domingo, 8 de septiembre de 2013

El conflicto en Siria como pieza de la geopolítica mundial


El Comité de Relaciones Exteriores de Estados Unidos aprobó este miércoles una resolución conjunta que autoriza un ataque militar en Siria, que se ha convertido en el nudo gordiano de la geopolítica mundial.

(Por Lucas Ezequiel Ferrario *) - El Comité de Relaciones Exteriores del Senado de Estados Unidos aprobó este miércoles por mayoría una resolución conjunta que autoriza un ataque militar en Siria, por un plazo de 60 días. Por la complejidad del conflicto y los intereses de grandes potencias implicadas, Siria se convirtió en el nudo gordiano de la geopolítica mundial.

Con 10 votos a favor y 7 en contra, el Comité aprobó una medida que limita un ataque militar a un plazo de 60 días, lo que supone un importante logro político para el presidente Obama en su búsqueda de apoyo contra el gobierno sirio. La próxima semana el pleno del Senado someterá la medida a votación y quedará todavía pendiente un voto en la Cámara de Representantes.

El conflicto en Siria ya lleva dos años y medio, más de cien mil muertos y cerca de dos millones de desplazados, y lejos parece estar cualquier intento de solución pacífica a esta guerra civil.

Pero lo que realmente generó un punto de inflexión en la escalada del conflicto fue un ataque realizado con armas químicas el pasado 21 de agosto en las afueras de Damasco que dejó un saldo de 1.429 muertes. La fabricación y uso militar de agentes tóxicos está prohibida por la Convención sobre Armas Químicas, en vigor desde 1997, la cual nunca fue firmada ni ratificada por Siria.

Por esta razón, Barack Obama y el secretario de Estado, John Kerry, afirmaron reiteradas veces y de manera tajante, aunque sin mostrar ninguna evidencia, que el autor de estos ataques fue el gobierno sirio. Por otro lado, el presidente ruso Vladimir Putin, aseveró que el uso de armas químicas por parte de Siria es un “absoluto disparate”, dado que se dio en un momento de la guerra civil que estaba siendo favorable para el régimen sirio y con la presencia de observadores de la ONU en el país. Con esto dio a entender que fue la oposición la que utilizó agentes químicos, lo cual fue negado por los gobiernos estadounidense y británico, por la dificultad técnica que tendrían los grupos insurgentes de hacer uso de semejantes dispositivos.

Sin embargo, Estados Unidos comenzó a perder su poder de convocatoria internacional para realizar un ataque a Siria y castigar al gobierno de al Asad por haber cruzado supuestamente la línea roja. Tras perder la posibilidad de llevar la delantera en el Consejo de Seguridad, debido a la negativa rusa y china de realizar un ataque sin pruebas que confirmen la autoría del gobierno sirio, Obama perdió el apoyo clave de un aliado estratégico: Reino Unido, cuya actuación en una intervención militar fue negada por el parlamento el pasado jueves. De todas maneras aún cuenta con el apoyo de Francia, Turquía, Israel y algunos países de la Liga Árabe, principalmente Arabia Saudí.

Por otro lado, al tiempo que aumentaba la tensión y se debatía en el congreso estadounidense la posibilidad de realizar un ataque limitado en Siria en respuesta al supuesto uso de armas químicas por parte del gobierno de Bashar al Asad, las fuerzas armadas estadounidenses e israelíes realizaron este martes ejercicios militares conjuntos en los que lanzaron un proyectil de prueba desde el mar para probar el escudo antimisiles israelí.

Motivos para atacar

Pero ante esta escalada del conflicto, ¿cuáles son las razones que impulsan al gobierno estadounidense a atacar Siria?

Son principalmente dos factores. El primero es de orden interno, ya que el gobierno demócrata está pensando en las elecciones parlamentarias de 2014 y en el legado de Obama, y en este conflicto los demócratas se están jugando la reputación de su capacidad de controlar la política exterior, que en Estados Unidos es analizada electoralmente como una política pública más. En otras palabras, Obama debe demostrar que ellos siguen siendo los que mandan en el mundo. Frente a la negativa británica y del Consejo de Seguridad, sumado a un gobierno vacilante en política exterior, Washington ve peligrar su prestigio y credibilidad como actor protagónico internacional. Por ello no atacar tiene un costo político interno que el mandatario estadounidense no se puede permitir.

El otro factor es de orden externo, y tiene como objetivo un componente que está más allá de Siria y que puede significar un dolor de cabeza para los intereses estadounidenses y de algunos de sus aliados: Irán. Este país está a la cabecera de los países que representan un desafío al sistema del petrodólar como moneda global. Este sistema se impuso a mediados de la década de los 70 cuando los países de la OPEP decidieron que solo comerciarían petróleo en dólares, convirtiéndose este sistema en una de las principales fuentes del valor de reserva de esta divisa. En julio de 2013 Irán hizo un trato con India por el cual le vendería petróleo a cambio de rupias, de forma que Irán superaría las sanciones impuestas desde Occidente y la India se ahorraría varios miles de millones de dólares. Este tipo de tratos podrían debilitar la divisa estadounidense y eso es algo que el estado norteamericano no puede permitir por el bien de su economía y de su supremacía económica mundial.

Por otro lado, Siria es el principal aliado de Irán en la región, cualquier golpe que debilite al gobierno de al Asad debilita al régimen de los ayatolás. Esa es la razón por la que Israel también está interesado en que caiga el gobierno sirio, que además de estar aliado con su némesis regional, Irán, también mantiene buenas relaciones con Hizbullah y Hamás.

Otro Estado en discordia con Siria e Irán es Arabia Saudí, otro gran aliado de Estados Unidos en la región, el cual ve amenazado su esfera de influencia por el interés del régimen iraní de expandir su poderío por la cooptación de los sectores chiitas en las sociedades islámicas. De hecho, el régimen islamista de Arabia Saudí, que en su política interna no se diferencia mucho de la iraní, ha apoyado y financiado al-Nusra, una de las más fuertes agrupaciones islamistas que operan en Siria para derrocar al gobierno, y que en caso de hacerlo impondría una dictadura teocrática incluso más rigurosa que la del propio al Asad.

Pero lo que, por otro lado, asusta a ciertos sectores de la política estadounidense de atacar a Siria es la posibilidad de empantanarse en otra guerra prolongada, sobre todo teniendo en cuenta que Siria e Irán tienen a Rusia y China como aliados. De hecho, este largo conflicto interno que vive siria se ha visto muchas veces como una nueva guerra fría entre Estados Unidos y Rusia. De todas maneras, el presidente Putin aseveró hoy que estaría dispuesto a atacar Siria dentro del marco del Consejo de Seguridad si Estados Unidos presenta las pruebas que confirman la autoría del gobierno sirio sobre el uso de armas químicas.

Por ahora todos los ojos están puestos en el Congreso estadounidense, el cual a partir de lunes decidirá si realizará o no el ataque. De este modo, el futuro geopolítico de la región y de las potencias mundiales se define en Siria, y mientras tanto el futuro sirio se decide en el parlamento estadounidense.

Artículo por Lucas Ezequiel Ferrario (lferrario@geic.com.ar) y distribuido por GEIC, grupo de estudios internacionales. Link a la fuente original.

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