viernes, 5 de septiembre de 2014

Crisis en Ucrania: ¿Expansionismo sin control?



Fuerzas Ucranianas se
movilizan en la
localidad de Slaviansk
(Por Andrés Gómez Polanco *) - El presente análisis de política internacional trata sobre la actual crisis geopolítica que tiene como escenario estratégico a Ucrania. Más allá de los protagonistas terrenales del conflicto armado que son el gobierno ucraniano liderado por el Presidente Poroshenko y los grupos armados separatistas pro-rusos que controlan las regiones de Donetsk y Lugansk en el este de Ucrania, se centra en los verdaderos protagonistas de este conflicto que son indudablemente la Federación Rusa con Vladimir Putin a la cabeza y Occidente liderado por Estados Unidos y la Unión Europea. Este enfrentamiento diplomático, geopolítico, militar y económico se enmarca dentro de un contexto mundial en el cual el Sistema Internacional y su estructura de poder se caracterizan por ser cada vez más multipolares, dinámicos, heterogéneos, con varios polos de poder regional, a su vez con un vacío de poder hegemónico-unilateral y una profunda deslegitimación y resquebrajamiento del orden impuesto tras la II Guerra Mundial.

Ante esta realidad de inestabilidad internacional Rusia aprovechó estratégicamente las intensas protestas, caos y violencia política en Ucrania por la destitución del ex Presidente Yanukóvich (pro-ruso) y decidió anexarse unilateralmente la península de Crimea a través de la fachada política de un referéndum donde la población local “apoyó” abrumadoramente su anexión a Rusia, contraviniendo de esta manera principios y normas internacionales fundamentales para el mantenimiento de la paz y la seguridad mundial como son el respeto a la integralidad territorial, la no intervención en los asuntos internos de los Estados y el irrestricto respeto a la soberanía nacional. Igualmente, ante el acercamiento sistemático de Ucrania a la Unión Europea y a la OTAN Vladimir Putin ha optado por la respuesta militar indirecta apoyando financiera, logística y militarmente a los grupos separatistas ucranianos para desestabilizar a este país y emprender un proyecto secesionista en el este de Ucrania como una plataforma geopolítica de protección a su zona de influencia la cual se encuentra en un permanente declive ante la expansión de la influencia estadounidense por medio del Pacto militar del Atlántico Norte.

Por ende, sin justificar las acciones rusas las acusaciones por parte de Estados Unidos y sus aliados de que Rusia está configurando una política de expansionismo territorial que demostraría el resurgir de este país como una potencia relevante en el concierto de la naciones que busca volver a posicionarse como un actor protagónico en la geopolítica mundial como la ex URSS es una exageración sin ningún tipo de sustento argumentativo. Sin subestimar la importancia de la Federación rusa tanto en términos financieros y energéticos como una economía emergente, su potencial militar al poseer armamento nuclear y su trascendencia geopolítica al tener poder de veto en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, Rusia es una potencia regional en declive que ha optado por una estrategia desesperada y medianamente eficaz a corto plazo para contrarrestar el constante y profundo cercamiento político y militar que Occidente ha emprendido desde la caída del muro de Berlín a través de la OTAN y la UE en las ex Repúblicas de la URSS. Por consiguiente, antes que un expansionismo militar el conflicto en Ucrania es la fiel muestra de la implementación de una táctica militar de contención sustentada en el secesionismo de los países fronterizos con Rusia gracias a la gran cantidad de poblaciones rusoparlantes y minorías étnicas que son instrumentalizadas como excusas para intervenciones militares directas en pos de anexionarse territorio por parte de Rusia como fue el caso de Crimea o para financiar y apoyar políticamente grupos separatistas en pos de rediseñar su frontera con Occidente ante la amenaza de la OTAN y la UE.   

Por tanto esta estrategia de contención rusa será contraproducente para sus objetivos e intereses nacionales a mediano y largo plazo debido a que sus países vecinos al analizar el caso ucraniano van a ver que ante la amenaza directa a su soberanía, seguridad e integralidad territorial la única opción viable será la incorporación, consolidación y fortalecimiento de sus relaciones con Occidente para encontrar resguardo militar y apoyo diplomático y político, lo cual será un bumerán para Putin y su política militar de contención. Sin embargo, este ajedrez geopolítico ha dejado en lo que va del conflicto en Ucrania más de 2600 muertos, poblaciones enteras destruidas, refugiados y desplazados lo cual poco a poco va degradando las condiciones del conflicto armado generando terreno fértil para la vulneración de derechos, la muerte masiva de civiles y el incumplimiento del Derecho Internacional Humanitario.

Es por ello que la solución del conflicto en Ucrania pasa por un entendimiento de la situación a dos niveles, tanto a nivel doméstico como a nivel internacional ya que los grupos armados pro-rusos que controlan vastas zonas del este de Ucrania han tenido efectividad militar debido al apoyo multidimensional ruso y también gracias a que el Estado ucraniano históricamente se ha caracterizado por su centralismo, burocratismo, debilidad y olvido hacia las regiones del este del país. Por ello la estrategia que permitiría la pacificación del conflicto y con ello la estabilidad en la geopolítica internacional debe enfocarse en los siguientes parámetros mínimos: (1) a nivel local Ucrania no debe permitir la secesión de su integralidad territorial ni la Comunidad Internacional aceptar el establecimiento de nuevos Estados a través del uso de la fuerza ilegítima lo cual sentaría un precedente nefasto por lo tanto es un punto que debe ser innegociable, (2) se deben mantener en firme y profundizar las sanciones económicas y financieras hacia Rusia si es que dicho país no da pasos claros en pos de coadyuvar en la solución del conflicto, (3) el gobierno de Kiev y los grupos separatistas deben negociar condiciones de autonomía, mayor descentralización, respeto e inclusión de minorías étnicas y todo reconocimiento de libertad para tales territorios pero siempre dentro de la unidad nacional ucraniana, (4) tanto Estados Unidos como la UE deben replantear su política de expansión hacia Europa del este a través de la OTAN debido a que amenazan la seguridad nacional rusa y (5) se debe promover por todos los canales diplomáticos y las Naciones Unidas el no-escalamiento del conflicto con intervenciones directas del ejército ruso ni de la coalición del Atlántico Norte.

Finalmente, es imprescindible destacar que el conflicto en Ucrania tiene raíces históricas y geopolíticas profundas por lo cual no es un simple conflicto armado interno que le corresponde resolver a un país de manera unilateral, por lo tanto la clave en la solución a la crisis radica en encontrar un nuevo equilibrio de poder en Europa del este para que una táctica militar defensiva que puede desencadenar la pérdida de miles de vidas de inocentes no sea la forma de respuesta de una potencia militar en declive y que se siente amenazada.

* Andrés Sebastián Gómez Polanco
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Edad: 23
Estudiante universitario
Universidad de las Américas Quito-Ecuador.