jueves, 17 de abril de 2014

¿Deflación en la Unión Europea?




El riesgo se ha extendido no solamente a países comprometidos como España, Grecia, Irlanda o Portugal, sino también a las naciones más sólidas como Alemania y Francia, donde el desplome de los precios se ha acusado más en el último semestre.

La deflación es la caída de precios generalizada en toda la economía y que se mantiene sostenida en el tiempo. Se trata de lo contrario de la inflación. En nuestro país los precios han bajado durante el mes de marzo un 0,2% interanual, volviendo a registros negativos, donde también estuvieron en el pasado mes de octubre por primera vez desde 2009. Con una subida de precios del 0,5% no podemos estar hablando aún de deflación, pero sí una desinflación, una inflación, según los economistas, que se desinfla. Y el riesgo aumenta con el tiempo en que los precios se mantienen bajando: con la deflación, o una bajada de precios pronunciada en el tiempo, el consumo se reduce y el Producto Interior Bruto (PIB) disminuye. Los tipos de interés no pueden descender por debajo de cero, que el BCE mantiene en la actualidad fijados en el el 0,25%, y el peso de los intereses sobre la deuda puede hacer que lo que hay que devolver sea más.


Los expertos reclaman al Banco Central Europeo (BCE) que tome ya medidas para evitar que los países caigan en deflación o descenso continuado de los precios, y que no espere a un posible empeoramiento de la situación. El presidente del BCE, Mario Draghi, afirmó el pasado jueves que el consejo de gobierno del organismo se había mostrado “unánime” ante la posibilidad de adoptar también medidas “no convencionales” para eludir el riesgo de un período “demasiado prolongado” de baja inflación.

El catedrático de Economía y Finanzas de la Bangor Business School Santiago Carbó también ha afoirmado que una actuación del BCE sería “más que conveniente”, porque el riesgo de deflación, aun siendo reducido, ha aumentado. Carbó subrayó que las tasas tan bajas de inflación actuales hacen aún más difícil el esfuerzo de reducción de deuda pública y privada, porque las caídas de precios suponen que el tipo real pagado por esa deuda es mayor que el nominal, “algo muy contraproducente para la recuperación económica y para las finanzas públicas y privadas”.

Por su parte, el catedrático de Fundamentos del Análisis Económico Joaquín Maudos afirmó que una de las medidas que debería llevar a cabo el BCE sería la compra de activos en dólares en los mercados secundarios para depreciar el euro, “lo que supondría un aumento de las exportaciones y, fruto de la mayor demanda, una subida del bajo nivel de inflación”. La analista de Funcas María Jesús Fernández criticó que sea ahora cuando el BCE deje abierta la puerta a tomar medidas para luchar contra la deflación, cuando es algo que debería haberse abordado hace cuatro años.

El Banco Central Europeo, la institución con más herramientas para combatirla, asegura por el momento que la deflación no ha llegado. Estrictamente, aún no se puede decir que los precios bajen en una gran mayoría de sectores y que eso se haya prolongado en el tiempo. De hecho, los precios subieron en la eurozona un 0,5% en marzo. La cifra encaja mal dentro del sacrosanto mandato del BCE sobre la inflación, que tiene que estar "por debajo, pero cerca del 2%". Pero los tipos de interés no pueden ya bajar mucho más, y tampoco se recomiendan medidas "artificiales" como las de la subida de los tipos de interés justo en el momento en que Europa parece que sale de la recesión.

En países pobres como España. Irlanda o Grecia, donde se han introducido mecanismos de rescate económico o financiero, no habrá nada peor para alentar la recuperación o la creación de empleo que un encarecimiento del crédito. Para PYMES y autónomos, ya resulta difícil acceder al crédito, pero la cuesta se haría mucho más pronunciada si los costes financieros se encarecieran.

La analista de la Fundación de las Cajas de Ahorros (Funcas) María Jesús Fernández critica que sea ahora cuando el BCE deje abierta la puerta a tomar medidas para luchar contra la deflación, cuando es algo que debería haberse abordado hace cuatro años. En este sentido, señala que no entiende la actitud del BCE y muestra su desconfianza sobre la posibilidad de que finalmente el BCE adopte esas medidas. Fernández incidió en que no se sabe qué circunstancias tienen que darse para que el BCE actúe. Fernández prevé que la inflación en España vuelva al 0 % o a tasas positivas en abril y que se mueva entre el 0 y el 0,5 % durante el año.

Por su parte, la OCDE prevé que la inflación cambie poco este año y que aumente "algo" en 2015, al tiempo que afirma que los riesgos de deflación "se podrían intensificar si la actividad económica permanece débil" en el área del euro.

El problema radica en los países que tienen que devolver el dinero de los rescates, como es el caso de España: el importe que deberá salir de las cajas de la Administración española para devolver intereses probablemente se incrementará mucho y se corre el riesgo gravísimo para la economía española de que de que crezca nuevamente el peso de la deuda sobre nuestras finanzas.


 Artículo distribuido por El Mundo Financiero. Link a la fuente original.

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