domingo, 11 de septiembre de 2011

Estados Unidos y el sistema internacional a 10 años del 11-S

Por Santiago Pérez

Una década después de los atentados terroristas contra las Torres Gemelas la posición de los Estados Unidos dentro del sistema internacional afronta un fuerte proceso de modificación. El décimo aniversario del 11-S amerita un análisis particular.

Si nos situamos en el contexto reinante durante los fatídicos acontecimientos de 2001, encontramos en los Estados Unidos un actor de incuestionable supremacía internacional.

Esta afirmación puede ser fácilmente comprobada si analizamos la respuesta norteamericana a los atentados. Por entonces, el Presidente George W. Bush, inició ambiciosas campañas militares en Irak y Afganistán con el objetivos de desactivar las complejas redes terroristas existentes en Oriente Medio, la cuales en teoría, eran responsables de los ataques.

Estas operaciones, de gran envergadura logística, militar y presupuestaria, arrojaron resultados de éxito y fracaso simultaneo. La invasión liderada por Estados Unidos logro rápidamente derrocar al gobierno de Saddam Hussein en Irak y al Régimen Talibán en Afganistán, pero el posterior control territorial de dichos países, se tornó imposible. Las divisiones internas, culturales y religiosas de las poblaciones locales, los constantes atentados contra las tropas invasoras y la incapacidad norteamericana de construir un sistema estatal-institucional, que garantizara estabilidad en Iraq y Afganistán, han entorpecido el éxito de la misión.

Tras un decenio de ocupación, uno de los objetivos ha quedado inconcluso: Dar estabilidad definitiva a la región. De todas formas hay un aspecto que no debemos dejar de mencionar, si defender Estados Unidos de nuevos ataques era otro objetivo de importancia, el mismo ha sido cumplido con creces. No se han registrado nuevos anteados en territorio norteamericano desde aquella fecha y las organizaciones terroristas, entre las que se destaca Al Qaeda, se encuentran virtualmente acorraladas, desarticuladas y carentes de recursos. En 2011, la administración de Barack Obama tiene programado su retiro definitivo de Irak y Afganistán. Sin dudas, la misión se ha cumplido solo parcialmente dejando una sensación de tarea inconclusa, la cual abre nuevos interrogantes para el futuro de Medio Oriente.

Para continuar con el análisis de estos 10 años es importante hacernos una nueva pregunta: ¿Cuál es la diferencia de los Estados Unidos de 2001 y los Estados Unidos de hoy?

La principal diferencia radica en su protagonismo y liderazgo internacional. En aquel entonces había pasado algo más de una década de la caída del Muro de Berlín y la victoria final sobre la Unión Soviética en la Guerra Fría era reciente.

Estados Unidos operaba como único árbitro internacional, había ocupado el vacío de poder dejado por Moscú y contaba con una capacidad cuasi-infinita para intervenir dónde y cuándo lo considerara necesario.

Hoy en día, la situación es sensiblemente diferente. Hundido en una crisis económico-financiera interna, desde Washington ponen mayor atención a solucionar sus problemas domésticos e intentar encausar su economía, que en inmiscuirse en nuevos conflictos internacionales. El mundo unipolar de 2001 lentamente se transforma en uno multipolar, con emergentes potencias que dan un nuevo equilibrio de poder al sistema. El ascenso de Brasil, Rusia India y China ha replegado la actuación de los Estados Unidos en distintas áreas del globo. América del Sur opera bajo la órbita brasileña, el Cáucaso es monitoreado por Rusia –con la Guerra de Georgia de 2008 como ejemplo– y, por último, China presiona a Estados Unidos a que repliegue al menos parcialmente su presencia en el Lejano Oriente.

Si miramos hacia el futuro, pensando en el mediano o largo plazo, podemos preguntarnos: ¿Encontraremos en Washington un epicentro de poder global o sólo regional?

El mundo multipolar abre un sinfín de interrogantes. Por supuesto que este es un proceso lento, en política internacional los cambios no se dan de la noche a la mañana, pero sin lugar a dudas el rol de los Estados Unidos dentro del sistema internacional, en los próximos 10 años, continuara transformándose, tal cual lo hizo desde 2001 a la fecha.

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