domingo, 30 de septiembre de 2012

India: análisis del presente de una de las potencias del BRICS

Paradójicamente, India, es una de las potencias del BRICS de la que menos se habla y se escribe. Digo paradójicamente porque por su dimensión geográfica, poblacional y económica es potencialmente uno de los miembros más trascendentes de dicho grupo para las Relaciones Internacionales de los próximos años. Como las publicaciones sobre India en español son escasas, me pareció interesante compartir un artículo que analiza la situación del mencionado país redactado por el prestigioso analista Jorge Castro.

India crece a pesar de su Estado, o en contra de él
Por Jorge Castro

Diario Clarín, 30/09/12

Los datos principales de la situación de India son los siguientes: 75% de la población de 1.209 millones dispone de telefonía celular con acceso a Internet y hace 10 años ese porcentaje era 9%. PwC (Pricewaterhouse Coopers) estima que la población del subcontinente con ingresos per cápita entre U$S 1.000 y U$S 4.000 anuales ascendió en 2010 a 470 millones de personas, que serían 570 millones en 2020 , con una capacidad de compra de más de U$S 1 billón.

Hay dos datos estructurales que sustentan las perspectivas indias en el mediano/largo plazo: la tasa de inversión es 34,4% del PBI, la segunda del mundo después de China; y el nivel de ahorro interno que fundamenta esta tasa ocupa también el segundo lugar en la economía global (31,6%), por detrás sólo de la República Popular. El sector agrario ocupa más de 700 millones de trabajadores, que producen 17% del PBI, disparidad que revela su atraso productivo, tecnológico y social.

La industria manufacturera es 15% del producto y es el sector más afectado por la densa trama de regulaciones burocráticas, altos costos laborales, falta de crédito e infraestructura ruinosa.

El sector servicios de alta tecnología, con eje en Bangalore, es el primero del mundo, y es la contracara de Silicon Valley, a punto de que -juntos- están a la cabeza del sistema mundial. Pero el racimo de empresas de alta tecnología que tienen por epicentro a Bangalore ocupa menos de 2 millones de trabajadores, entre técnicos, científicos y administrativos (0,16% de la población).

El PBI ha frenado su expansión y crece 5% en 2012, en el tercer año consecutivo de caída desde el auge de 10% experimentado en 2007. Lo previsible, no obstante, es que en vista de su tasa de ahorro / inversión, sumada a la recuperación de la economía mundial, recupere los niveles de expansión de 2000-2010 (8%/9% anual). Lo peculiar del crecimiento indio es el escaso nivel alcanzado por el proceso de reformas (liberalización del comercio interno y externo, privatizaciones, apertura al capital extranjero, desregulación generalizada y en especial financiera).

A pesar de ello, son más de 200 millones los indios que se han volcado a la creación de empresas y a la búsqueda de oportunidades económicas. El propio crecimiento es el que impulsa a la nueva clase media a ahorrar e invertir; y esto ocurre en uno de los países más interconectados del sistema mundial , que utiliza la red de telecomunicaciones e Internet como un instrumento de integración social y autoeducación.

Frente al colapso de la educación pública, más de 40% de los estudiantes recurren a la enseñanza privada y la nueva clase media gasta en educación propia y de los hijos más de 7,5% del total de sus ingresos, un nivel superior al gasto realizado por sus congéneres en China o Brasil. India tendrá 24 millones de graduados universitarios en 2020, más que cualquier otro país del mundo, salvo China; y para lograrlo gastará más de U$S 200.000 millones de su ahorro doméstico . El proceso de auge económico y transformación social desata sus propias fuerzas y crea su impulso interno, de raíz tecnológica, sobre todo en lo que hace a la interconexión interna y con el mundo, arrastrada por la densa trama de telecomunicaciones e Internet.

Por eso la economía y la sociedad indias crecen por saltos, mediante un crecimiento profundamente contradictorio, en el que se une el mayor nivel de pobreza e indigencia del mundo con la disposición y generación de la tecnología más avanzada del planeta. La paradoja india revela la clave de la globalización de los últimos 30 años, que no es una política económica determinada, ni mucho menos una ideología o doctrina de carácter invasor, sino un fenómeno de integración convergente del sistema mundial , guiado por la revolución tecnológica de las telecomunicaciones y el impulso revolucionario de la búsqueda obsesiva de educación.

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