viernes, 14 de marzo de 2014

Matteo Renzi y la crónica inestabilidad política italiana

http://www.equilibriointernacional.com/search/label/observanto



(Por Luis Fernando Pacheco Gutiérrez *) - Pasada la medianoche del pasado martes 25 de febrero, el Senado italiano otorgó el voto de confianza al gobierno formado por el nuevo líder de la coalición, el florentino, Matteo Renzi. Con una votación de 169 a favor, 139 en contra y 12 abstenciones, el ex alcalde florentino, logró surtir el primero de los dos trámites para dar formalmente inicio a su gestión. Al día siguiente, el joven político de 39 años obtuvo el voto favorable de la Cámara de Diputados, lo que le permitió convertirse en el sucesor de su copartidario, Enrico Letta y el nuevo referente político de una Italia que no supera la precaria estabilidad política, que le caracteriza desde el retorno de la democracia tras la II Guerra Mundial.

¿Cuáles son las razones que sustentan la llegada de esta nueva figura a la política europea? ¿Cuál es el panorama que le espera?

La difícil estabilidad política italiana

Renzi se convierte en el 27º Presidente del Consejo de Ministros en 67 años de vida republicana tras el fin de la dictadura fascista -lo que equivale a poco más de dos años en promedio por periodo en el poder-, si a ello sumamos que algunos líderes políticos como Alcides De Gasperi, Amintore Fanfani, Giulio Andreotti, Romano Prodi o Silvio Berlusconi estuvieron más de tres veces en el cargo, la inestabilidad puede por lo menos triplicarse cuantitativamente hablando.

Si bien es cierto que la complejidad del sistema político italiano fue desarrollada de forma intencional por la Asamblea Constituyente que reestructuró el Estado en la posguerra, para evitar que los totalitarismos regresaran al poder (lo cual no se puede negar que se logró), es evidente que dicho entramado jurídico-político se enfrenta a una inminente necesidad de reforma que otorgue estabilidad al país en medio de una de las crisis económicas más profundas que ha tenido desde el retorno de la democracia.

La multiplicidad de partidos y movimientos, el altísimo número de escaños en el Parlamento, la variedad de intereses en juego y la personalización de la política son factores que han cooperado a convertir la política italiana en un permanente aggiornamiento donde persisten las mismas figuras políticas, con capacidad de reciclarse y de fusionar Partidos, Movimientos e ideologías, sin cambios de profundidad en el sistema.

El panorama actual dista de ser esclarecedor: tras la fusión de los Partidos Comunista Italiano, Demócrata Cristiano y Socialista en el Partido Democrático en 2007, se logró generar una fuerza importante de contrapesos al Partido Forza Italia, estructura política del poderosos magnate y Primer Ministro, Silvio Berlusconi. Sin embargo, la dimisión de Il Cavaliere (como se le conocía al polémico Premier) en 2011, tras múltiples escándalos sexuales y políticos, y en medio de una profunda crisis económica, no solucionó, sino que por el contrario ahondó en el caos. El llamado del Presidente Napolitano al economista Mario Monti para que conformase Gobierno, se vio como una salida de emergencia a la crisis, pero la ausencia de la manifestación electoral jugaba contra la credibilidad tecnócrata del nuevo Premier.

Tras dos años de lenta pero insegura recuperación relativa, Monti abandonó el poder y la tarea de reformar el Gobierno se le asignó a Enrico Letta, líder del Partido Democrático, que pocos días antes había logrado un impacto en las urnas. Tras diez meses de infructuosas negociaciones al interior del Parlamento, si lograr un solo síntoma de mejoría en la economía del país, nuevos personalismos como el del líder del Movimiento 5 estrellas, el irreverente Beppe Grillo, y facciones dentro de su propio Partido adversas al mandatario, Letta abandonó el Gobierno el pasado 14 de febrero dejando en manos de Napolitano la tarea de buscar un nuevo conciliador: esta vez la tarea recayó en Renzi, el Alcalde de la ciudad de los Medici.

¿Quién es Matteo Renzi? ¿Qué retos enfrenta?

El nuevo Premier italiano es un político irreverente, joven y fresco que la prensa no ha vacilado en denominar como “el Tony Blair italiano”. Renzi ocupaba desde 2009 la Alcaldía de Florencia por el Partido Democrático, segunda fuerza política italiana en este momento.

Renzi encarna valores que son atractivos para el electorado italiano en medio de la crisis, es joven (algo que sectores tradicionales no han vacilado en señalar como una debilidad), un manejo cercano de Redes Sociales (en twitter superaba ampliamente el número de seguidores de su antecesor y copartidario, Letta), casado y declarado como católico practicante (algo habitual dentro de la política del país trasalpino), pero con una visión laicista de la administración pública, cuenta a favor con su experiencia consolidada como Alcalde de la ciudad de Dante y una capacidad de articular a la multiplicidad de fuerzas políticas en un momento de profunda crisis. Sumado a ello cuenta con toda la confianza del mítico Presidente Giorgio Napolitano, quien aseguró al tomar juramento al Gabinete “espero que este sea el Gobierno que ostente el poder hasta 2018”.

Paradójicamente, buena parte de sus fortalezas son señaladas también como profundas debilidades: a Renzi se le critica una especie de tibieza en materia política, que lo hace cercano a fuerzas de izquierda, pero también al polémico magnate y ex Primer Ministro, Silvio Berlusconi, su poca experiencia más allá de las murallas de Florencia (nunca ha ocupado un escaño en el Parlamento, algo inusual en la historia reciente), su desconocimiento en materia de Política Internacional y en temas económicos (sin lugar a dudas la clave en este complejo momento) y finalmente se le tilda de populista y arrogante (ha sido descalificado incluso por el reconocido académico Giovanni Sartori).

Frente al Gabinete Ministerial designado por Renzi (ver tabla) tras el encargo de Napolitano, es válido decir que las expectativas probablemente superaron a la realidad: si bien es evidente una paridad de género (50% hombres- 50% mujeres), un promedio de edad de 48 años, bastante bajo para la tendencia histórica y una relativa distribución geográfica, no es menos cierto que la renovación no fue la principal característica: sólo tres de los dieciséis Ministerios están en cabeza de técnicos, y dos de ellos tienen historia política en su currículum. Tres de ellos vienen ocupando la misma cartera durante el gobierno de Letta, otros tres han sido ascendidos tras ocupar secretarías y varios tienen importantes cuestionamientos en su historial político. Frente a su conformación partidista, destaca que el 50% está en cabeza del partido de gobierno (el Partido Democrático) y el restante se distribuye entre el Partido Nuevo Centro Derecha (movimiento liderado por el Ministro del Interior, Angelino Alfano), Selección Cívica (movimiento muy cercano al Ex Premier Mario Monti), y un 19% en manos de Técnicos Independientes, donde el más destacado es el prestigioso Pier Carlo Padoan, Secretario General Adjunto de la OCDE, y una de las “joyas de la corona” del nuevo Gobierno. Por si lo anterior fuera poco, en muchos de los nombres resaltan vínculos con Forza Italia y con su gran mentor, Silvio Berlusconi, un vínculo que hoy es más prudente evitar recordar.

Más allá de lo mucho que se ha escrito sobre Renzi (incluido revistas de moda, farándula y demás), es indudable que los retos que se ciernen sobre él no son pocos: a nivel nacional, Renzi debe sostener un gobierno donde convergen múltiples intereses; debe generar credibilidad al interior del Parlamento, con el fin de lograr las multitudinarias reformas que ha anunciado tras su ascenso al poder; además, debe mostrar los resultados que no han podido visibilizarse en los gobiernos de sus antecesores frente a la crisis económica que atraviesa Europa y que Italia ha debido soportar especialmente. Finalmente, Renzi debe enfrentar la unidad nacional que no se vive desde las aciagas épocas de Berlusconi (sus escándalos incluidos) y que se sostiene precariamente sobre la figura emblemática del Presidente Napolitano, quien, sin embargo, cumplirá 89 años en junio próximo.

A nivel internacional, los retos no son menores: Italia asumirá en julio de 2014 la Presidencia pro tempore de la Unión Europea, en momentos en que varios países (entre los que figuran la propia Italia) deben renegociar los acuerdos impuestos por Bruselas de cara a la recuperación económica. Un reto que deberá asumir bajo la continuidad de Enzo Moavero, confirmado en su cargo de Ministro de Asuntos Europeos, pero sin el apoyo de la reconocida Eurodiputada y Ex Ministra Emma Bonino, ahora reemplazada por Federica Mogherini, cercana a Renzi, pero sin experiencia en el plano internacional.

Sin lugar a dudas, el nuevo inquilino del Palazzo Chigi, enfrentará una serie de retos que generan expectativas en la política occidental; su tarea será demostrar que más allá de su figura llamativa, de su manejo de masas y sus promesas arrolladoras existe un líder avezado pero con la calma para capitanear un barco tan inestable como el de la política italiana contemporánea: un permanente aggiornamento.

* Luis Fernando Pacheco Gutiérrez es colombiano de nacimiento. Abogado (Univ. Surcolombiana), Egresado del Curso Superior de Defensa Nacional de la Escuela de Defensa Nacional y Candidato a Magister en Relaciones Internacionales (Universidad Nacional de La Plata). Jefe del Programa de Grado en Ciencia Política de la Universidad Surcolombiana y Coordinador del Departamento de América Latina. Es Coordinador General de Observanto. Link al artículo desde su fuente.


No hay comentarios: