viernes, 30 de septiembre de 2011

Los motivos de la no intervención de la OTAN en Siria y Yemen

El secretario general de la OTAN Anders Fogh Rasmussen sostuvo en sus últimas declaraciones que la organización no tiene planes de intervenir militarmente en Siria o en ningún otro país de la región a diferencia de lo sucedido en Libia.

En Siria el gobierno de Bashar al-Assad coloco al ejército en las calles para acallar y reprimir la protestas que, al igual que en Egipto, Libia y Túnez reclaman por reformas democráticas. Los muertos civiles sirios ascienden a 2700 y si analizamos este escenario desde un punto de vista humanitario una intervención "al estilo" Libia seria completamente lógica. Pero tal cual lo menciono Fogh Rasmussen la OTAN no cuenta con un resolución de Naciones Unidas en la cual respaldarse y al mismo tiempo no tiene apoyo de estados del Mundo Árabe.

Por otro lado, y ya ingresando en el terreno de las conjeturas, Siria está situada geográficamente mas lejos de Europa Occidental y las repercusiones de las revueltas no generan fuertes repercusiones migratorias en el viejo mundo tal cual sucediera con los movimientos anti-gaddafistas. Otro factor de importancia es la oposición de Rusia a cualquier maniobra de la OTAN sobre Damasco. Moscú fue terminante al respecto al manifestar su oposición a cualquier resolución de Naciones Unidas que valla en esta dirección y abogó por una solución pacífica y política del conflicto. De hecho Rusia, miembro permanente del Consejo de Seguridad de la ONU y con poder de veto, está en condiciones, si así lo quisiera, de bloquear cualquier iniciativa que de "legalidad internacional" a una eventual intervención de las potencias de la OTAN. Moscú mantiene fuertes vínculos comerciales con el gobierno sirio, siendo este el destino del 10% de las exportaciones de su complejo militar-industrial.

El caso Yemení es algo diferente, las protestas contra el gobierno del presidente Ali Abdulá Sale quien está en el poder desde 1990 no han cobrado tanta trascendencia internacional. De hecho Yemen es un fuerte aliado del gobierno de los Estados Unidos en la lucha contra el terrorismo. Las fuerzas armadas norteamericanas están operando activamente en el país realizando intensos bombardeos en busca de líderes de Al Qaeda. Estas intervenciones tomaron relevancia luego del asesinato de Anwar al Aulaqi, supuesto sucesor de Osama Bin Laden quien se encontraba en el este de Yemen. La efectiva presencia militar norteamericana la cual no tiene el objetivo de defender civiles sino de combatir el terrorismo y las estrechas relaciones entre Washington y Saná hacen que un apoyo para los manifestantes yemeníes sea virtualmente imposible.

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