viernes, 14 de febrero de 2014

Limpieza étnica en República Centroafricana

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(afrol News *) - Las fuerzas de paz internacionales no han impedido la limpieza étnica de civiles musulmanes en la región occidental de la República Centroafricana, afirma Amnistía Internacional en un informe. La ONU evalúa enviar una fuerza de paz al país.

“Las milicias antibalaka están realizando ataques violentos para hacer una limpieza étnica de musulmanes en la República Centroafricana. El resultado es un éxodo musulmán de proporciones históricas”, ha declarado Joanne Mariner, asesora general sobre respuesta a las crisis de Amnistía Internacional.

Amnistía Internacional criticó la tibia respuesta de la comunidad internacional a la crisis, señalando que las tropas internacionales de paz son reacias a enfrentarse a las milicias antibalaka y actúan con lentitud para proteger a la minoría musulmana amenazada.


Musulmanes huyen de la ciudad de Bossangoa.
© MSF/afrol News


“Las tropas internacionales de paz no han puesto fin a la violencia —declaró Donatella Rovera, asesora general sobre respuesta a las crisis de Amnistíal—. En algunos casos la han consentido permitiendo que las milicias antibalaka ocupen el vacío de poder creado por la salida de Seleka.”

En las últimas semanas, la organización ha reunido más de cien testimonios de primera mano de ataques en gran escala de los antibalakas contra civiles musulmanes en las ciudades noroccidentales de la República Centroafricana de Bouali, Boyali, Bossembele, Bossemptele y Baoro. Las tropas internacionales no se habían desplegado en estas ciudades, lo que dejó a las comunidades civiles sin protección.

El ataque más letal que ha documentado Amnistía tuvo lugar el 18 de enero en Bossemptele, donde murieron al menos 100 musulmanes. Entre las víctimas mortales había mujeres y ancianos, incluido un imán de más de 70 años. Para huir de los mortíferos ataques de los antibalakas, la población musulmana de numerosas ciudades y pueblos ha huido en su totalidad, mientras en otros lugares, las pocas personas que se han quedado se han refugiado en iglesias y mezquitas y alrededor de ellas.

La preocupación internacional por el carácter sectario de la violencia en la República Centroafricana hizo que el Consejo de Seguridad de la ONU autorizara en diciembre de 2013 el despliegue de fuerzas de paz en el país. Estas fuerzas —integradas por alrededor de 5.500 soldados de la Unión Africana, conocidos como MISCA, y 1.600 soldados franceses, conocidos como “sangaris”— se han desplegado dentro de Bangui y en varias ciudades al norte y al suroeste de la capital.

Incluso en un barrio del centro de la comunidad musulmana de Bangui, miles de personas asustadas están recogiendo sus pertenencias y marchándose de sus casas. Y el viaje hacia un lugar seguro es difícil y peligroso, ya que los convoyes suelen sufrir ataques de las milicias antibalaka.

La violencia, el odio y la inestabilidad actuales son consecuencia directa de la crisis de derechos humanos que comenzó en diciembre de 2012, cuando las fuerzas de Seleka, integradas en su mayor parte por musulmanes, lanzaron una ofensiva armada que culminó con la toma del poder en marzo de 2013. Durante los casi diez meses que estuvo en el poder, Seleka fue responsable de matanzas, ejecuciones extrajudiciales, violaciones, torturas y saqueos, así como del incendio y la destrucción masivas de pueblos cristianos.

Cuando Seleka se retiró, las fuerzas internacionales permitieron que las milicias antibalaka tomaran el control de una ciudad tras otra. La violencia posterior y la expulsión forzosa de comunidades musulmanas eran predecibles.

El poder decreciente de Seleka no ha reducido la brutalidad que emplea en su retirada. Incluso teniendo su capacidad de movimiento y operativa significativamente dificultada, ha seguido realizando ataques despiadados contra civiles cristianos y sus bienes. Miembros armados de las comunidades musulmanas, que actúan de forma independiente o junto con las fuerzas de Seleka, también han cometido ataques sectarios brutales y en gran escala contra civiles cristianos.

La ONU considera enviar un operación

Por su parte, el subsecretario para Operaciones de Paz de Naciones Unidas, Edmund Mulet, se reunió hoy con la presidenta del gobierno de transición de la República Centroafricana, Catherine Samba-Panza, para hablar sobre el posible despliegue de una fuerza de la ONU en ese país.

“Hablamos de los esfuerzos en el terreno de la Misión Internacional con Liderazgo Africano (MISCA) y la fuerza francesa Sangaris, de la próxima presencia de la fuerza europea, y también de la posibilidad de una misión de mantenimiento de la paz de Naciones Unidas, que vendría a continuar lo que ya se ha hecho”, explicó Mulet tras su encuentro con la mandataria centroafricana.

Agregó que entre los aspectos que trabajaría esa misión, además de la estabilización y la seguridad, se incluirían el diálogo y la reconciliación nacional, los derechos humanos y el desarme y reintegración de ex combatientes.

El Secretario General de la ONU, Ban Ki-moon, advirtió ayer del empeoramiento de la situación y del marcado riesgo de una partición de facto entre musulmanes y cristianos y una respuesta internacional que no corresponde a la gravedad del problema. Ban recordó que la brutalidad sectaria ha obligado a decenas de miles de personas a abandonar sus comunidades y a desplazarse, cambiando así la demografía del país.

“La respuesta internacional debe ser robusta y contar con el despliegue de una fuerza creíble”, apuntó Ban, planteando la posible transformación en una operación de paz de la ONU.

Ya a comienzos de diciembre la ONU advertía que el temido "genocidio" en la República Centroafricana estaba a punto de desarrollarse. Por primera vez, habían estallado enfrentamientos entre cristianos y musulmanes en la capital Bangui, donde musulmanes civiles habían sido supuestamente masacrados.

* Artículo distribuido por afrol News, agencia de noticias africanas. Link a la fuente original.

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