jueves, 22 de agosto de 2013

Implicancias de la estrategia naval china para el sistema internacional


La proyección de poder naval chino lleva a preguntarnos en cuánto afectará la línea definida por Deng en 1982, en virtud de que parecen inevitables las disputas diplomáticas, litigios jurisdiccionales e incluso incidentes navales

(Por Jorge E. Malena *) - La era de Mao Zedong (1949-1976) brindó a la novel República Popular China del necesario proceso de construcción de un Estado moderno, el cual –siguiendo una orientación socialista- logró dejar atrás la dispersión del poder y fragmentación territorial propias del siglo de humillación nacional. No obstante, la radicalización ideológica del líder supremo degeneró en catástrofes como el “Gran Salto Adelante” (1958-1962) y la “Gran Proletaria Revolución Cultural” (1965-1977), que ocasionaron enormes pérdidas humanas y materiales.

A la era de Mao le sucedió la de Deng Xiaoping, caracterizada por el lanzamiento de la llamada “política de reforma y apertura económica”, cuyo objetivo fue brindar al país la calidad de vida material que la inestabilidad propia del dogmatismo maoísta le había negado. Luego de más de treinta años de exitosa reforma, que no sólo ha modificado la estructura económica del país (de socialista a mixta) sino también ha convertido al país en aquel con la segunda economía más grande del planeta, el aparato industrial chino y su creciente población demandan cada vez más insumos y materias primas. Esta avidez ha convertido a la República Popular en un Estado dependiente de una serie de suministros del exterior, los cuales a su vez adquiere con divisas duras que obtiene de sus ventas al mundo. Por ello, desde fines de la década de 1990, las implicancias del desarrollo económico en materia de seguridad de China, indican la necesidad de proteger: (a) las líneas de abastecimiento de recursos y de venta de productos y, consecuentemente, (b) sus intereses más allá de sus fronteras.

Ante este desafío, el papel de la Armada del Ejército Popular de Liberación de China (en adelante AEPLCh) cobra relevancia, habida cuenta el imperium de preservar las vías de navegación a través de las cuales se desarrolla el comercio internacional de la RPCh. En consonancia con el mencionado mandato,  en los últimos quince años China se ha abocado a construir una Armada moderna, que aspira a contar con capacidad no sólo de negación del espacio marítimo en su periferia, sino también de proyectar poder más allá de su frontera marítima. Las características de este proceso de modernización naval son propias, en virtud de que no se sigue el más común parámetro abrazado en Occidente, v.g. priorizar grupos de batalla en torno a portaaviones.

Cuáles son los fundamentos doctrinarios de esta “modernización naval con características chinas”? En el año 2003 Oficina Política del Comité Central del PCCh solicitó un estudio, que una vez completado se tituló “El Surgimiento de las Potencias Mundiales”, cuya distribución fue restringida. En el mismo, un grupo de reconocidos académicos buscaron determinar los motivos por los cuales nueve naciones a lo largo de la historia alcanzaron el status de potencia. El texto afirma que “el poder nacional integral (zonghe guoli) deriva principalmente del desarrollo económico, el cual es generado básicamente por el comercio exterior, actividad que debe ser protegida por una armada poderosa”[1].

Esta concepción fue previamente llevada al caso chino por un oficial superior naval en actividad, el capitán de navío Xu Qi, en un artículo publicado en el principal journal de las FF.AA. de China: “Ciencia Militar de China” (Zhongguo Junshi Kexue). Para Xu, “la situación  geoestratégica en la que China se encuentra, atraviesa un cambio profundo…, la AEPLCh debe tomar decisiones importantes en la materia”. Todo ello, según el autor, es en virtud de que “China cuenta con un extenso litoral marítimo, numerosas islas, vasto territorio marítimo y abundantes recursos provenientes del mar”, a lo que se suma el hecho de que la RPCh “alberga la mayor población mundial y sufre en su territorio continental escasez de recursos”. Xu concluye que “el mar debe servir como área estratégica alternativa para abastecer de recursos”, para lo cual la AEPLCh “tiene el deber de extender su misión más allá de la defensa del litoral marítimo” como también “navegar libremente los océanos del mundo para ampliar el alcance de su estrategia marítima defensiva”[2].

Otro antecedente sobre esta concepción se encuentra en un artículo del capitán de navío Liu Yijian, en un número posterior de la misma publicación. Para Liu, “la posesión de una fuerza naval grande y poderosa es de significativa importancia estratégica a la hora de defender la seguridad nacional, promover el desarrollo económico y conservar el status internacional de una nación”[3].

El ex hombre fuerte de China, Hu Jintao, quien recordemos además de Presidente de la RPCh fue Secretario General del PCCh y Presidente de las comisiones militares centrales del Consejo de Estado y del partido gobernante, declaró en diciembre de 2006: “debemos esforzarnos para construir una Armada poderosa que esté a la altura de la misión que le impone esta nueva etapa histórica”. Para Hu “la Armada de China es un actor central en la protección de la seguridad y autoridad de la nación, y en la conservación de nuestros derechos marítimos”, por lo cual “su estructura de fuerza debe ser modernizada y orientada hacia capacidades de aguas profundas”[4].

En lo atinente a doctrina naval, la orientación viene dada por un corolario de ocho caracteres chinos, definidos por el otrora Jefe del Estado Mayor General de la AEPLCh, Almirante Liu Huaqing[5], que se traducen como “defensa activa y operaciones off-shore”[6]. El contexto en el cual la fuerza naval china implementaría el corolario del Alte. Liu, fue precisado a Occidente en la primera obra publicada por dos altos jefes navales chinos sobre estrategia naval en idioma inglés: en el libro “La Ciencia de la Estrategia Militar”, los vicealmirantes Peng Guangqian y Yao Yuzhi expresaron que “la posible amenaza a la soberanía, la jurisdicción naval y la gran causa de la reunificación nacional” es “Taiwán”. Hacer frente a esta “amenaza”, implicaría una “guerra defensiva justa”, a lo largo de la frontera terrestre, el litoral marítimo y el espacio aéreo[7].

Además del énfasis puesto en lo que se considera una provincia rebelde, los autores afirman que la AEPLCh debe estar lista para enfrentar una segunda amenaza: la negación del abastecimiento de combustible. Según Peng y Yao, “la seguridad de las vías de suministro de energía es de importancia central para el crecimiento del país”, de allí que “existen desafíos en proyección de poder a larga distancia, operaciones y logística, que aún la AEPLCh no puede resolver”[8].

La doctrina de la fuerza naval china evolucionó acorde a los parámetros que establecía la doctrina militar general[9]: desde su creación el 23 de abril de 1949 y hasta fines de la década de 1970, su labor se concentró en la defensa costera, en virtud de que la Armada apoyaría al brazo terrestre en el rechazo de una invasión a gran escala del territorio continental chino. Luego, al convertirse la URSS en la principal preocupación de seguridad, la fuerza de submarinos actuó como punta de lanza para adoptar la “defensa activa bajo condiciones tecnológicas modernas” y así comenzar a dejar atrás la confinación de la AEPLCh en una fuerza costera. Entre 1979 y 1985, tuvieron lugar las primeras misiones submarinas hacia la “primera cadena de islas” del Océano Pacífico, la cual –según los estrategas chinos- abarca los archipiélagos de las Aleutianas, las Kuriles, Japón, las Ryukyus, Taiwán, Filipinas y Borneo[10].

En la segunda mitad de la década de 1980, dada la percepción de Deng Xiaoping sobre que no sería dable esperar una guerra entre grandes potencias y que el desarrollo económico de China sería la prioridad de la dirigencia en Pekín, se siguió la nueva doctrina militar de “guerra localizada, limitada e intensa”. A partir de entonces, la AEPLCh se concentró en adquirir la capacidad de conducir operaciones “off-shore”, por lo cual sus estrategas distinguieron una “segunda cadena de islas” del Océano Pacífico, que al comprender al Norte a las islas Bonín y hacia el Sur las Marianas, Guam y las Carolinas, consolidó la conversión de la Armada china hacia una fuerza de aguas profundas[11].

Paradójicamente, en la década de 1990, las dos cadenas de islas del Océano Pacífico -hitos geográficos que alentaron la gradual proyección de poder naval de la RPCh más allá de su área costera-, pasaron a ser percibidas como un obstáculo. Resultante de la nueva doctrina militar de “defensa de la periferia por medio de la proyección avanzada de fuerzas”, al estar ambas cadenas bajo la jurisdicción de una serie de entidades políticas (China, EE.UU., Rusia, Japón, Taiwán, Filipinas, Malasia e Indonesia), fue reconocida la existencia de un “cerco insular” que “restaría libertad de maniobra naval”.

Como respuesta a este desafío, la doctrina naval resultante contempló no sólo la proyección de poder naval sino también la negación del espacio marítimo, circunstancia que ha otorgado renovado valor geoestratégico a Taiwán[12]. Incluso, para algunos analistas (pero que no son parte del cuerpo de oficiales de la AEPLCh), existiría una “tercera cadena de islas” hacia las que la fuerza naval china debería proyectar poder, en torno a la isla de Hawai. Si bien se admite que dicha área constituye la “retaguardia estratégica” de los EE.UU., también es aseverado que China sufre una “contención marítima” fruto “de la geografía y la política”[13].

Por último, la adopción en 2004 de una addenda a la doctrina militar, consistente en “constituirse en un sólido defensor de la ventana de oportunidad  estratégica que se presenta para el desarrollo nacional”, ha traído aparejado, en los hechos, interesantes iniciativas de índole naval -más allá que las mismas no se hayan plasmado en documentos que tomaran estado público-. Ya sea mediante el despliegue de unidades de superficie o el envío de ingenieros militares (para por ejemplo construir puertos de aguas profundas), la AEPLCh en los últimos cinco años ha logrado extender su presencia en la costa y aguas adyacentes de Camboya, Myanmar, Bangladesh, Sri Lanka, Paquistán y Somalía.

Solamente en el Cuerno de África se registra una amenaza a los intereses chinos contemplados en la addenda del año 2004, debido a que la piratería marítima afecta las rutas de tránsito marítimo que hacen posible el intercambio comercial de China con Europa, el Nordeste de África y la Península Arábiga. En consecuencia, la presencia en los restantes territorios obedecería a la necesidad de contar con puntos de apoyo (con la infraestructura adecuada) que contribuyan con la proyección del poder naval. Esta proyección, cabe mencionar, no sólo se destaca por su considerable extensión (desde el Estrecho de Malaca hasta el Cuerno de África), sino también porque circunda la natural esfera de influencia marítima de la República de la India –acontecimiento que da cabida a una de las principales controversias de estrategia naval del siglo XXI-[14].

Reflexiones finales

El crecimiento económico de China ha hecho posible una modernización militar que ha abarcado aspectos armamentísticos, doctrinarios y de entrenamiento del personal. Esta modernización es, para algunos, inevitable, habida cuenta la evolución del sistema internacional y del arte de la guerra; mientras que, para otros, constituye motivo de preocupación, en virtud de la falta de amenazas directas a la seguridad de la RPCh y la existencia de algunos pronunciamientos de índole irredentista en ciertos cuadros del PCCh.

Más allá de que tales motivaciones obedezcan principalmente a razones económicas o guarden mayor vinculación con objetivos de política exterior, de este análisis se desprende que el EPL ha experimentado en estos últimos sesenta y dos años un gran salto adelante en materia de desarrollo de su doctrina militar.

Cabe asimismo destacar que esta evolución doctrinaria no ha tenido una suficiente contrapartida en el ámbito de la producción y compra de armamento, lo cual posiciona  a las FF.AA. de China en un puesto rezagado vis-à-vis las ocho principales potencias políticas y económicas mundiales[15]. Para parte considerable de los especialistas en este tema, el EPL sólo puede contentarse en la actualidad con presentar un mínimo de disuasión creíble a sus vecinos del Sur y Este de Asia[16].

En el ámbito de la estrategia naval, podemos aseverar que China (1) ha adoptado finalmente una vocación marítima militar, fruto de la confluencia de factores económicos, de seguridad y diplomático; (2) se ha abocado a la construcción de una Armada oceánica; (3) proyecta su capacidad naval más allá de su Zona Económica Exclusiva; y (4) ha irrumpido en la porción meridional del Mar del Sur de la China, el Estrecho de Malaca y el Océano Indico (áreas de influencia de competidores regionales aliados de los EE.UU.).

Estos acontecimientos dan cabida a formidables conflictos de intereses con la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático, la India y EE.UU., y son también fuente de controversias con Taiwán, Australia y Japón. La proyección de poder naval chino lleva entonces a preguntarnos en cuánto se afectará la línea política definida por Deng en 1982, en virtud de que parecen inevitables la profusión de disputas diplomáticas, litigios jurisdiccionales e incluso incidentes navales.

El desarrollo del poderío militar de China, su relación con el crecimiento económico, su traducción en la incorporación de equipamiento y armas, su reflejo en el entrenamiento y profesionalización de sus efectivos, su efecto en la doctrina militar, su materialización en la estrategia naval y su funcionalidad con la política exterior del país, son temas de notable actualidad. Por ese motivo, cada uno de ellos amerita un mayor tratamiento en el ámbito académico hispano parlante. Si bien la naturaleza confidencial de los asuntos militares en China dificulta al académico la labor de investigación a la hora de acceder a fuentes primarias, ello no debería desalentar la labor en un campo que se presenta tan vasto y fecundo. A la luz de este objetivo, se aspira a que la presente contribución académica constituya una herramienta de utilidad.

* El autor es Director de la Escuela de Estudios Orientales “Rev. Padre Ismael Quiles S. J.” de la Universidad del Salvador. Doctor en Ciencias Políticas por la Universidad Católica Argentina y Magíster en Relaciones Internacionales de Asia Oriental (con Especialización en Política Exterior China) por la Universidad de Londres. Miembro de Número de la Academia Argentina de Estudios de Asia y África. Miembro Consultivo del Consejo Argentino para las Relaciones Internacionales (CARI). Autor del libro China, la construcción de “un país grande” (Editorial Céfiro, agosto de 2010), premiado por la Administración General de Prensa, TV, Radio y Cine de China (año 2013).

Documento distribuido por GEIC, grupo de estudios internacionales. Link a la fuente original: http://goo.gl/9hM2fr

[1] Autores varios, Shijie Daguo Jueqi (El Surgimiento de las Potencias Mundiales), Zhongyang Wenlian Chubanshe (Editorial Central de Documentación), Pekín, 2006, p. 4.

[2] Xu Qi, “Ershiyi Shijide Haiyang Zhanlue yu Zhongguo Haijun Jianshe” (Estrategia Marítima y Construcción de la Armada China para el siglo XXI”) Zhongguo Junshi Kexue (Ciencia Militar de China), Octubre 2004, pp. 75-81.

[3] Liu Yijian, “Lun Haiyang Zhihui yu Fazhan” (Sobre el Comando y el Desarrollo Marítimo), Zhongguo Junshi Kexue (Ciencia Militar de China), Enero 2005, pp. 42-46.

[4] “Hu Calls for Strong Navy” New York Times-World Briefing/Asia, 29 de Diciembre de 2006, p. 2.

[5] Cabe destacar la notoria influencia del Alte. Liu Huaqing en la modernización de la AEPLCh, labor que estuvo en sus manos no sólo mientras ejerció como Jefe del Estado Mayor General entre 1982 y 1988, sino también una vez que se desempeñó como Vicepresidente de la Comisión Militar Central del Estado entre 1989 y 1997 (el Alte. Liu falleció en enero de 2011).

[6] Liu Huaqing, Liu Huaqing Zizhuan (Las Memorias de Liu Huaqing), Zhongguo Jiefangjun Chubanshe (Editorial del Ejército Popular de Liberación de China), Pekíng, 2004, pp. 472-478.

[7] Peng Guangqian y Yao Youzhi (eds.), The Science of Military Strategy, Military Science Publishing House, Pekín, 2005, pp. 443-452.

[8] Peng y Yao, op. cit., pp. 449-456.

[9] Para un desarrollo más integral sobre la evolución de la doctrina militar de China, los invito a leer mi trabajo “El EPL de China en el sexagésimo aniversario de la República Popular: Análisis de su evolución doctrinaria”, ubicable en http://www.politica-china.org/novas.php?clase=31

[10] Liu Huaqing, op. cit., pp. 34-36.

[11] Liu Huaqing, op. cit., pp. 43-47.

[12] Xu Qi, op. cit., pp. 94-96.

[13] Zu Ming, “A Schematic Diagram of the U.S. Naval Forces Deployed and System of Bases in the Western Pacific” en Naval and Merchant Ships (Enero 2006), p. 24.

[14] Recomiendo los trabajos que se están comenzando a publicar sobre este fenómeno, que en idioma inglés aluden a la “string of pearls strategy” y que en español hablan de “la estrategia del collar de perlas” (porque equipara los enclaves que China va estableciendo en el Indico con las cuentas de un collar).

[15] Editorial, “On the PLA’s Historical Mission in the New Stage of the New Century”, PLA Pictorial (9 de enero de 2006), p. 1.

[16] Entre otros, cabe recomendar: Al-Rodhan, Khalid R. “A Critique of the China Threat Theory: A Systematic Analysis” en Asian Perspective, vol. 31, nro. 3 (2007); Kamphausen, Roy y Andrew Scobell (eds.) Right-Sizing the People’s Liberation Army: Exploring the Contours of China’s Military, Strategic Studies Institute – US Army War College, Carlisle – PA, 2007; Li Rex, “Security Challenge of an Ascendant China” en Zhao Suisheng (ed.) Chinese Foreign Policy: Pragmatism and Strategic Behavior, M. E. Sharp, Armonk – NY, 2004); Scobell Andrew, China’s Use of Military Force: Beyond the Great Wall and the Long March, Cambridge University Press, Cambridge – UK, 2003; y Wang Jisi “U.S. Hegemony and China’s Rise”, Foreign Affairs, nro. 10 (octubre 2005).

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