lunes, 10 de agosto de 2015

Los desafíos de Hillary Clinton




(Por Andres Gomez Polanco *) - Abogada, activista por los derechos de las mujeres, lideresa protagónica del Partido Demócrata, carismática, brillante, perspicaz, ex-primera dama, ex-senadora, ex- Secretaria de Estado; pero sobre todo política en todo el sentido y la extensión de la palabra. Hillary Diane Rodham Clinton nacida en Chicago, Illinois, el 26 de octubre de 1947 es indiscutiblemente la favorita para alzarse con la candidatura presidencial demócrata y ocupar la Casa Blanca en Noviembre del 2016. Su objetivo por llegar a ser la primera presidenta de los Estados Unidos de América se remonta al 2007, cuando disputó de poder a poder la precandidatura demócrata, que finalmente perdió con Barak Obama. El proyecto político de Hillary Clinton para asaltar los cielos –capturar democráticamente el poder- se ha forjado desde 1983 cuando su esposo Bill Clinton fue elegido en primera ocasión Gobernador del Estado de Arkansas, seguido por su ejercicio como Presidente entre 1992 y 2001. Sin embargo, los sueños y retos políticos de Hillary no se conformaron con ser una figura decorativa dentro de la Casa Blanca (Primera Dama), tampoco con ser una voz dentro del Senado, ni siquiera con liderar durante 4 años la ejecución de la política exterior dictada por el Presidente Obama. Hillary Clinton indudablemente es una mujer irredenta, luchadora y decidida a forjarse su propio nombre en la historia, no como la esposa del 42º Presidente de USA, sino como la 45º Presidenta de la nación y la primera mujer en ocupar el cargo.


Sin embargo, toda esa energía, voluntad, capacidad de lucha, experiencia, espíritu competitivo y capacidad de liderazgo se han compaginado, a lo largo de su trayectoria política, con el pragmatismo, la negociación, las concesiones estratégicas, la real politik y la moral del poder. En otras palabras, en Hillary Clinton existe una simbiosis entre los sueños y el realismo, la nobleza y las ansias de ganar a toda costa, entre la esperanza de cambio y conservar el statu quo, es decir es la mezcla política perfecta entre los intereses de Wall Street y el cambio necesario que requiere la superpotencia para mantener su liderazgo en el mundo. Por lo tanto, la futura candidata presidencial demócrata no representa una amenaza para los grandes intereses financieros, no es una anti-sistema, ni mucho menos una fuerza anti-establishment. Pero si encarna y personaliza la esperanza responsable para liderar, impulsar y conseguir transformaciones políticas, económicas, sociales y ambientales necesarias para impedir el estancamiento de la sociedad estadounidense. Y, sobre todo, desmantelar atavismos políticos retrógrados que permitan posicionar a este país en una nueva estrategia de fortaleza para disputar el liderazgo mundial con China y otros países emergentes en el contexto del siglo XXI.

 Los desafíos que tendrá Hillary dependerán exclusivamente de su voluntad política, estrategia, y decisión de posicionar una agenda verdaderamente innovadora y viable que aborde los grandes problemas nacionales e internacionales de manera inteligente y pragmática. Estos temas estructurales se pueden resumir en 13 puntos claves que además de requerir una dura brega política, necesitarán indiscutiblemente consensos y el apoyo de sectores del Partido Republicano, tarea monumental en un sistema político cada vez más polarizado. (I) Liderar con el ejemplo a través de una propuesta seria, científicamente razonada, con compromisos verificables y con verdaderos resultados para reducir el impacto del cambio climático y la contaminación del medio ambiente, persuadiendo a la comunidad internacional. (II) Igualmente, la configuración de un programa sustentable y eficaz que masifique gradualmente la producción y consumo de energías alternativas frente al petróleo, el gas y el carbón. (III) Posicionar alternativas frente a la guerra contra el narcotráfico que ha sido un rotundo fracaso desde 1960, en pos de poner a debatir a la sociedad estadounidense –la mayor consumidora del mundo- sobre la legalización y regulación de las drogas. En la misma lógica, abrir un proceso deliberativo en la opinión publica sobre los derechos de las mujeres, el aborto y la responsabilidad social de la comunidad frente a las libertades individuales.

(IV) Con respecto a la economía Hillary Clinton debería profundizar y acelerar la recuperación económica iniciada por el Presidente Obama, configurando las condiciones para el crecimiento en la generación de empleo; a la par de la estabilidad macroeconómica y la reducción progresiva del déficit fiscal. (V) Además de la generación de oportunidades y prosperidad, la economía estadounidense requiere la reducción de las monstruosas desigualdades y la inequidad imperantes que destruyen el tejido y la cohesión social. (VI) Uno de los instrumentos para impedir la acumulación monopólica de la prosperidad en un grupo selecto y oligárquico de billonarios, mientras la clase media norteamericana –factor central de su poderío histórico- se erosiona sería una combinación entre: aumento de impuestos al 1% más rico, reducir impuestos a la clase media y aumentar el salario mínimo sin restar competitividad a la economía. (VII) Otorgar sostenibilidad financiera, sustentabilidad social y eficiencia en términos de salud pública en pos de hacer perdurar en el tiempo a la reforma sanitaria (Obamacare) materializada por el Presidente nobel de la paz.

De la misma manera, Hillary Clinton debe (VIII) construir de manera pragmática, inteligente y consensuada acuerdos políticos que confluyan en la aprobación de una reforma migratoria integral, la cual legalice a más de 11 millones de indocumentados que son parte vital de la economía y la sociedad plural norteamericana. (IX) Otro tema fundamental para mantener una sociedad cohesionada en la diversidad, la pluralidad y la diferencia es definitivamente reconocer la marginación tácita-estructural de las minorías étnicas, especialmente los afroamericanos, para evitar a través de políticas de inclusión la pobreza, violencia y el abuso policial. Así como impulsar políticamente la implantación legal en todos los Estados de la Unión del matrimonio igualitario aprobado por la Corte Suprema, y la vigencia de los derechos de la comunidad LGBTI.

Indudablemente, (X) una de las batallas políticas más duras que la ex-Secretaria de Estado tendrá que enfrentar es la generación de un marco legal e institucional mínimo que permita la regulación y el control de la compra y posesión de armas en la sociedad estadounidense. Con el fin de evitar muertes, asesinatos y tragedias protagonizadas por desequilibrados y psicópatas que tienen fácil acceso a armas de todo calibre. (XI) En el plano de la geopolítica Clinton tendrá que mantener un equilibrio entre la preponderancia militar, económica y tecnológica de Estados Unidos; y la búsqueda de legitimidad en un contexto internacional cada vez más competitivo y multipolar. Tal es así que deberá impedir el avance de China y, a la vez, negociar e interactuar en una dinámica económica-comercial-financiera de interdependencia compleja. Consolidar su presencia militar en Asia a través de alianzas estratégicas para atenuar el posicionamiento de China como hegemón regional, bloquear cualquier intento expansionista de Rusia que ya demostró en Ucrania su irreverencia y agresividad. Así como evitar el descalabro económico y financiero de un socio estratégico como la Unión Europea, y el reposicionamiento estadounidense en América Latina. (XII) También Hillary deberá llevar a buen puerto la política internacional estratégica y pragmática sustentada en la diplomacia, y no en el militarismo ideológico, llevada a cabo por la administración Obama en los casos de Cuba, Irán y Oriente Medio. Sin descuidar el combate al terrorismo, la persecución a los líderes, células y organizaciones a fines a Al Qaeda y la derrota militar del Estado Islámico (ISIS). (XIII) Finalmente, la futura candidata demócrata deberá revivir la esperanza y la ilusión del sueño americano entre sus compatriotas, y que mejor forma de hacerlo que generando mayores oportunidades, en términos de equidad, en el acceso a la educación universitaria por parte de los jóvenes, factor fundamental de movilidad social y prosperidad económica, tanto individual como colectiva, en el siglo XXI.  

En conclusión, Hillary Clinton representa una esperanza moderada pero necesaria para realizar de manera inteligente, pragmática y en la lógica del poder las grandes transformaciones que requiere la sociedad estadounidense. Más allá de sus virtudes y defectos esta candidatura encarna el llamado a la responsabilidad del cambio limitado frente al salto al vacío xenófobo, misógino, racista, hilarante y circense que personifica Donald Trump, el pre-candidato republicano con mayor aceptación hasta el momento. En síntesis, en el camino hacia la Casa Blanca Hillary resumirá lo que ha sido su vida política: la pasión por el poder que la ha llevado a traspasar y superar todos los obstáculos y, a la vez, la fuerza de sus principios, ideas y convicciones. Falta todavía una larga campaña electoral, en la que todo puede pasar, pero todo parecería indicar que el pragmatismo con principios llegará a la Casa Blanca.

* Andrés Sebastián Gómez Polanco.
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Politólogo
Edad: 24