viernes, 5 de junio de 2015

Los desafíos futuros para la inserción externa latinoamericana




(Orieta Giacoletto | Observanto *) -
De acuerdo al último informe sobre comercio e integración presentado por el BID (Banco Interamericano de Desarrollo), desde mediados del año 2011 los flujos de comercio mundial parecen evidenciar claros signos de estancamiento. Las causas de ésta parálisis en el nivel de intercambios a nivel global puede atribuirse a una multiplicidad de factores, entre los que se encuentran la desaceleración de la economía china, la contracción del déficit comercial de los Estados Unidos y la caída en el nivel de crecimiento del PIB mundial, principalmente de las economías desarrolladas como Estados Unidos, Japón y ciertos países de la Unión Europea cuyas compras representan una gran proporción de la demanda global. Dichos factores parecen augurar un escenario futuro poco favorable para las exportaciones de los países latinoamericanos, en especial aquellos cuyo crecimiento y desarrollo en el trascurso de los últimos años estuvieron estrechamente ligados al desempeño de su sector externo.


Frente a esta coyuntura, destacadas figuras del ámbito académico nacional e internacional fueron convocadas por el INTAL (Instituto para la Integración de América Latina y el Caribe), a fin de reflexionar acerca de los desafíos futuros que en materia comercial deberán enfrentar los países de Latinoamérica, y en base a ello plantear posibles estrategias para mejorar y profundizar en el mediano plazo la inserción externa de la región en el mundo.

El estallido de la crisis financiera ocurrida en el año 2008 marcó un punto de inflexión en la evolución de la economía mundial. La explosión de la burbuja inmobiliaria norteamericana y de las hipotecas subprime no solo afectó al ámbito de las finanzas internacionales, sino que sus esquirlas alcanzaron a diversas esferas de la economía, entre ellas, a los flujos de comercio global.

En este sentido, el informe de comercio e integración presentado por el BID en Octubre de 2014, refleja una abrupta caída en los niveles de intercambio internacionales, que se extendió desde el momento inmediato posterior a la crisis, hasta comienzos del año 2009. Una vez superada la etapa inicial, los flujos de comercio presentaron una significativa mejora, situación que perduró hasta mediados del año 2011. Pero a partir de dicho momento, en lugar de retomar la senda del crecimiento, el comercio mundial ingresó en una etapa de estancamiento sostenido que se ha prolongado hasta nuestros días.

Por su parte, el comportamiento de los flujos de intercambio de América Latina no ha hecho más que replicar el patrón descripto del comercio mundial, acompañando los vaivenes de su fluctuante trayectoria. De esta manera de acuerdo al informe del BID, si se analiza el desempeño de las ventas externas de la región, para mediados del 2014 las exportaciones de Latinoamérica llevaban acumulados tres años de crecimiento prácticamente nulo.

La explicación de este fenómeno puede atribuirse a una combinación de causas de diversa índole. Por un lado se encuentran los factores de raíz internacional, y por otro los de naturaleza regional.

A partir de mediados del año 2011 la actividad mundial comenzó a registrar un menor ritmo de crecimiento en comparación al dinamismo presentado en épocas anteriores. En el período comprendido entre 2003-2008 el PIB mundial crecía a un ritmo promedio de 4,5% anual, mientras que entre los años 2011 y 2013 dicho valor se redujo al 3,4%. La contracción de los mercados internacionales generó como consecuencia una significativa caída de las importaciones mundiales, particularmente de los países desarrollados.

En este sentido, en el período previo a la crisis, las compras externas de Estados Unidos y la Unión Europea crecían en promedio a tasas de dos dígitos, mientras que en los últimos años las importaciones de dichas economías no superaron el 6,6% de crecimiento anual acumulado. Dicha caída en la demanda externa de los países desarrollados repercutió inevitablemente en el nivel de las exportaciones de latinoamericanas.

Por otra parte, el informe del BID indica que otro de los motivos relacionados al estancamiento del comercio mundial en el período 2011-2014 es el relativo al déficit de la balanza comercial de Norteamérica. El análisis del organismo indica que cuando el déficit de Estados Unidos aumenta, se produce un incremento en la tasa de crecimiento del comercio mundial, mientras que cuando el mismo se contrae, la tasa de intercambios a nivel global disminuye. Así es que en la etapa post crisis se evidencia una contracción del déficit norteamericano que se mantiene a lo largo de todo el período, acompañando y potenciando el estancamiento de los intercambios en el resto del mundo.

La demanda de China por su parte puede considerarse como una excepción, ya que en los últimos años ha superado al promedio de demanda mundial, sosteniendo a su paso las ventas externas de América Latina. Pero en los últimos años la misma evidenció un profundo retroceso, pasando de crecer a un ritmo anual acumulado de 43,2% en el período 2003-2008, a un valor del orden del 11,6% entre 2011 y 2013.

La mencionada disminución en el crecimiento de la demanda externa china es un factor adicional que se suma a la lista de causas del deterioro de las ventas latinoamericanas. Dicha caída a su vez ha impulsado hacia la baja el precio internacional de los productos básicos, principal componente de las exportaciones de los países de Latinoamérica. En este sentido, la disminución en el precio de los commodities no sólo redujo el volumen de ingresos por exportaciones de la región, sino que también produjo un deterioro en sus términos de intercambio.

Frente a esta coyuntura, en el marco de las actividades organizadas por el INTAL con motivo de la celebración de su 50 Aniversario, los Doctores en Economía José Antonio Ocampo y Daniel Heymann expusieron sus análisis en relación a los desafíos que deberán enfrentar los países de Latinoamérica de cara al futuro.

Daniel Heymann, quien se desempeña como Director del Instituto interdisciplinario de Economía Política de Buenos Aires, hizo hincapié en las dificultades que ha tenido hasta el momento América Latina para incorporar mayor contenido tecnológico en su canasta de exportación. A diferencia de China y de un gran número de países asiáticos, América Latina aún no ha podido generar un cambio estructural en la composición de sus exportaciones a través del incremento en la venta de manufacturas de mayor valor agregado. Sino que por el contrario, las exportaciones de la región continúan reflejando bajos índices de diversificación sectorial, siendo en mayor proporción recursos naturales, y en segundo orden manufacturas de origen agropecuario. De acuerdo al análisis del economista, la configuración de un sistema productivo multisectorial y la incorporación de mayor contenido tecnológico en las exportaciones, son las claves fundamentales para revertir el estancamiento de las exportaciones y lograr una mayor inserción en el ámbito internacional.

Ocampo, quien por su parte se desempeña como Director de la especialización en Desarrollo Económico y Político de la Universidad de Columbia, puntualizó como factores determinantes de la parálisis, a la desaceleración de la economía china y a la caída en el precio internacional de los productos básicos, cuyo descenso comenzó a registrarse con mayor profundidad a partir del año 2011. El auge en el precio de los commodities experimentado entre los años 2003-2007, le permitió a la región realizar importantes cambios en materia social y educativa, incrementando los índices de alfabetización y escolaridad, e incorporando al mercado laboral a una gran masa de trabajadores que se encontraban desocupados. Pero de acuerdo a lo expresado por el economista, la región sobre gastó lo obtenido como producto del auge de precios, quedándose con poco margen de maniobra para afrontar el período de caída.

Al igual que Heymann, Ocampo resaltó la necesidad de aplicar estrategias de desarrollo productivo para revertir el rezago tecnológico presente en las exportaciones de los países Latinoamericanos. Y adicionalmente avanzar en torno a la profundización de una mayor integración productiva regional. Pero para ello el analista destacó que es preciso que los países de la región trabajen en pos de superar las tensiones políticas que existen entre muchos de ellos, y que de manera indirecta terminan por socavar cualquier posibilidad real de integración.

El análisis no resulta aislado, sobre todo si se toman en consideración las tendencias que en este aspecto se han venido desarrollando a nivel mundial. En este sentido, la crisis ocurrida en el año 2008 promovió, en cierta forma, la conformación de un mundo que en el plano productivo y comercial comenzó a estructurarse de manera creciente en torno a macrorregiones económicas. Es decir a regiones entendidas bajo la concepción de mercados internos ampliados, que se rigen bajo normas compartidas sobre comercio e inversión. El ejemplo más resonante ha sido el caso de los países asiáticos, que en pocos años lograron transformarse en una plataforma de producción y exportación regional de cara al mundo.

Retomando las palabras de Ocampo, y en función de los recursos y capacidades desarrolladas en la última década, la profundización del mercado regional podría erigirse efectivamente como una alternativa para que América Latina logre avanzar hacia una mayor inserción internacional. Ya sea mediante la vía de la cooperación y la complementación económica, así como también a través de la generación de mayores encadenamientos productivos y de la conformación de cadenas de valor de carácter regional. De esta forma, avanzar en América Latina en torno a la configuración de un mercado regional integrado, no sólo podría conducir a atenuar el impacto asociado al magro desempeño de la demanda mundial, sino también a expandir y desarrollar los mercados internos de consumo para generar, en definitiva, un mayor crecimiento y desarrollo de toda la región en su conjunto.

* Orieta Giacoletto es Licenciada en Comercio Exterior de la Universidad de Ciencias Empresariales y Sociales (UCES). Maestrando en Relaciones Económicas Internacionales de la Universidad de Buenos Aires (UBA). Actualmente se desempeña como profesora de Comercio Exterior en la Universidad Maimónides. Publicación distribuida por Observanto, link al artículo desde su fuente.