jueves, 4 de octubre de 2012

Turquía, pieza clave en el conflicto sirio. El error estratégico de Al-Assad

El derramamiento de sangre en Siria no se detiene, a pesar de los más de 18 meses de guerra de guerrillas y los 24.000 muertos el conflicto no encuentra una solución. Bashar Al-Assad continúa en el poder y Estados Unidos, Gran Bretaña y Francia no logran aprobar una resolución en el Consejo de Seguridad que permita una intervención en dicho país. Rusia y China continúan (y continuarán) usando su poder de veto en Naciones Unidas para bloquear cualquier iniciativa occidental. Las potencias extranjeras se han limitado a proveer de armas a los dos bandos. Rusia e Irán al Régimen de Damasco y Estados Unidos y sus aliados a los rebeldes. Todos observan (y alimentan) el conflicto desde afuera pero nadie puede intervenir para darle una resolución. A esta altura de las circunstancias, la rendición de los rebeldes, o en su defecto, la rendición de Al Assad permitiría poner fin al terrible derramamiento de sangre. Pero, como todos sabemos, nada de esto va a suceder. Nadie se va a rendir.

En las últimas horas un actor clave en el tablero geopolítico del Medio Oriente ha cobrado un renovado protagonismo, me refiero a Turquía. Se trata de un país de 72 millones de habitantes, situado estratégicamente en el estrecho del Bósforo (Fundamental para permitir a los buques rusos llegar a las aguas cálidas del Mar Mediterráneo) y lo más importante: miembro de la OTAN y aliado de Estados Unidos.

¿Qué fue lo que sucedió?

Cinco ciudadanos turcos murieron como consecuencia de misiles lanzados desde Siria en las cercanías de la frontera que divide a estos dos países. Como los individuos perdieron la vida dentro del territorio de Turquía, Ankara ha calificado el incidente como una agresión del régimen de Damasco a su país. En cuestión de horas, el parlamento turco ha aprobado una resolución que permitiría a las Fuerzas Armadas de Turquía intervenir directamente en Siria. Consciente de la gravedad de la situación, el Gobierno de Bashar Al-Assad se ha disculpado por el incidente. Damasco goza de la protección de Moscú y Beijing, por lo que una intervención dentro del marco de Naciones Unidas nunca será aprobada, pero este escenario podría cambiar. El hecho de haber lanzado proyectiles dentro del territorio turco hace que el apoyo internacional con el que cuenta Al-Assad pierda importancia. La torpeza e impericia de Damasco fue total al “meterse” con Turquía, dándole a un aliado de la OTAN un inmejorable argumento para invadir Siria, por fuera de cualquier resolución de Naciones Unidas y al mismo tiempo violando (justificadamente) la legalidad internacional. Sin quererlo, Al-Assad abrió la puerta, como nunca antes desde el inicio de las revueltas, a un apoyo directo, en el campo de batalla, a sus enemigos “rebeldes”.

Todavía es muy pronto para asegurar que Ankara enviará o no enviará sus tropas al interior de Siria, debemos seguir de cerca los acontecimientos de una crisis cada vez más compleja.

No hay comentarios: