lunes, 3 de noviembre de 2014

La toma de la Embajada de Estados Unidos en Irán, 35 años después



© RIA Novosti
(Nóvosti *) - El 4 de noviembre de 2014 se cumplen 35 años desde que, tras la huida del Shah Reza Pahlavi y el colapso de la monarquía persa, un grupo de estudiantes iraníes irrumpiera en la embajada de Estados Unidos en Teherán y mantuviera al personal diplomático como rehenes durante 444 días.

Este episodio provocó en Irán una ola de euforia nacionalista y sirvió como justificación para la persecución contra liberales moderados, lo que ayudó a consolidar el nuevo régimen revolucionario. La crisis resultó en la ruptura total de relaciones diplomáticas –que se mantiene hasta hoy– entre la superpotencia y la obstinada República Islámica.

Ni Oriente ni Occidente, sino que República Islámica

Tras el golpe de Estado de 1953, apoyado por Estados Unidos y el Reino Unido, Mohammad Reza Pahlavi, el último emperador iraní, impuso una monarquía absoluta y con su policía secreta reprimió violentamente cualquier forma de disidencia política. Durante su reinado realizó una serie de reformas en las que empresas estadounidenses y británicas se hicieron del control del sector petrolero del país, como también permitieron la instalación de bases militares e invirtió enormes sumas en armamento occidental.

Reza Pahlavi emprendió un programa de modernización económica en parte exitoso ya que en los años 60 y 70 el crecimiento económico anual promedió el 7%, aunque tuvo como consecuencia una enorme desigualdad económica y una invasión cultural occidental en un país tradicionalmente orgulloso de su historia y tradiciones.

Durante el período que duró la crisis, los rehenes eran
mostrados en la televisión iraní con los ojos vendados

Gharbzadegí es un término persa peyorativo popularizado por varios escritores durante los años 70 que pasó a ser uno de los pilares ideológicos de la Revolución Islámica. Se traduce como "occidentoxicación" o "envenenamiento con ideas occidentales" y refleja el hastío en ciertos sectores religiosos y de izquierda por la desconexión entre la dinastía gobernante y el resto del país y el desprecio que mostraban las clases altas occidentalizadas hacia lo iraní y los sectores más bajos de la sociedad.

Tras varios años de tensa calma durante la década de los 70, en octubre de 1977 comenzaron las primeras protestas estudiantiles contra la monarquía que se intensificaron durante 1978 y derivaron en una campaña de huelgas y desobediencia civil que paralizaron al país.

En enero de 1979, Reza Pahlavi huyó del país y dejó a cargo a un primer ministro de la oposición. Como gesto conciliador, el nuevo primer ministro invitó a uno de los líderes políticos y religiosos de la oposición, el ayatolá Ruholá Jomeiní a que regrese al país tras haber sido exiliado. Luego de su llegada, Jomeiní, en un discurso, desconoció la autoridad del gobierno monarquista y formó un gobierno provisional revolucionario. Poco después, luego de duros enfrentamientos de grupos guerrilleros de izquierda y fuerzas leales a Jomeiní contra las fuerzas de seguridad, el gobierno monarquista colapsó.

En marzo se convocó un referéndum en el que los ciudadanos votarían por el reemplazo de la monarquía con un gobierno de carácter religioso. El 98% se mostró a favor de una república islámica.

La toma del "Nido de Espías"

Ante temores de que se repitiese un golpe de Estado reaccionario como el de 1953, el 4 de noviembre de 1979 un grupo de unos 400 estudiantes y seguidores de Jomeiní ingresó a la embajada de Estados Unidos en Teherán, a la que se referían como "nido de espías" y tomó como rehenes a 52 miembros del personal diplomático.

Masumé Ebtekar, académica y actual vicepresidenta de Irán, participó en la toma de la Embajada estadounidense y fue la vocera de los estudiantes durante la crisis. Tiene una larga historia de activismo político y ha publicado varios libros sobre derechos de las mujeres, políticas medioambientales y la historia de la República Islámica. En su libro Toma en Teherán (Takeover in Tehran), publicado en 2000, describe el caótico ambiente posrevolucionario y las sospechas que había sobre un posible golpe de Estado reaccionario, planeado por EEUU, que reinstauraría al depuesto Shah.

"No teníamos pruebas en ese momento, pero teníamos la certeza de que había agentes extranjeros que trataban de fomentar el caos y debilitar la naciente república. Miles de grupos políticos aparecieron en menos de seis meses, cada uno tratando de convencer al resto de sus ideales. Cada día los periódicos publicaban los más descabellados rumores. Era casi como si su objetivo premeditado fuera crear una atmósfera de incertidumbre. También brindaban apoyo inmediato a distintas insurrecciones tribales que aparecían en varias regiones del país. Y el Gobierno provisional lo único que hacía era titubear y encasquillarse", escribió Ebtekar.

Los estudiantes además exigían que el gobierno del entonces presidente Jimmy Carter extraditara a Reza Pahlavi, quien se encontraba en Estados Unidos recibiendo tratamiento médico, para juzgarlo por los crímenes cometidos por las fuerzas de seguridad durante su reinado.

Operación "Eagle Claw"

El gobierno de Carter respondió con un embargo petrolero y congeló los activos iraníes en bancos estadounidenses.

El 25 de abril de 1980, Estados Unidos inició una operación de rescate de los rehenes. Se enviaron ocho helicópteros al primer punto de reabastecimiento dentro de Irán, pero solo cinco llegaron en condiciones operativas. Debido al número de rehenes, se requerían como mínimo seis helicópteros, así que se decidió cancelar la operación. En el trayecto de vuelta, un helicóptero se estrelló contra un avión de transporte, lo que resultó en la muerte de ocho soldados.

Las noticias sobre la fallida incursión militar estadounidense en territorio iraní, más los documentos encontrados en la embajada sobre labores de espionaje y sabotaje, corroboraron las sospechas que se tenían sobre las intenciones de Estados Unidos. Además, esto ayudó al nuevo régimen islamista a justificar purgas contra grupos liberales y de izquierda, otrora aliados en la lucha contra Pahlavi, acusándolos de cooperar con Occidente o estar bajo órdenes soviéticas.

La muerte del Shah el 27 de julio y la invasión de Saddam Hussein a Irán en septiembre probablemente jugaron un rol en el cambio de postura iraní. Tras varios encuentros entre representantes iraníes y estadounidenses, el 2 de noviembre de 1980 el parlamento iraní estableció condiciones concretas que deberían cumplirse para liberar a los rehenes.

Las negociaiones contaron con la mediación de Argelia y ambas partes firmaron el Acuerdo de Argel en la capital argelina el 19 de enero de 1981.

Los rehenes fueron finalmente liberados el 20 de enero de 1981, tan solo minutos luego de que Ronald Reagan asumiera oficialmente como presidente.

El 4 de noviembre en Irán

El derrocamiento del gobierno títere del Shah, los planes frustrados de reinstaurar su régimen y el bochornoso intento por rescatar a los rehenes fueron golpes duros al control y la imagen estadounidense en Oriente Próximo.

En Irán la toma de la embajada se la recuerda con un feriado, el día nacional contra la "Arrogancia Global", término empleado en el país persa para referirse al imperialismo occidental.

Actualmente en el edificio de la embajada funciona un museo en el que se exhiben distintos equipos de comunicación y recolección de datos de los años 70 y varios de los documentos.

El 4 de noviembre de 2013, el líder supremo ayatolá Alí Jameneí dio un discurso alusivo a la captura de la embajada y a las revelaciones en WikiLeaks del extécnico de la Agencia de Seguridad Nacional, Edward Snowden.

"En esa época, nuestros jóvenes se referían a la embajada estadounidense como un "nido de espías" y hoy, luego de más de tres décadas, vemos cómo las embajadas estadounidenses en Europa siguen fieles a su tradición", dijo Jameneí en su discurso.

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