBA). Actualmente se desempeña como Adscripto en la Sucursal New York del Banco de la Nación Argentina. 

Orieta Giacoletto es licenciada en Comercio Exterior de la Universidad de Ciencias Empresariales y Sociales (UCES). Maestrando en Relaciones Económicas Internacionales de la Universidad de Buenos Aires (UBA). Actualmente se desempeña como profesora de Comercio Exterior en la Universidad Maimónides.