viernes, 10 de mayo de 2013

Guerra civil en Siria: Un pulso entre las potencias mundiales


Por Andres Mahecha *

La guerra interna en la que se debate hoy Siria, con enfrentamientos diarios en los que han muerto alrededor de 34.000 personas según Human Rights Watch, se ha transformado en el campo de batalla de los principales países del mundo, quienes se debaten allí no sólo el aumento de su influencia mundial y regional sino también sus intereses nacionales.

Por un lado, se encuentran los países que apoyan al Ejercito Libre de Siria: Estados Unidos, Turquía, Israel y los principales países de Europa Occidental como Francia, Alemania y Reino Unido; por otro, están las naciones que intentan a toda costa mantener el gobierno de Bashar Al-Assad: Rusia, China, Irán y otros actores no estatales como Hezbolá y algunos grupos chiitas de Irak.

El primero de los bandos, quien gracias a su intervención en Libia logró derrocar al gobierno de Muamar el Gadafi, ha hecho todo lo posible para poder realizar de nuevo una intervención armada, esta vez en Siria, ya sea por medio de una coalición de países o a través de la OTAN. Sin embargo, para poder hacer esto de una manera legítima, necesitan la aprobación del Consejo de Seguridad de la ONU, algo que no ha sido posible gracias al veto de Rusia y China.

Debido a la negativa del Consejo de Seguridad, los países occidentales no han podido hacer más que intervenir en el conflicto sirio de forma indirecta. Primero enviando armamento a los rebeldes por medio de la OTAN y después realizando pequeñas intervenciones militares a través de Israel y Turquía en las respectivas fronteras de ambos Estados con Siria.

No obstante, los Estados Unidos y sus aliados han afirmado que el traspaso de la línea roja, un ataque con armas químicas, llevaría a la intervención directa de las potencias occidentales, algo que al parecer ya ha ocurrido. En las últimas semanas la ONU ha indicado que se usó gas sarín por parte de la oposición y la OTAN ha dicho que, si bien si se usó dicho agente químico, no se tiene certeza de quien es el responsable.

Ante la falta de certezas, los Estados Unidos han optado por no atacar Siria, pero su Congreso cada vez más preocupado por la situación, ha decidido en los últimos días presentar un plan de contingencia ante la comisión de relaciones internacionales, en el cual se plantea el apoyo militar al Ejercito de Liberación Siria por medio de adiestramiento, armamento y una restricción aérea. Algo que no termina de convencer al presidente Obama, quien considera que aún es posible llegar a una solución negociada, sin tener que confrontarse de manera directa con Siria y sus aliados.

Mientras tanto el lado opuesto sigue haciendo lo propio ante la indecisión de Occidente, ya que al igual que Estados Unidos y sus aliados, Siria es un lugar donde está en juego el interés económico y militar de algunos Estados como por ejemplo Rusia, quien posee allí una importante base militar. Aspecto de relevancia para la Federación Rusa en momentos en que el país está intentando aumentar su influencia en el sistema internacional.

Por otra parte, Siria ha sido durante las últimas décadas uno de los principales socios comerciales de Moscú y uno de sus mayores compradores de armamento, por lo tanto un cambio de gobierno afectaría sus inversiones en el extranjero y su industria militar. De igual forma China se vería afectada, ya que, junto con Rusia, es uno de los principales proveedores de armamento del gobierno de Al-Assad.

En cuanto a los países de la región, Irán ha jugado un rol importante a la hora de ayudar al gobierno sirio tanto en el ámbito diplomático como en el militar. Por un lado, Irán le ha brindado al gobierno sirio todo su apoyo diplomático, oponiéndose a una posible intervención occidental y contrariando la postura de la Liga Árabe, quien desde hace meses busca la forma de que Al-Assad salga del gobierno de manera negociada y poder detener de una vez por todas la guerra.

Por otro lado, Teherán ha buscado darle apoyo al gobierno sirio por medio de la creación de una plataforma diplomática llamada Eje de la Resistencia, conformada por Siria, Irán y docenas de actores estatales y no estatales a favor del gobierno sirio.

En cuanto al ámbito militar el apoyo iraní ha sido fundamental para el gobierno sirio, ya que por medio del envío de armamento y efectivos del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria, el gobierno de Al-Assad ha podido reforzar su ejército y recuperar ciudades estratégicamente valiosas como Homs. Reafirmando así la alianza chiita de la región, la cual se ha visto reforzada por Hezbolá y varios grupos chiitas iraquíes que se han incorporado al ejército sirio.

Si bien es cierto que Rusia y China tienen intereses en Siria, son más importantes los intereses de Irán, ya que una caída del régimen sirio debilitaría su influencia en la región y entre los grupos chiitas donde se ha logrado posicionar como líder durante los últimos años. Por lo tanto, la caída de Al-Assad significaría una disminución importante de su poder e influencia regional, algo que sabe muy bien Occidente y en especial Estados Unidos, quien desde hace varios años ha comenzado a ver al gobierno iraní como un seria amenaza no sólo sus intereses en Medio Oriente sino también a los intereses de sus aliados (Turquía, Israel, Arabia Saudita y Jordania) que cada día se sienten más incómodos con las actuaciones y el papel que ha comenzado a jugar Irán.

Por lo tanto, más allá de las diferencias que existen entre la oposición y el gobierno, los principales países de la región y del mundo están intentando imponer sus intereses dentro de la conformación de una nueva geopolítica en Medio Oriente. No es suficiente con que las partes internas del conflicto (el Ejército de Liberación Sirio y el gobierno de Bashar Al-Assad) lleguen a un acuerdo. Es necesario también un acuerdo entre los Estados que han hecho que la guerra en Siria persista, o de lo contrario el país estará condenado a seguir en un conflicto que todos saben cómo empezó pero no como terminará.

* Sobre el autor y los derechos de este material:

Andres Mahecha es estudiante de IX semestre de relaciones internacionales en la Universidad del Rosario con énfasis en seguridad y defensa nacional, y diplomado en Amenazas Globales en Contextos Locales en la Universidad del Rosario (Colombia)

Artículo distribuido por The Blue Passport
Link a la fuente original: http://goo.gl/rIHKk

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