domingo, 13 de octubre de 2013

España, la hispanidad y el 12 de Octubre


(Por Luis Sánchez de Movellán *) - Un año más celebraremos nuestra gloriosa Fiesta Nacional sin que nuestros compatriotas sepan ya de que estamos hablando. Si hay una nación que, en estos momentos, tiene un mayor grado de atonía patriótica, esa es, sin duda, España. Conceptos como la Patria, la Nación, España, la Hispanidad…son conceptos, no ya discutidos y discutibles como decía el bobo solemne, sino elementos conceptuales absolutamente extraños a los propios españoles. El elevado grado de limpieza cerebral que se ha ejercido violentamente contra nuestros conciudadanos ha sido tal, que las técnicas goebbelsianas más sutiles se han quedado al nivel de parvulitos. Proclamar la fecha del 12 de octubre como la de nuestra Fiesta Nacional, es entender lo que supuso el Descubrimiento de América, es considerar que fue el inicio de nuestra gloria nacional, de la universalización de España, de la creación del concepto global de las Españas, de la gesta de la evangelización en Iberoamérica.

Es declarar que el destino de España, junto con el de los territorios hermanos de allende la Mar Océana, ha quedado unido para siempre en esa celebración orgullosa que en muchos países de habla hispana, incluso en los Estados Unidos, es la Fiesta de la Hispanidad. El 12 de octubre debería ser un momento de afirmación identitaria nacional, pero en una patria como la actual nuestra, acechada por toda laya de separatismos canallas y gobernantes cobardes, no deja de ser una heroicidad. A nuestra Fiesta Nacional le falta calor castizo, cariño popular y reavivamiento del orgullo nacional. Hay que reivindicar España como idea, como concepto y, como “un proyecto sugestivo de vida en común” (Ortega dixit).

La fecha del 12 de octubre porta una enorme carga simbólica porque es el momento histórico en que la nación española, desde su aparición como la Hispania romana, su conversión en el reino-estado visigodo, su desaparición bajo las hordas musulmanas y su resurrección por mor de los Reyes Católicos, inicia su camino de universalización hispanizante. Es una fecha que se convierte en la piedra angular de los lazos espirituales creados, de la comunidad engendrada y del acervo axiológico que nos une a todos los españoles. El 12 de octubre es un sentimiento y un concepto, es una mixis entre logos y pathos, que tan bien supieron explicar, con profundidad y poesía, Monseñor Zacarías de Vizcarra, Ramiro de Maeztu o Manuel García Morente.

La Hispanidad como sentimiento de pertenencia a un tronco común, como realidad simbiótica con la Madre Patria, es un término preexistente a su utilización y difusión. Es un término que nos debe enorgullecer a los españoles de buena fe como elemento de afirmación nacional, de obra común de los españoles e, incluso, de gesta heroica en tan queridas y lejanas tierras. Por tanto, hemos de combatir, con energía y decisión, la propaganda indigenista y panamericanista que andan difundiendo malvadamente toda suerte de intelectualuchos de salón, progres de pacotilla y pancistas políticamente correctos, que nos invaden con sus sandeces melindrosas, sus cobardías enojosas y sus teorías estropajosas.

La Hispanidad habría de ser la expresión conceptual de la conciencia de formar parte de una comunidad de naciones que deberían, sobre todo en este mundo globalizado, reforzar sus lazos y conformar un bloque sólido de intereses comunes y obligaciones al servicio de un concepto euroamericano, como espacio común de cultura, creencias y valores, frente a otros bloques.

* Luis Sánchez de Movellán es Dr. en Derecho y Director de la Vniversitas CEU Senioribvs. Artículo distribuido por El Mundo Financiero. Link a la fuente original.

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