sábado, 13 de julio de 2013

Egipto: ¿revolución o golpe de estado?


(afrol News) - El secretario general del Consejo de Europa, Thorbjorn Jagland, exigió hoy que se admita abiertamente que lo que ha sucedido en Egipto es un "golpe de Estado", y denuncia que algo así rara vez conduce a la democracia. En ambas afirmaciones está equivocado.

Las propias autoridades de transición egipcias afirman que no se ha tratado de un golpe militar, sino que ha sido resultado de una revolución. Esta es una distinción importante, y el argumento del presidente de transición Adli Mansur está bien fundado.

Un golpe militar se produce cuando las fuerzas militares o un grupo armado quieren reemplazar al gobierno de turno, por lo general haciéndose con el poder en sus propias manos.

Pero este no es el curso de los acontecimientos en Egipto. El movimiento islamista y el presidente Mohammed Mursi llegaron al poder a través de unas elecciones democráticas, pero debido principalmente a que las opciones al poder en el caótico Egipto revolucionario eran bastantes malas. El oponente electoral a Mursi pare hacerse con la presidencia era un hombre demasiado cercano al antiguo régimen de Hosni Mubarak.

Mursi abusó de su poder al triunfar a través de una constitución que no incluía los intereses de grupos distintos a los islamistas. Trató de usurpar el poder de un modo dictatorial al violar la constitución del país. Y constantemente ha amenazado la independencia del poder judicial egipcio. Mursi no era demócrata y que no era la persona adecuada para el desarrollo del país.

Por ello, él también consiguió que la gran mayoría de los egipcios se pusieran en su contra. Es importante recordar que el grupo revolucionario Tamerod ("Rebelión") logró recaudar más de 20 millones de firmas para exigir la salida Mursi del poder, y eso son varios millones más de los que inicialmente votaron a Mursi.

Hay, pues, una demanda popular de una nueva revolución. Las manifestaciones del 30 de Junio también reunieron a decenas de millones de egipcios bajo el requisito de que la revolución tenía que seguir adelante y que Mursi tenían que irse del poder.

Fue esta afirmación popular a la que reaccionaron todos los partidos políticos - con la excepción de los Hermanos Musulmanes -, los líderes religiosos y militares de Egipto. El Ejército ha completado la toma del poder que el pueblo había exigido. Lograron la revolución.

Por último, también es importante tener en cuenta que las fuerzas militares en ningún momento se transfieren el poder formal a sí mismas. La Constitución, a pesar de que formalmente se dejó a un lado, se siguió realmente al transferir el poder al líder del Tribunal Supremo, Adli Mansur, bajo la ausencia de presidente. De este modo, el árbitro Mansur lidera ahora la revolución de manera constitucional.

Varios "golpes" exitosos

También es erróneo afirmar que un "golpe de Estado" nunca ha tenido éxito al preparar a un país para una verdadera democracia. De hecho, la primera revolución en Egipto es un buen contraejemplo, teniendo en cuenta que sólo cuando las fuerzas militares cambiaron su lealtad al presidente fue posible derrocar al dictador Mubarak. Así que hay que ni hablar o de dos golpes de Estado o dos revoluciones en Egipto.

Pero también ha habido varios ejemplos de "golpes de Estado" muy progresistas en los últimos años, en países de los que Egipto puede aprender mucho.

El primer "golpe de Estado progresista" en el mundo árabe se llevó a cabo en Mauritania en 2005, donde un Consejo Militar se hizo con el poder del autoritario presidente Maaouya Ould Taya. Las autoridades militares iniciaron de inmediato las reformas democráticas básicas, e introdujeron la plena libertad de la prensa por primera vez en la historia de Mauritania.

Después de un proceso de transición en el que participaron todos los partidos y grupos sociales, los mauritanos adoptaron una Constitución muy progresiva y celebraron las primeras elecciones totalmente libres del país para parlamento y presidencia. A los militares se les prohibió presentar candidatos.

De 2005 a 2008, Mauritania vivió sus años más libres y progresistas. Por desgracia, se produjo un nuevo golpe militar en 2008, donde los contrarrevolucionarios se asegurón de dar marcha atrás al proceso democrático.

Pero el ejemplo más exitoso de un "golpe de Estado progresista" es Níger, un país en medio del desierto, y al que la prensa internacional sólo recuerda para mencionarlo en el contexto del hambre y la pobreza.

El presidente Mamadou Tandja, originalmente elegido democráticamente, empezó a amenazar la democracia en el país y quería cambiar la Constitución para ampliar sus poderes. Tandja se enfrentó a las protestas de la oposición y otros grupos en el país, pero continuó, como Mursi en Egipto, su curso cada vez más autoritario.

En febrero de 2010, las fuerzas militares se hicieron con eel poder en el país a través de un golpe y de inmediato nombraron a un Consejo para la Restauración de la Democracia. También los golpistas Níger estaban verdaderamente interesados en asegurar la democracia en el país. El proceso de transición se dejó en gran medida a la población civil y se han incluido a todos los partidos políticos y grupos sociales.

Estos grupos civiles fueron definiendo una nueva Constitución y la ley electoral que garantiza mejor la división del país y dio a la oposición un papel político importante. En 2010 y 2011, la Constitución fue aprobada en referéndum y la oposición ganó tanto las elecciones parlamentarias como presidenciales.

La democracia nunca ha sido tan fuerte que en Níger como después del golpe de Estado, y la situación de los derechos humanos se encuentra entre las mejores de África. Y el respeto a los valores democráticos es uno de los mayores orgullos del pueblo nigerino. Gracias a la intervención militar popular.

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Artículo distribuido por afrol News, agencia de noticias africanas. Link a la fuente original: http://www.afrol.com/es/articulos/38322

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