jueves, 21 de mayo de 2015

¿Por qué la tasa de homicidios es tan alta América Latina?




(Por Santiago Silva Jaramillo *) - Incluso con las recientes mejoras en los indicadores de homicidio en la mayoría de las ciudades de América Latina y el Caribe, la región continúa siendo el espacio geográfico que más concentra este fenómeno violento. En efecto, aunque solo el 8% de la población mundial vive en Latinoamérica y las islas del Caribe, en la región se produce el 33% de los homicidios del globo. Peor aún, en 2012 el 12,8% de los homicidios del planeta se produjeron en Brasil, el 5,9% en México, el 4% en Colombia, y el 3,22% en Venezuela, de acuerdo a datos del Igarape Institute.


Por supuesto, el homicidio en la región sigue unas particularidades. La primera, su asocio con el narcotráfico. La segunda, su concentración en la población joven masculina, de hecho, el 85% de las víctimas en América Latina y el Caribe son hombres, por encima del promedio mundial de 78%. Y la tercera, el uso extensivo de armas de fuego, por ejemplo, en el 78% de los casos colombianos y en el 64% de los mexicanos en 2012.

Finalmente, la concentración geográfica. Los homicidios en la región están concentrados en países, subregiones y ciudades particulares. Incluso dentro de las ciudades hay barrios, calles y esquinas en donde los casos de homicidio de acumulan e incluso, resisten las intervenciones públicas y las tendencias de reducción que se presenten en algunos países.

¿Y sobre las causas?

Hay pocos consensos, por supuesto, para explicar la magnitud y resistencia del fenómeno del homicidio en America Latina y el Caribe. La primera razón popular es el narcotráfico, es decir, la presencia sustancial de alguno de los eslabones -o todos- del negocio de drogas ilegales en el país, la subregión y/o la ciudad afectada por altas tasas de homicidio.

La segunda es la exclusión, en términos sociales y económicos. En efecto, buena parte de las víctimas y victimarios parecen compartir características de marginalidad, desde pobreza y hacer parte de una minoría étnica, hasta juventud y desempleo. Los países latinoamericanos y del Caribe no son, en su mayoría, países pobres, pero la desigualdad rampante y los pocos canales de movilidad social los convierten en sociedades con sectores poblacionales excluidos en donde se concentran fenómenos perversos como el homicidio y la criminalidad en general.

La tercera, la urbanización descontrolada. Esto es, el aumento exponencial e informal de la urbanización, que implica dificultades de gobernabilidad de los nuevos territorios, y la exacerbación de las situaciones históricas de exclusión y desigualdad que ya presentan las comunidades.

Y la cuarta, la debilidad relativa de los Estados latinoamericanos, que combinan un escepticismo natural al papel de la fuerza pública, con la poca legitimidad de las instituciones políticas y la baja efectividad de la justicia.

Por supuesto, estas explicaciones no son excluyentes, es más, pueden ser complementarias alrededor del por qué de la concentración de la violencia homicida en América Latina y el Caribe. El problema suele ser que, ante tantas razones sospechosas de ser culpables del fenómeno, la acción de los gobiernos y sociedades afectados por estos asuntos suele ser dispersa y en ocasiones, poco sostenida, lo que crea ciclos de apaciguamiento y exacerbación del homicidio. Esto no quiere decir que no haya iniciativas interesantes y que parecen estar consiguiendo resultados, pero la resiliencia de la violencia ha puesto a prueba a los gobiernos latinoamericanos y del Caribe; haciendo de la seguridad una tarea inconclusa que con cada muerto se convierte en más prioritaria para la agendas de los gobiernos y sociedades de la región.

* Santiago Silva Jaramillo es Politólogo, analista y columnista colombiano. Twitter: @santiagosilvaj. Escribe regularmente en el sitio web realpolitikmundial.com