sábado, 30 de abril de 2011

Estados Unidos perdería el liderazgo económico mundial en el año 2016

A continuación comparto un fragmento de la nota "La superpotencia está a la baja" publicada por el diario argentino La Nación el día 30/04/2011.

China, a la caza de EE.UU:

El reciente informe de Perspectivas Económicas del FMI constata que China va a superar a EE.UU. La noticia, en todo caso, está en cuándo. De acuerdo con las proyecciones del organismo, el PBI chino "en paridad de poder adquisitivo" será el primero del mundo antes de lo que nadie pensaba: en 2016.

"Un cambio en la cabeza de la economía mundial es un evento raro que suele venir acompañado de convulsiones", recordó el historiador O'Rourke. Estados Unidos desbancó al Reino Unido hace un siglo, y ese avance estuvo vinculado a conflictos y a varias sacudidas económicas.

"Esta vez no es diferente: la crisis que dio comienzo en 2007 -"causada por blancos de profundos ojos azules", según el ex presidente brasileño Lula da Silva- dejó heridas en el sistema financiero y en el sector inmobiliario norteamericano. Los daños están aún a la vista y pesan en el ánimo colectivo.

Otros, en cambio, cultivan el optimismo que para muchos es religión en esta tierra. David Von Drehle, autor de The Fire that Changed America, suele retrucar que, en momentos como éste, si uno se esfuerza por reunir suficientes síntomas, puede llegar a diagnosticar que el país está enfermo. "Pero que eso no significa, de ningún modo, certificado de defunción", subrayó.

La historia, en todo caso, no es una ciencia exacta. "El final de la hegemonía estadounidense ya se anunció dos veces en el siglo XX", recuerda Tom Mayer, economista del Deutsche Bank. Primero fue Rusia, luego Japón: el fiasco fue total en ambos casos. "Y tampoco China tiene el panorama despejado", subrayó.

Más difícil es entrar en el día a día y tratar de diseccionar la inabarcable musculatura de la primera economía del mundo. En todo caso, lo primero son los hábitos.

Es verdad que la recesión frenó la demanda, motor del crecimiento norteamericano. Pero eso no es lo mismo que volverse frugales; de hecho si bien es cierto que el consumo cayó, también lo es el hecho de que su gasto sigue siendo de los más altos. Las estadísticas de la Reserva Federal revelan que los norteamericanos tienen una deuda acumulada por gastos de vivienda, auto y consumo seis billones de dólares más alta que la que tenían hace una década. O sea, muy lejos aún del ajuste de cinturón.

Puede que haya reactivación en algunos sectores, pero la cascada no riega a todos. Hasta el gobierno borra con la mano lo que escribe con el codo. Tras pasarse dos años pontificando sobre la necesidad de expandir el gasto para generar empleo, Obama ahora va por lo contrario y se ha convertido en un sacerdote del recorte.

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