jueves, 30 de abril de 2015

¿Son los ataques con drones una buena estrategia para luchar contra el terrorismo?



(Por Santiago Silva Jaramillo *) -
El presidente estadounidense, Barack Obama, reconoció la muerte de un ciudadano estadounidense y uno italiano durante una operación de bombardeo en Pakistán, adelantada por drones -aviones no piloteados- que apuntaba a dar de baja a varios miembros de al-Qaeda que se presumián en el sitio. Su anuncio incluyó una disculpa de parte de su gobierno a las familias de ambos muertos, rehenes del grupo islamista de hacía varios meses.

La noticia ha provocado reacciones de varios grupos de defensa de derechos humanos que han señalado por años las dificultades inherentes del programa de operaciones con drones de evitar las muertes de civiles inocentes. De acuerdo a datos del Bereau of Investigative Periodism, que hace un juicioso seguimiento de los reportes de ataques y muertes por drones, al menos un cuarto de las muertes causadas por operaciones en Pakistán serían civiles.

El problema, por supuesto, es que los ataques son utilizados como parte de las operaciones contra el terrorismo y acciones encubiertas de la CIA y las fuerzas armadas estadounideneses por sus ventajas sobre casi cualquier otra alternativa. Obama ha aumentado la utilización de los ataques con drones, por un lado, por las mejoras recientes en términos de su autonomía y precisión, pero sobre todo, porque suponen una manera “indirecta” de luchar contra grupos como al-Qaeda o al-Shabaab sin comprometer recursos humanos e incluso a un bajo costo económico si se comparan con otras operaciones más “convecionales”.

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Los grupos que critican la utilización extensiva de los ataques con drones señalan sin embargo que el programa esta poco vigilado y que la decisión de bombardear un lugar o no -exponiendo la muerte de civiles- se toman con información comunmente incompleta y por burócratas de nivel medio.

Ahora bien, el incidente de los civiles estadounidense e italiano muerto tienen pocas probabilidades de cambiar la política de Estados Unidos en términos de su utilización de drones para atacar sospechosos de pertenecer a organizaciones islamistas, pero sí puede aumentar la presión sobre mayor información y control sobre cómo y quién ordena los ataques y si estas decisiones utilizan la información de inteligencia suficiente y las medidas de precaución necesarias, para intentar evitar el alto costo para los civiles de estos ataques.

* Santiago Silva Jaramillo es Politólogo, analista y columnista colombiano. Twitter: @santiagosilvaj. Escribe regularmente en el sitio web realpolitikmundial.com