jueves, 11 de septiembre de 2014

El reto de la inmigración ilegal para los Estados Unidos



(Andrés Hoyos Ruiz | The Blue Passport *) - Las fuertes medidas aplicadas en la ley SB1070 de Arizona y en la propuesta 187 de California contra la inmigración ilegal nos ofrecen una literatura extensa acerca de los derechos humanos, la historia y la filosofía.

Frontera México - EEUU
Frases como: “Orgulloso estadounidense LEGAL. No funciona de ninguna otra forma”, “la tarea principal del gobierno es proteger nuestras fronteras y a nosotros, y no está haciendo ninguna de las dos” o “No queremos que nuestros hijos compartan las mismas aulas con las de ellos” demuestran que algunas regiones de Estados Unidos siempre han reposado en la conservación de la identidad. Entendiendo ésta como un fenómeno en oposición a otras identidades culturales es correcta, porque la identidad no podría comprenderse sin la vinculación de otra palabra igualmente importante: diferencia, donde posteriormente se relacionan delimitaciones con referencia a otros, estableciéndose fronteras intelectuales, políticas y sociales. (Dávila, Luis Ricardo. “La América noble y republicana de fronteras intelectuales y nacionales”, 2005.)

Pero la identidad que exigen los norteamericanos suele confundirse cuando se mezcla con otras nociones que entorpecen objetividad en la materia. Las arengas de los manifestantes en Arizona y California en contra de los inmigrantes evidencian racismo, discriminación y cierto desconocimiento en lo que interpelan. En este apartado reclaman su país porque supuestamente está siendo invadido por latinos, hecho que amenaza su seguridad y desarrollo. Pero dicha creencia pertenece a una conciencia social que se origina de los propios medios de comunicación trasladando una imagen negativa de la población inmigrante.

Entonces la actitud antiinmigrante parte de dos principios: uno es el mito de considerar de extranjeros a los provenientes de la Unión Europea einmigrantes a quienes proceden de países en condiciones socioeconómicas desfavorables. (Consejo de la juventud de España. “¿Cómo está el tema sobre la inmigración?” Publicación en línea disponible aquí. Última consulta: 15/08/2014). El otro es el conjunto de contradicciones propias de una ciudadanía que olvida ligeramente sus orígenes europeos.

Podemos entonces aclarar para justificar los principios anteriormente mencionados, que el objetivo del presente texto es comprender el comportamiento de quienes se oponen a la presencia inmigrante en los Estados Unidos y cómo responde ésta al nacimiento del pensamiento ingles a mediados del siglo XVII y principios del siglo XVIII.

Los Derechos fundamentales fundados en Inglaterra como el Habeas Corpus (1679) y  la Bill of Rights (1689) estaba declarada la igualdad humana frente a la ley y respondía al derecho divino de los reyes. Quien apareció en ese tiempo con argumentaciones sobre el Estado civil y Estado Natural justificando la legitimidad de la esclavitud que tanto se practicó en Europa fué John Locke. (Morales Hernández, José de Jesús. “¿Por qué se niegan los Derechos Humanos?”. Agosto. 2007. Publicación en línea disponible aquí. Última consulta: 15/08/2014. ISBN 968-5667-07-01).

Para Locke el Estado natural, siendo el trasfondo de toda vida social, subyace al Estado civil. Por eso para él, el Estado Natural localizado  en América, era una bandera de lucha donde había que civilizarlo para transformarlo. Posteriormente aparecían la expropiación de los pueblos indígenas de América del Norte y la colonización por la fuerza.

Con los derechos humanos como mecanismo de justificación para los gobiernos totalitaristas pasa algo similar, Carl Schmitt hace ver como por medio de los derechos humanos se construyen enemigos absolutos por aniquilar: “Los derechos humanos no son de la población en general, y menos de la más marginada, pertenecen a la oligarquía, y si los marginados pretenden exigir lo que consideran violatorio de sus derechos, entonces están violando los derechos humanos del titular de ellos”.

Hasta este punto, aparentemente puede identificarse la conservación de un pensamiento que es transportado de Europa a América destacándolo en dichas regiones donde es rechazada la inmigración. Pero sin pretender señalar que el sistema funciona de esta forma y considerando el papel que desempeñan los medios de comunicación, evidenciaría entonces también cierta incoherencia en las protestas de los ciudadanos estadounidenses con frases como “afuera invasores”, donde la palabra invasor carece de significado y es confundida con identidad.

Es importante recordar que los primeros colonos ingleses de América del Norte fueron una mezcla de clases privilegiadas que querían conquistar nuevas tierras para obtener riquezas y beneficios que huían de las injusticias y ansiaban libertad convirtiéndolos en verdaderos protagonistas de la Utopía de Tomás Moro. Esta riqueza fácil y búsqueda de la libertad se mantendrá hasta hoy en día creándose una nueva sociedad de inmigrantes europeos. (Francesc, Sánchez. “La colonización de América del Norte”. Julio. 2011. Publicación en línea disponible aquí. Última consulta: 19/08/2014.)

Sumado a lo anterior, el tratado norteamericano de Libre Comercio (NAFTA) bajo administración del entonces presidente Bill Clinton en 1994, ofrecería ayudar a los mexicanos a permanecer en su país, pero obteniendo un resultado contrario, la industria subsidiada del maíz en los Estados Unidos hizo que los agricultores mexicanos no pudieran competir con sus productos. Hecho que obligó a que la migración mexicana incrementara hacia el norte. (Fernández, Valeria. “Inmigración en Arizona: sangre, sudor y lágrimas.” Febrero. 2012. Publicación en línea disponible aquí.  Última consulta: 19/08/2014.)

Lo importante aquí es señalar  con los dos ejemplos anteriores las incongruencias en el tema de inmigración vista por los estadounidenses, si bien es un problema real que merece especial interés, también debe generar planificación  política a través de la historia y tratamiento económico a través de su política exterior.

El tema de inmigración ilegal no puede examinarse desde un punto crítico de identidad como expresión para rechazarla, sino desde una crítica objetiva que involucre factores económicos, políticos, sociales y culturales que posteriormente puedan ofrecer una solución al problema que no sólo se vive en América sino también en Europa y África.

* Andrés Hoyos Ruiz es estudiante en proceso de grado de Relaciones Internacionales y Estudios Políticos de la Universidad Militar Nueva Granada. Analista e investigador en asuntos políticos, económicos y sociales. Crítico del actual proceso globalizador. Artículo distribuido por The Blue Passport. Link a la fuente original.