lunes, 26 de noviembre de 2012

China se transforma en una potencia militar “autónoma” en ultramar

(Por Santiago Pérez) - En un acto de fuerte simbolismo para el equilibrio de poder internacional Beijing ha realizado con éxito el primer ejercicio de despegue y aterrizaje de un avión de combate sobre el portaaviones de su propiedad “Liaoning”. Uno de los elementos fundamentales para que una potencia pueda ejercer influencia militar a nivel internacional es efectivamente un portaaviones plenamente operativo. Solo así es posible llevar adelante la compleja logística de operar en forma autónoma en ultramar. Hasta ahora China era el único país miembro permanente del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas que carecía de esta herramienta estratégica. China es el país más poblado del planeta, la segunda potencia económica global y la única nación capaz de destronar en el largo plazo a los Estados Unidos del liderazgo económico y político planetario. Es por esto que este ejercicio es de importancia superlativa para el funcionamiento del sistema internacional.

Beijing ha incrementado sus gastos de defensa un 12% en 2011 y un 11% este año, aunque existen serias dudas sobre la veracidad de estas cifras. Especialistas sostienen que China está destinando más recursos de lo que formalmente informa a su ambicioso programa de desarrollo militar.

La aeronave en cuestión es un Shenyang J-15, también conocido como “Tiburón Volador”. Fue desarrollado en conjunto por la Corporación Aeroespacial Shenyang y el 601 Instituto para la Liberación del Pueblo Chino. El cazabombardero está basado en el avión de origen ruso Sukhoi SU-33. El modelo ha sido modificado para poder utilizar armas y radares de producción China. El avión tiene la capacidad de desplegar misiles aire-aire, aire-tierra y proyectiles anti-barcos. Si bien el lanzamiento de la aeronave estaba previsto para 2016, medios de comunicación allegados al gobierno distribuyeron imágenes de una unidad J-15 despegando desde un portaaviones en una fecha no precisada. Es decir, todo el ejercicio fue llevado a cabo bajo el más estricto secreto estatal, como suelen desarrollarse la gran mayoría de las actividades de defensa de la superpotencia asiática. El Ejército Popular de Liberación emitió un comunicado en el cual sostiene que el exitoso aterrizaje marcó el debut del J-15 como la primera generación de aviones de combate chinos diseñados para portaaviones.

En definitiva, el equilibrio militar entre las cinco mayores potencias (Estados Unidos, Rusia, Francia, Gran Bretaña y China) queda ahora algo más “parejo” desde el punto de vista teórico (siempre dentro del marco de la total supremacía norteamericana). En lo que respecta al conflicto que mantiene Beijing tanto con Japón como con otros vecinos en torno a la soberanía sobre el Mar de la China Meridional y las Islas Senkaku, el flamante portaaviones se transforma en una herramienta fundamental y absolutamente necesaria como elemento de persuasión a la hora de sentarse (si es que esto sucediera algún día) en la mesa de negociaciones. Mas aún teniendo en cuenta que, aunque parezca algo paradójico, hasta ahora los Estados Unidos patrullaban con su portaaviones USS George Washington las aguas reclamas por China pero no así la propia China.


Fuentes de información consultadas: Sina, Reuters, ABC, EFE y Russia Today

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